De meteoritos a camiones de bomberos: en qué gastan su dinero los nuevos millonarios tecnológicos de Estados Unidos

Liberados por la explosión de riqueza tras el boom bursátil y la IA, miles de estadounidenses con cuentas millonarias redefinen sus prioridades de consumo. Las marcas de lujo tradicionales se enfrentan a hábitos inesperados de esta nueva élite

Guardar
Hombre sentado sobre un meteorito, rodeado por dos meteoritos ardientes, dos relojes de pulsera, una chaqueta, un camión de bomberos, un yate y una esfera plateada.
Para los nuevos millonarios tecnológicos, el lujo se transforma en inversión, experiencias exclusivas y objetos con historia, y desplazan a la moda tradicional del centro de sus preferencias (Imagen Ilustrativa Infobae)

Chip tiene 50 años, trabajó como científico de datos en SpaceX y hace poco gastó USD 10.000 en fragmentos de meteoritos. También compró un camión de bomberos por USD 5.000 —todavía no sabe bien para qué— aunque baraja usarlo en la fiesta de cumpleaños de su hijo de 3 años. Su fortuna, de unos USD 3,5 millones en acciones de la compañía de Elon Musk, lo liberó para adquirir cosas que él mismo llama “extravagantes”. Lo que no compró fue ropa de marca.

Esa decisión dice más sobre el nuevo millonario tecnológico de lo que parece.

Cuando el dinero nuevo no viste de diseñador

Según datos de UBS citados por Reuters, unas 440.000 personas se convirtieron en millonarias en Estados Unidos el año pasado, impulsadas por las ganancias en bolsa y, más recientemente, por las salidas a bolsa de empresas de inteligencia artificial. La de SpaceX en junio fue la más llamativa: recaudó USD 85.700 millones y valoró la compañía en USD 1,77 billones.

PUBLICIDAD

Una persona de traje y gafas sentada en un sillón mira una vidriera con ropa de diseñador. Frente a ella, en una mesa, hay modelos de una casa, un yate y un auto.
El auge de nuevos millonarios tecnológicos en Estados Unidos redefine el consumo: priorizan activos duraderos y experiencias por sobre la ropa de lujo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese volumen de riqueza nueva debería ser una buena noticia para las grandes marcas de lujo. Pero los patrones de gasto de estos nuevos millonarios no siguen el guion tradicional.

De acuerdo con Boston Consulting Group (BCG), quienes adquirieron su fortuna recientemente gastan un tercio menos en ropa elegante y artículos de cuero que aquellos con patrimonio heredado. Su prioridad son los activos duraderos: bienes raíces, yates y autos clásicos.

PUBLICIDAD

Después vienen las experiencias, los objetos únicos y los gadgets. La ropa de diseñador queda al final de la lista, si es que aparece.

Meteoritos, equipos de voleibol y Apple Watch

Los exempleados de SpaceX y OpenAI entrevistados por Reuters ilustran bien ese perfil. Chip, destinó USD 10.000 a la compra de fragmentos de rocas espaciales que reúne como objetos de colección. Asimismo, considera comprar el reloj cronógrafo TAG Heuer Carrera Calibre 1887 SpaceX, de unos USD 8.000, inspirado en la misión del astronauta John Glenn en 1962. Pero su última chaqueta la compró en Goodwill, la tienda de segunda mano.

Ilustración de persona con chaqueta Goodwill, reloj TAG Heuer Carrera SpaceX, pelota de voleibol, dos Apple Watch y logos de SpaceX, OpenAI, Apple.
Exempleados de SpaceX y OpenAI prefieren gadgets, viajes y compras singulares antes que prendas de diseñador, manteniendo hábitos de consumo austeros (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Llevo años vistiendo camisetas y pantalones cortos”, declaró a Reuters. “Es con lo que me siento cómodo, y no creo que eso vaya a cambiar”.

Zack Kass, exdirector de comercialización de OpenAI, tomó un camino distinto con su nueva fortuna: compró un equipo profesional de voleibol. Robert, otro ex ingeniero de SpaceX con acciones valuadas en cerca de USD 4 millones, y su esposa optaron por nuevos Apple Watch para apoyar sus rutinas de ejercicio, y planean destinar la mayor parte de su capital a inversiones tras un crucero por Alaska.

El lujo tradicional busca su lugar en este mapa

El mercado global de artículos de lujo personales, valuado en 406.000 millones de euros en 2025, lleva dos años de contracción, según un estudio de Bain & Company. La debilidad del mercado chino y la cautela del consumidor global pesan sobre el sector.

Con todo, Norteamérica sigue siendo una excepción. Fue una de las regiones de mayor crecimiento para LVMH, Richemont, Hermès y Kering en el primer trimestre de 2026. El CEO de Richemont, Nicolas Bos, atribuyó ese resultado a “un alto nivel de confianza del consumidor en Estados Unidos”.

Balanza de platillos con reloj, bolso, zapato y perfume en la izquierda; boletos de avión, móvil, llaves, balones, laptop y casa en la derecha.
Las grandes marcas de lujo enfrentan el desafío de adaptarse a una clientela que ya no exhibe su riqueza en etiquetas, sino en vivencias y objetos únicos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los relojes de alta gama mantienen su atractivo, en parte porque funcionan como inversión: marcas como Rolex y Cartier suelen revenderse por encima de su precio original. “No te pones el reloj inteligente con el esmoquin o el traje”, señaló Harrison Colcord, fundador de Harrison Lifestyle Concierge, consultora que asesora a ejecutivos del sector tecnológico.

Aun así, Federica Levato, socia de Bain & Company, advirtió que el sector “compite cada vez más con otros sectores y con otros tipos de gastos y compras posibles”. Las marcas de moda deben disputar cada dólar de estos nuevos millonarios contra experiencias, gadgets, deportes y bienes raíces.

Por qué las grandes marcas deben repensar a quién le venden

El perfil del nuevo millonario tecnológico apunta a una reconfiguración del concepto de lujo. Si la riqueza ya no se exhibe necesariamente en la etiqueta de una chaqueta o en un bolso de diseño, las marcas deberán repensar qué venden y a quién.

El lujo del futuro podría parecerse menos a una boutique en la Quinta Avenida y más a una experiencia irrepetible, un objeto con historia o un activo que se aprecia con el tiempo. Para una generación que creció en camisetas y pantalones cortos —y que ahora tiene millones en el banco—, el estatus no siempre se lleva puesto.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD