
La expectativa de una explosión turística y económica por el Mundial 2026 en Estados Unidos, Canadá y México se enfrenta a una realidad menos auspiciosa a solo dos meses del inicio del torneo.
Hoteles y operadores turísticos han revisado a la baja sus previsiones: aunque los precios de las habitaciones en las ciudades anfitrionas se dispararon tras el anuncio del calendario, la demanda internacional no ha respondido como se anticipaba.
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Durante el primer semestre de 2026, la industria hotelera estadounidense detectó un fenómeno atípico. Tras el sorteo y la revelación de las sedes, los precios promedio por noche en hoteles seleccionados aumentaron hasta un 328% respecto a mayo, alcanzando un promedio de USD 1.013 en la semana inaugural del Mundial.
No obstante, cuatro meses después, la tarifa promedio descendió un 40%, situándose en USD 579 por noche en la mayoría de los hoteles analizados.
Este ajuste refleja la corrección de expectativas ante la “demanda artificial” generada inicialmente por reservaciones masivas de habitaciones, muchas de las cuales fueron canceladas posteriormente por FIFA.
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Un informe reciente de la consultora CoStar muestra que, en nueve de las once ciudades estadounidenses sede del Mundial, el porcentaje de habitaciones reservadas para las fechas del torneo es prácticamente idéntico al del año anterior.
En Vancouver y Toronto, la ocupación incluso es inferior a la registrada en 2025. Por su parte, Dallas y Miami, que no suelen ser los principales destinos turísticos en verano, exhibieron incrementos notorios en noches coincidentes con partidos de alto atractivo, como Inglaterra vs. Croacia y Escocia vs. Brasil.
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Por el contrario, en los habituales centros de gran afluencia, como Nueva York o San Francisco, el Mundial no ha alterado significativamente el flujo de reservas.
La proporción de entradas vendidas a visitantes internacionales oscila entre 26% y 35% en ciudades como Dallas y Los Ángeles, lejos del 40-50% proyectado inicialmente por FIFA.
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La organización había estimado que el 40% de los asistentes serían extranjeros, lo que representaría más de 2,5 millones de espectadores foráneos; sin embargo, los datos actuales anticipan que la cifra será sensiblemente menor.
La pregunta central para la industria turística es si el Mundial 2026 generará el impacto prometido por FIFA. Hasta ahora, la evidencia indica que la afluencia de visitantes extranjeros y la ocupación hotelera no cumplirán los niveles previstos, en parte por el elevado costo de las entradas, las políticas migratorias restrictivas y la percepción de que Estados Unidos no es un destino acogedor para el turismo internacional.
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Las causas del enfriamiento de la demanda
Entre los factores que explican la moderación de expectativas, destacan los precios elevados de las entradas, que superan los del Mundial de Catar 2022, y los gastos asociados, como hotelería, transporte y estacionamiento, que en algunos casos superan los USD 100 por partido.
Algunos organismos de transporte local han anunciado tarifas especiales de hasta USD 150 por trayecto en días de partido.
La presidenta de la Asociación Hotelera de Nueva York, Rosanna Maietta, detalló que “muchos de nuestros miembros reportan reservas por debajo de lo proyectado”.
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El presidente de la Asociación Hotelera de Filadelfia, Ed Grose, declaró que todavía esperan un repunte en las próximas semanas.

La política migratoria de la administración actual y el endurecimiento de los visados llevaron a una caída del 5,5% en el número de visitantes internacionales en 2025, según datos del World Travel and Tourism Council, pese a que el turismo global vivió su mejor año histórico.
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De acuerdo con estimaciones de la consultora Tourism Economics, el Mundial podría sumar entre 0,8 y 1,3 puntos porcentuales al crecimiento de llegadas internacionales en 2026 y aportar alrededor de 742.000 visitantes adicionales con motivo del torneo.
Expectativas a la espera del “último minuto”
El fenómeno de las reservas de último minuto se mantiene como una de las grandes incógnitas para los operadores turísticos.
El sector prevé que la fase de eliminación directa, que representa el 31% de los partidos, suele propiciar un aumento repentino de viajes a medida que avanzan los equipos.
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Por otra parte, FIFA ha vendido ya 5 millones de entradas y prevé liberar nuevas tandas, con una capacidad total de 6,7 millones de asientos para los 104 partidos.
Aunque los precios hoteleros han caído desde sus máximos, las tarifas siguen por encima de los valores usuales para la temporada.
En Atlanta, el precio medio bajó de USD 968 en diciembre a USD 390 en abril para las fechas del Mundial, mientras que en Dallas el descenso fue más moderado: de USD 1.039 a USD 773.

El aumento de costos y la incertidumbre sobre la demanda real obligaron a muchos hoteles a ajustar sus estrategias y previsiones.
El director ejecutivo de la Hotel Association of New York City, Vijay Dandapani, fue categórico: “No es la cornucopia que prometió FIFA”.
Aunque algunos ejecutivos mantienen la esperanza de un repunte, el comportamiento del mercado hasta ahora apunta a que el Mundial 2026 será para la industria turística estadounidense un fenómeno de menor alcance al anticipado.
La respuesta final dependerá del volumen de reservas y compras de último minuto, y de si los aficionados extranjeros deciden finalmente viajar para vivir el torneo en directo.
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