Qué dice la ley si el propietario te cobra por instalar detectores de humo en tu vivienda en Nueva York

La ciudad establece límites económicos y reglas precisas sobre el cobro de equipos de seguridad para quienes residen en inmuebles alquilados

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Persona de pie sobre una escalera revisando un detector de humo en el techo de una casa
La ley de Nueva York exige a los propietarios instalar detectores de humo, monóxido de carbono y gas natural en todas las viviendas residenciales ocupadas (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Nueva York, la normativa exige que los propietarios de viviendas residenciales instalen y suministren detectores de humo, monóxido de carbono y gas natural en todas las unidades habitadas de forma permanente.

Esta obligación está regulada por el New York City Administrative Code § 27-2045 y la Local Law 62 de 1981, que además establecen los límites para el reembolso que pueden solicitar los propietarios a los inquilinos por la instalación o reposición de estos dispositivos, según detalla el Departamento de Preservación y Desarrollo de Vivienda de la Ciudad de Nueva York (HPD).

Los propietarios pueden cobrar hasta USD 25 por cada detector individual de humo, monóxido de carbono o gas natural. Si el aparato es combinado, como uno que integre humo y monóxido de carbono, el monto máximo permitido asciende a USD 50.

Cuando el dispositivo integra las tres funciones —humo, monóxido de carbono y gas natural—, el tope es de USD 75. El inquilino cuenta con un año desde la instalación para abonar este importe.

Estos límites rigen para la instalación inicial y para la reposición por daño, pérdida o inutilización atribuible al inquilino, según el portal oficial del Departamento de Preservación y Desarrollo de Vivienda de Nueva York y el aviso de detectores de humo publicado por la ciudad.

Aunque estas obligaciones surgen del Código de Mantenimiento de Vivienda y no de una ley de alquileres general, afectan directamente la relación entre propietarios e inquilinos en la ciudad de Nueva York, ya que establecen derechos y obligaciones puntuales sobre la instalación y el mantenimiento de estos dispositivos de seguridad.

La obligación de pago solo rige para edificios de Clase A, destinados a ocupación permanente, como departamentos y casas. En cambio, los edificios de Clase B —hoteles, residencias universitarias y otros alojamientos temporales— están exentos del reembolso por estos dispositivos (Know Your Rights as a New York City Tenant).

Responsabilidades del propietario e inquilino según la ley

Si el inquilino causa daño, pérdida o inutilización de los detectores por negligencia, debe hacerse cargo del reemplazo y el costo respectivo según la normativa (X / @rosefergulano)
Si el inquilino causa daño, pérdida o inutilización de los detectores por negligencia, debe hacerse cargo del reemplazo y el costo respectivo según la normativa (X / @rosefergulano)

La normativa dispone que el propietario debe instalar los detectores y garantizar su correcto funcionamiento al inicio de la ocupación, notificar por escrito a los inquilinos la ubicación de cada aparato y las pautas de mantenimiento, y colocar avisos visibles en áreas comunes sobre las obligaciones y el monto máximo del reembolso.

Además, el propietario debe informar formalmente a los nuevos inquilinos sobre la normativa vigente y las consecuencias de no cumplir con el mantenimiento adecuado de los dispositivos.

En caso de que el detector presente un defecto de fábrica durante el primer año, el propietario tiene la responsabilidad de reemplazarlo sin costo para el inquilino.

Por su parte, el inquilino está obligado a mantener operativos los dispositivos y a encargarse del recambio de baterías. Si un detector se daña o se pierde por negligencia o acción del inquilino, este debe asumir el costo de reposición. La ley busca así un equilibrio claro entre la protección de la seguridad y la responsabilidad individual en la vivienda.

Detectores de gas natural: plazos y condiciones

La Local Law 157 de 2016 exige que todas las viviendas con instalaciones de gas cuenten con un detector específico antes del 1 de enero de 2027. Estos dispositivos deben ubicarse a menos de 4,5 metros (15 pies aprox.) de las zonas de descanso y tener alerta de fin de vida útil.

Esta obligación responde a la necesidad de facilitar la detección temprana de fugas y minimizar riesgos, en particular en edificios antiguos o con infraestructuras deterioradas, conforme a lo establecido por la Ley Local 62 sobre los requisitos de detectores de monóxido de carbono en la ciudad de Nueva York.

La legislación también indica que los propietarios deben actualizar los detectores según avancen las tecnologías o cambien los requisitos municipales.

Los avisos sobre la instalación y el mantenimiento de estos detectores deben estar visibles y accesibles para todos los residentes.

¿Qué dispositivos exige la ley y cuáles no?

Detector de humo blanco instalado en el techo de una casa moderna iluminada con luz natural.
La Local Law 157 obliga a instalar detectores de gas natural antes del 1 de enero de 2027 en todas las viviendas con instalaciones de gas en Nueva York (Imagen Ilustrativa Infobae)

Es importante señalar que la normativa de la ciudad de Nueva York distingue entre los dispositivos de seguridad obligatorios y otros equipos, como extractores de aire, que no sustituyen a los detectores exigidos por ley. Solo los detectores de humo, monóxido de carbono y gas natural están regulados en cuanto a su instalación y cobro.

Qué hacer ante una fuga: recomendaciones oficiales

Ante la presencia de olor a gas —característico por su aroma a huevo podrido, resultado de sustancias químicas agregadas por las empresas proveedoras—, el Departamento de Bomberos de Nueva York recomienda evacuar de inmediato el inmueble y llamar al servicio de emergencias 911.

Entre los signos de alerta adicionales se encuentran sonidos sibilantes, mareos y dificultad para respirar. El cumplimiento de la normativa sobre detectores constituye una de las principales medidas preventivas para evitar tragedias o daños mayores.

Cumplir con estas disposiciones no solo permite evitar sanciones administrativas, sino que, sobre todo, protege la vida de los ocupantes y minimiza los riesgos de siniestros en contextos urbanos densamente poblados.