
Viajar largas distancias dentro del territorio estadounidense o hacia otros destinos sin volar, se consolidó como una tendencia cada vez más popular entre quienes buscan evitar los aeropuertos y transformar el trayecto en parte de la aventura.
El aumento de los costos, la preocupación ambiental y la frecuente falta de accesibilidad en el transporte aéreo impulsaron a muchos a replantear cómo y por qué se desplazan por el país o cruzan el océano.
Según USA Today, alternativas como las casas rodantes (RV), el tren o los trasatlánticos permiten no solo prescindir del avión, sino convertir el propio viaje en una experiencia memorable y, en muchos casos, más amigable para todos los integrantes de la familia.

1. Casa rodante: un ahorro del 30% en vacaciones familiares
Entre las opciones disponibles, el viaje en vehículo recreativo se destaca por alterar la economía tradicional del turismo familiar. Juliana Baena, directora de OEM Strategic Partnerships en Trader Interactive —empresa responsable de RV Trader—, subrayó que la mayor diferencia radica en cómo se distribuyen los gastos: “En lugar de multiplicar el costo por cada persona que sube a un avión, en un RV se dividen los gastos de transporte, comidas y alojamiento”.
El uso de casas rodantes para visitar parques estatales y nacionales, como Zion, Bryce Canyon o el Gran Cañón, ha permitido a algunas familias reducir el costo de sus vacaciones en al menos un 30% con respecto al presupuesto necesario para alquilar un automóvil, hospedarse en hoteles y comer siempre en restaurantes.
La autonomía de contar con cocina propia y la posibilidad de pernoctar en ubicaciones cambiantes redefine la idea tradicional de descanso y libertad. “Viajar en RV es invertir en el trayecto. Cambias la tensión de los pases de abordar, los retrasos y los trámites de check-in por una cocina abastecida y la libertad de transformar una desviación en el mejor momento del viaje”, detalló Baena.

2. Ferrocarril con recorridos panorámicos y menor huella de carbono
Quienes prefieren dejar de lado la conducción pueden optar por los servicios de tren de Amtrak en Estados Unidos o de VIA Rail en Canadá, ambos enlazando ciudades y regiones de interés con recorridos escénicos que no solo evitan el estrés del tránsito, sino que suman atractivos como coches panorámicos, vagones comedor y cabinas dormitorio.
Olivia Irwin, gerente de Relaciones Públicas en Amtrak, explicó en USA Today: “Viajar en tren no consiste simplemente en trasladarse de un punto A a un punto B; se trata de redescubrir el placer del trayecto. Nuestros trenes de larga distancia conectan a los pasajeros no solo con los destinos, sino con los paisajes intermedios”.
Un trayecto destacado es el que realiza el Alaska Railroad, donde los pasajeros disfrutan de techos de cristal, plataformas de observación al aire libre y la compañía de guías expertos capaces de relatar la historia de la región, identificar accidentes geográficos y señalar la fauna circundante.
Además de la comodidad y el entretenimiento a bordo, el tren presenta un impacto ambiental menor respecto al automóvil y el avión, una diferencia cada vez más contemplada por quienes priorizan la sostenibilidad.

3. Viaje en transatlántico con grandes experiencias
A pesar de que el vuelo transatlántico desplazó históricamente a los océano liners, el mítico Queen Mary 2 de la naviera Cunard se mantiene como el último verdadero transatlántico en funcionamiento.
Su casco reforzado y su diseño específico hacen posible jornadas de navegación de aproximadamente una semana por el Atlántico, con el valor añadido de evitar el desfase horario que suele aquejar a quienes cruzan el océano por vía aérea.
Liz Fettes, vicepresidenta sénior de Cunard para América del Norte, remarcó en USA Today que “el trayecto, y no solo el destino, pasa a ser parte fundamental de las vacaciones cuando se elige un crucero transatlántico en vez de un vuelo largo. Con actividades diseñadas para cada generación, estos cruces convierten el viaje en una vivencia mucho más significativa”.
Además del Queen Mary 2, numerosas compañías ofrecen travesías de reposicionamiento en las que los barcos se trasladan de una región a otra, como desde Europa a el Caribe o desde Australia a la costa oeste de Estados Unidos visitando Hawái.
Algunas empresas ofrecen descuentos en estos viajes, que suelen durar más días en alta mar y permiten disfrutar del océano con menos presiones de tiempo.

Por qué el viaje alternativo es tendencia
El deterioro de la experiencia aeroportuaria, las demoras, las restricciones y la falta de accesibilidad han motivado a los viajeros a explorar formas de desplazamiento que privilegian el confort, el ahorro y la conexión con el entorno.
Las alternativas al avión, presentadas por USA Today, ofrecen desde un ahorro económico tangible hasta la posibilidad de reducir la huella ecológica y crear recuerdos familiares duraderos en destinos nacionales e internacionales.
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