El Estado de California demanda a Activision Blizzard por acoso sexual

El estado de California entabla una demanda tras una larga investigación que expone las precariedades y costados más oscuros del desarrollo de videojuegos. El resumen de una semana que podría cambiar la industria

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El Departamento de Vivienda y Empleo Justo del estado de California, Estados Unidos, presentó hace 10 días una demanda contra Activision Blizzard. Producto de una investigación de más de dos años y con una enorme cantidad de entrevistas internas, el organismo de control de California dio curso a una acción legal en la que se encuadran, entre otras cosas, ”Acoso sexual constante, que incluye manoseos, comentarios y avances, debido a una ‘cultura laboral de chicos de fraternidad’”. La demanda señala además el trato desigual y vejatorio que reciben las mujeres en la compañía: reciben menos paga que sus compañeros en el mismo rol, más allá de que por lo general son asignadas a tareas consideradas por la esfera directiva como “de menor importancia”, además de la baja o nula movilidad hacia cargos jerárquicos.

Aunque el ambiente tóxico de Activision Blizzard viene descubriéndose hace algo más de tres años a través de numerosos reportes y declaraciones de ex empleados de la compañía, es la primera vez que una entidad estatal con semejante injerencia toma cartas en el asunto. La demanda llega como la culminación de un proceso pero al mismo tiempo, es el detonante de lo que fue una semana en la que se descubrieron detalles todavía más escabrosos de la situación, complicando todavía más el panorama para los acusados. La demanda y las acusaciones que plantean fueron desestimadas como “rumores y falsedades que hablan del pasado de la compañía” por voceros de la empresa, lo que desató la ira de los empleados, que en una jornada histórica para la industria, se agruparon ante las oficinas en Irvine, California, para manifestarse contra la cúpula directiva y en solidaridad de las víctimas.

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Empleados de Activision Blizzard se manifiestan en la entrada del edificio. Foto: David McNew/AFP/Getty Images

Más de 2000 empleados se congregaron en las calles y contaron con el apoyo de gran parte de la industria a través de las redes sociales. Incluso empleados de Ubisoft -otra empresa involucrada en denuncias de acoso y fomento de ambiente tóxico de trabajo- reiteraron su necesidad de cambios a nivel estructural para poner fin a la inequidad y tratos vejatorios sufridos por parte del personal. La manifestación de empleados de Activision Blizzard fue el inicio de una bola de nieve que no para de crecer y de la que es difícil imaginar el alcance y repercusión que tendrá en un futuro. Según varios asistentes a la movilización, es un proceso de cambio que no ha hecho más que empezar y que no va a detenerse hasta que el cambio verdadero llegue.

Mientras tanto, emergieron numerosos reportes por parte de ex empleados en los que se detallan situaciones escabrosas como la existencia de un cuarto de hotel llamado “La habitación Cosby”, haciendo referencia al comediante norteamericano acusado y condenado por una cantidad de violaciones a compañeras de trabajo. Esta habitación se utilizaba como un punto de reunión y creación de contactos laborales, pero en realidad se trataba de un sitio donde varios de los diseñadores más importantes de la empresa perpetraron abusos contra varias compañeras alcoholizadas. El sitio web conocido como Kotaku publicó fotos donde estos diseñadores posaban en la habitación sosteniendo un cuadro de Bill Cosby, además de mensajes de chat en donde quedaron en evidencia los participantes, así como también la premeditación de sus actos.

"La habitación Cosby", con los
"La habitación Cosby", con los implicados en la demanda por acoso. Foto: Kotaku

Otras ex empleadas de la compañía contaron por ejemplo, que en el cuarto dedicado a amamantar no había cerraduras, y en oportunidades, empleados masculinos entraban a la habitación mientras amamantaban sólo para quedarse mirando. En estas situaciones, la ex empleada que brindó su testimonio declaró que no tenía otra alternativa que echarlos “a los gritos”. Aunque recientemente estos cuartos poseen cerraduras para garantizar la privacidad de las lactantes, llegó después de que esta situación se repitiese durante mucho tiempo. Un ex empleado del departamento técnico mostró su arrepentimiento, declarando que en 2018 le solicitaron instalar cámaras debajo de las piletas de manos de los baños femeninos, apuntando hacia el inodoro. Cada día que pasa se descubren nuevos detalles que no hacen más que empeorar la situación: la que otrora fuese una de las compañías más prestigiosas y queridas en la industria, hoy tiene una cara por completo distinta. Despojada de sus mentes más brillantes, con una cultura de trabajo cuanto menos polémica y con una falta clara de rumbo, el destino del gigante es incierto.

Bobby Kotick -CEO de Activision Blizzard- se expresó días después de la demanda, admitiendo que no fueron lo suficientemente empáticos -en una clara referencia a la cantidad de quejas reportadas en el departamento de recursos humanos. Sin embargo, estas disculpas y llamados a la acción no parecen ser suficientes para brindar tranquilidad entre trabajadores y trabajadoras de la empresa. Lo que está ocurriendo en la compañía es, en mayor o menor medida, la fotografía de una industria que hace de la “cultura del abuso” uno de sus mayores motores. Ubisoft es una de las empresas señaladas, pero también se encuentran Rockstar, Quantic Dream implicadas en cuestiones de acoso sexual.

Alex Afrasiabi es uno de
Alex Afrasiabi es uno de los implicados en la demanda. Fue despedido de Blizzard el año pasado por reiteradas denuncias de acoso.

Todo esto ocurre en un marco sumamente desfavorable signado por la precariedad y trabajo discontinuo: una situación particularmente presente en los Estados Unidos, debido a la poca regulación y ausencia de sindicatos. Así, trabajadores y trabajadoras no sólo deben afrontar ambientes de trabajo tóxicos, sino que también deben sobrellevar la incertidumbre, las horas mal pagas, jornadas de trabajo interminables y extenuantes -lo que se conoce como “crunch”- y sin ningún tipo de amparo ni red de contención para los momentos más difíciles. De ahí que Jeff Strain -ex Blizzard y fundador de Undead Labs- emitió un comunicado llamando a la industria a sindicarse para hacer frente a todas estas situaciones.

Aunque la sindicalización podría llegar a aportar un marco más favorable para los trabajadores y trabajadoras de la industria, es evidente que lo que se necesita es un cambio profundo a nivel cultural, con el objeto de remover de manera definitiva la toxicidad, el sexismo, el abuso, el acoso y la misoginia. La normalización de estas prácticas dictan la forma en la que se mueven gran parte de los actores de la industria del videojuego no sólo de los estudios más grandes, sino también en estudios medianos y hasta desarrollos independientes. Si algo se puede rescatar de los hechos aberrantes que trascendieron durante esta última semana y que ahora son de público conocimiento, es que ese cambio tan necesario ya se está gestando y va muy en serio, porque Activision Blizzard ya no son los únicos dueños de la narrativa.