
La oposición pública a la construcción de centros de datos en comunidades de Estados Unidos ha alcanzado niveles inéditos, al punto que el 70 % de los estadounidenses rechaza que este tipo de instalaciones se edifiquen cerca de su residencia.
Según la encuestadora estadounidense Gallup, esta tendencia responde a inquietudes medioambientales y al temor por el aumento en los costos de servicios básicos, situando a los centros de datos en el centro de una de las controversias sociales sobre infraestructura digital en el país y podría frenar el avance de la inteligencia artificial en Estados Unidos, ya que las disputas locales adquieren impacto nacional.
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El informe de Gallup subraya que superar esta oposición constituye un obstáculo para la expansión de la computación de IA y anticipa que los proyectos de centros de datos generarán activismo vecinal y litigios. Por primera vez, la resistencia a estas infraestructuras supera la aversión a otras instalaciones complejas, como las centrales nucleares.
El sondeo de Gallup detalla que el 70 % de los mil adultos encuestados expresó preocupación por el impacto ambiental de los centros de datos, principalmente por el uso intensivo de agua y la presión sobre la red eléctrica.
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De los opositores, la mitad señaló el consumo de recursos hídricos como motivo principal, y el 20 % aludió al posible deterioro de la calidad de vida en su entorno inmediato. La percepción generalizada indica que estos proyectos agravan el estrés sobre infraestructuras locales y pueden incrementar el costo de servicios esenciales.
El rechazo es transversal, pero se intensifica en el electorado demócrata

La resistencia a los centros de datos atraviesa todos los sectores políticos, con mayor intensidad entre los votantes demócratas. Según el relevamiento de Gallup, el 56 % de los demócratas se manifestó fuertemente en contra de la instalación de estas infraestructuras cerca de sus viviendas, frente a un 39 % de republicanos y casi la mitad de los independientes.
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Es la primera vez que Gallup consulta específicamente sobre la percepción de los centros de datos en comunidades residenciales, lo que permite dimensionar la magnitud del fenómeno en el escenario político actual.
El fenómeno no distingue entre regiones urbanas o rurales y se extiende a lo largo del país. Organizaciones ambientalistas y comités vecinales han incrementado su actividad, articulando movilizaciones y acciones legales para frenar el avance de estas infraestructuras.
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La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) ha emitido informes donde subraya el impacto potencial de los centros de datos en el consumo energético y la gestión de recursos hídricos.
Según estimaciones de la EPA, una nueva instalación puede requerir hasta 5 millones de litros de agua por día para refrigeración en zonas de alta demanda, lo que obliga a fortalecer las redes de energía y agua para evitar afectaciones a la población y cumplir con los estándares federales.
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Disputas locales y consecuencias políticas

La controversia por la ubicación de centros de datos se ha trasladado a la gestión de gobiernos municipales. Gallup relevó casos donde la presión comunitaria derivó en la imposición de moratorias sobre megaproyectos y en el recambio de funcionarios públicos que los respaldaban.
Un caso reportado por el diario estadounidense The Washington Post ocurrió en Archbald, Pensilvania.
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Allí, un plan para construir siete polígonos de centros de datos, con 51 naves industriales de gran tamaño, provocó la renuncia de la mayoría del consejo municipal, que fue reemplazada por opositores a la iniciativa.
Episodios similares se repiten en condados y ciudades que, hasta hace poco, eran receptivos a inversiones tecnológicas, pero que ahora enfrentan un rechazo sistemático que afecta las estrategias de expansión de grandes compañías del sector.
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La Asociación Nacional de Gobiernos Locales (NLC), principal organización del sector, confirmó que, durante el último año, al menos 20 jurisdicciones han impuesto restricciones o rechazado proyectos de centros de datos, citando motivos ambientales y de salud pública.
Consumo energético y preocupación por las tarifas

Uno de los factores centrales del rechazo ciudadano es el alto consumo energético de los centros de datos, especialmente en regiones donde la red eléctrica ya opera al límite.
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Gallup subraya que la preocupación de la población no se limita al posible daño ecológico, sino que se centra también en el temor al aumento de los costos de electricidad, en un contexto de inflación tarifaria.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) reportó que, en 2025, estos centros representaron cerca del 4,3 % del consumo total de electricidad del país, una cifra en ascenso debido al crecimiento de la economía digital y la inteligencia artificial.
La EIA advierte que, de mantenerse la tendencia, será necesario reforzar la infraestructura eléctrica y revisar los marcos regulatorios para evitar saturaciones y proteger el acceso a energía asequible para los hogares.
Perspectivas políticas y tensiones en la agenda nacional
Mientras la resistencia vecinal y la cautela de autoridades locales ponen freno a numerosos proyectos, líderes políticos y ejecutivos de la industria tecnológica insisten en la necesidad de los centros de datos para sostener la competitividad global de Estados Unidos.
Entre los defensores más visibles figura el expresidente Donald Trump, quien ha manifestado su respaldo a la construcción de infraestructuras tecnológicas de gran escala, argumentando que son esenciales para el liderazgo estadounidense en inteligencia artificial.
Legisladores federales y estatales de perfil ambientalista, en cambio, reclaman estándares más exigentes para garantizar que el desarrollo tecnológico no comprometa la sostenibilidad ni los recursos de las comunidades.
Tendencia nacional y antecedentes recientes en Virginia
La oposición a los centros de datos se consolida como tendencia nacional, con antecedentes en estados como Virginia. Un sondeo realizado en abril por el diario estadounidense The Washington Post y la escuela de políticas públicas Schar School de la Universidad George Mason reveló que el 59 % de los residentes de Virginia rechaza la construcción de estos complejos en su área, cifra que contrasta con menos del 25 % registrado en 2023.
El cambio abrupto en la percepción pública, en menos de un año, ilustra la velocidad y el impacto del fenómeno en la agenda política y económica de Estados Unidos.
La evolución de la opinión pública, motivada por preocupaciones ambientales, económicas y de calidad de vida, ha transformado la discusión sobre los centros de datos en uno de los principales desafíos estructurales para la expansión tecnológica del país.
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