
“No sé quién fue el imbécil que lanzó esta noticia falsa acerca de mi desaparición pero sepan que estoy bien y que no tengo la intención de retirarme. A buen entendedor…”. Con estas incisivas palabras, aquella que el mundo consideró como el mayor sex symbol del siglo XX y la representación de la belleza francesa en todo su esplendor desechó los rumores acerca de su crítico estado de salud.
Estas declaraciones agudas, cuando ya parte de la prensa la consideraba fuera de combate, la muestran en la faceta batalladora que dio a conocer en estos años de distanciamiento del mundo del cine y de la moda. Su mensaje a los que la daban por “retirada” fue contundente.
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Retirada de los sets en plena fama
Si de retiros se trata, ella protagonizó uno espectacular: dejó el cine en 1973, a los 39 años y cuando estaba en la plenitud de su carrera s. Había comenzado a filmar en 1952, tenía 47 películas en su haber, y era una estrella del cine francés mundialmente conocida. Había filmado con Roger Vadim -quien la lanzó a la fama, con Jean-Luc Godard y con Louis Malle, entre otros. Había filmado en los Estados Unidos donde tuvo como partenaires a Kirk Douglas y a James Steward. También había incursionado en la canción y llegó a grabar un disco con Serge Gainsbourg. Nada ni nadie la hizo dar marcha atrás de su decisión.

Abrazar una causa y defenderla contra todo y contra todos
Después de su retiro, Brigitte Bardot dedicó el resto de su larga vida a la causa de los animales. En buena medida fue pionera de esa tendencia mucho antes de que estuviera de moda. “Ya entregué mi belleza y mi juventud a los hombres. Ahora, les entregaré mi sabiduría y mi experiencia a los animales”. Su lucha desde entonces fue incansable e implacable. “No olvides que llevar un abrigo de piel es llevar un cementerio en la espalda”, se atrevió a decirle a su célebre coetánea, Sofía Loren, a raíz de una aparición de ésta en Cannes. “Sin ellos, me habría suicidado”, dijo en relación con los animales. Su activismo la llevó incluso a enfrentarse con Nicolas Sarkozy por las corridas de toros o a viajar hasta Rumanía para impedir el sacrificio de los perros callejeros.
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Su última batalla, dada a conocer en una larga entrevista que otorgó al canal de noticias BFMTV en 2024, cuando estaba cumpliendo 90 años, es conseguir la prohibición completa de un tipo de caza. “Parto a un combate. Estoy por la abolición de la caza con perros”.
No tener pelos en la lengua a la hora de dar sus opiniones políticas
Expresó sin ambages sus simpatías políticas. “Marine Le Pen es magnífica, estupenda, la única mujer con un par de huevos”. En estos últimos años, sus declaraciones polémicas acerca de la actual política migratoria francesa le valieron varias denuncias y el calificativo de racista. “La población musulmana está destruyendo el país e imponiendo sus actos”, decía también en su ya conocida carta al entonces presidente Sarkozy. Su postura, sin embargo, no deja de ser compartida hoy en día por no pocos franceses alarmados por el incremento de conflictos ligados a la inmigración masiva y la incidencia de este factor en las políticas públicas.
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No dejar de defender a sus amigos actores y directores de cine
A raíz del caso Weinstein y del movimiento MeToo en 2018, Bardot criticó la oleada de denuncias de acosadores por parte de actrices, calificándola de “hipócrita, ridícula y sin interés”. Desde su casa La Madrague, en el sur de Francia, dio públicamente su apoyo a su amigo, Gérard Depardieu, y a Roman Polanski. En la defensa de los acusados, sentenció: “Los que tienen talento y meten la mano en el trasero de una chica son rechazados y condenados al ostracismo”. Su crítica fue incluso más lejos: “Muchas actrices van provocando a los productores para conseguir un papel”.

Denostar sin pudores el feminismo de nueva ola
“El feminismo no es lo mío. Amo a los hombres”. Bardot ha sido crítica con ciertos aspectos del feminismo contemporáneo, defendiendo la libertad individual y la autonomía personal. Su vida y carrera demuestran que la verdadera emancipación radica en la capacidad de cada individuo para tomar sus propias decisiones, sin someterse a presiones externas. “No estoy liberada. No estoy liberada de nada. Cuando trabajaba en el cine, tampoco estaba liberada. Necesitaba que alguien me tomara de la mano, desde mi maquilladora hasta mi novio de entonces”. “Viví como tenía ganas de vivir, como lo sentía, sin importarme demasiado la liberación de la mujer. Las mujeres, ahora, son muy poco felices porque están demasiado liberadas”, decía en 2006. “Antes, cuando las mujeres estaban reprimidas, yo era libre. Ahora que ellas están libres, soy yo la que está reprimida”.
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Ser auténtica hasta el punto de mostrarse crítica respecto de sí misma
Considerada por mucho tiempo como un símbolo de la emancipación de la mujer, por esa vida aparentemente libre y alejada de convenciones, la mirada de BB, como la llaman los franceses, se aleja de la imagen que proyectaba. “Todo lo que hice en el cine debería desaparecer”. Con estas palabras renegaba de su carrera en una entrevista con el periódico Libération. ¿La excepción? La vérité (La verdad), donde sí se sintió “como una verdadera actriz”. Tanta sinceridad la llevó a criticar incluso su propia imagen. “Jamás me sentí hermosa. Justo ahora empiezo a darme cuenta de esa célebre belleza que originó mi éxito”. “No formo parte de la especie humana. No quiero serlo. Me siento diferente, casi anormal”.
No renegar de los signos visibles de envejecimiento
“Vivo muy bien con mis arrugas, me pertenecen. Conozco mujeres pasadas por liftings y no parecen más jóvenes, sino más ridículas”. La polifacética actriz también se ha declarado contraria a la cirugía estética a la que califica como “moralmente triste”.
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Reconocer el alto precio que implica la fama
“Soy prisionera de mí misma. Nunca pude ir a un bar, a la terraza de un café, la gente me reconocía, llamaba a otros, decía vengan a ver a BB, a hacerte firmar algo…”. Esto explica su retiro en su casa de la mundialmente conocida playa de Saint-Tropez, adonde no pocos turistas acuden buscando un encuentro con la célebre diva.
Un mensaje para la generación silver
En un mundo donde la edad a menudo se asocia con el retiro, Brigitte Bardot desafía esas expectativas. Su actitud ante la vida, su dedicación a causas que le apasionan y su firmeza en sus convicciones la convierten en un ejemplo para la generación “silver” y para todos aquellos que buscan vivir plenamente, independientemente de la edad. De sex symbol a luchadora por la defensa de aquellos a quienes considera como los más débiles e indefensos, los animales, esta mujer demuestra que nunca hay que darse por vencido antes del tiempo que a uno le marca el destino.
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