El CEO de J.P. Morgan Chase advierte sobre una fuga de empresas y empleos en Nueva York

El directivo sostiene que los elevados impuestos, sumados a la creciente carga regulatoria, podrían minar la competitividad del histórico centro financiero y alentar traslados a destinos como Texas

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Jamie Dimon, CEO de J.P. Morgan Chase, advierte sobre la fuga de empresas y empleos desde Nueva York ante la subida de impuestos del alcalde Mamdani y la carga regulatoria (REUTERS/Marco Bello).
Jamie Dimon, CEO de J.P. Morgan Chase, advierte sobre la fuga de empresas y empleos desde Nueva York ante la subida de impuestos del alcalde Mamdani y la carga regulatoria (REUTERS/Marco Bello).

El CEO de J. P. Morgan Chase, Jamie Dimon, advirtió este lunes sobre una fuga de empresas y trabajadores desde Nueva York y otras grandes ciudades de Estados Unidos, impulsada por el aumento de impuestos y la carga regulatoria. En su carta anual a accionistas, Dimon afirmó que si persiste este entorno fiscal, la competencia internacional y nacional podría dejar a la ciudad en una posición de debilidad financiera, lo que comprometería el atractivo económico de uno de los mayores centros financieros del mundo.

El director ejecutivo señaló en su misiva que el número de empleados de J. P. Morgan en Nueva York cayó de 30.000 a 24.000 en la última década, mientras que la plantilla en Texas creció de 26.000 en 2015 a 32.000 en la actualidad. Además, enfatizó que la tendencia de trasladar empleos y sedes fuera de la ciudad “probablemente continuará” si la política impositiva no cambia.

El debate sobre impuestos se intensifica ante un déficit de USD 12.000 millones

De acuerdo con New York Post, la advertencia de Dimon surge en un contexto de propuestas legislativas locales que plantean fuertes incrementos fiscales, especialmente impulsadas por el alcalde demócrata Zohran Mamdani, quien asumió el cargo con la promesa de “gravar a los ricos”. Mamdani propone elevar el impuesto corporativo en Nueva York del 7,25% al 11,5%, además de aumentar en 2% la tasa sobre ingresos personales superiores al millón de dólares anuales.

El contralor de la ciudad, Mark Levine, estimó que el déficit fiscal de Nueva York podría alcanzar los USD 12.000 millones en los próximos dos años, lo que refuerza la presión para encontrar nuevas fuentes de ingresos. Sin embargo, Dimon sostiene en su carta que “las empresas necesitan seguir siendo competitivas en este mundo tan exigente y en constante cambio. Y los impuestos más altos implican, por su propia naturaleza, una menor rentabilidad del capital y una menor competitividad”.

Por su parte, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, quien debe aprobar cualquier modificación fiscal propuesta por Mamdani, expresó a través de un portavoz al New York Post estar “orgullosa de ver que J. P. Morgan Chase continúa invirtiendo en Nueva York”. Según el representante, Hochul seguirá impulsando iniciativas para que la ciudad sea más asequible y habitable, como servicios universales de guardería, construcción de viviendas, reducción de impuestos a la clase media y medidas para que Nueva York siga siendo el mejor lugar para el crecimiento empresarial y el desarrollo de los trabajadores.

Jamie Dimon, de JP Morgan Chase, advierte que impuestos más altos afectan la competitividad y la rentabilidad empresarial en Nueva York (REUTERS/Eduardo Munoz).
Jamie Dimon, de JP Morgan Chase, advierte que impuestos más altos afectan la competitividad y la rentabilidad empresarial en Nueva York (REUTERS/Eduardo Munoz).

El éxodo económico: una amenaza que Dimon compara con la crisis de los años 70

En la carta anual, Dimon recordó que, durante la década de 1970, casi la mitad de las 125 empresas incluidas en la lista Fortune 500 y con sede en Nueva York abandonaron la ciudad. El ejecutivo explicó que algunas de estas salidas respondieron a fusiones, pero la mayoría se debió a los altos costos de operar en Nueva York, como impuestos, alquileres de oficinas y mano de obra. Así, advirtió: “Ninguna ciudad, empresa o país tiene un derecho divino al éxito”.

A su vez, sostuvo que la migración no se limita a las empresas sino que involucra un desplazamiento significativo de empleados, observándose ya “un éxodo considerable de personas y empleos en algunos estados con altos impuestos y gastos”. Asimismo, atribuyó este éxodo a costos elevados y entornos regulatorios restrictivos, que llevan a trabajadores y compañías a mudarse a estados con ambientes de negocios más favorables, como es el caso de Texas.

Reacciones políticas y el debate sobre competitividad

El vocero del alcalde Mamdani respondió a New York Post que “Nueva York sigue siendo el mejor lugar del mundo para hacer negocios”, pero reconoció que los altos costos están excluyendo a las familias trabajadoras y jóvenes profesionales de la ciudad. Por ello, de acuerdo con el representante, el alcalde busca equilibrar el impulso al crecimiento económico con la atención urgente a la crisis del costo de vida: “Mamdani se centra en ambos lados de esta ecuación: seguir impulsando el crecimiento económico y, al mismo tiempo, abordar la crisis del coste de la vida con la urgencia que exige”.

En el mundo empresarial, la visión de Jamie Dimon encuentra eco en otras figuras del sector privado. Steve Fulop, CEO de Partnership for the City of New York, afirmó que la decisión de compañías como Apollo Global Management de buscar una segunda sede en Texas o Florida refleja una tendencia ligada directamente a la competitividad. Fulop indicó en 77 WABC que “algunos funcionarios electos son ajenos al contexto económico general y carecen de un plan realista a largo plazo para solucionar la crisis de asequibilidad, más allá de aumentar los precios, lo que solo agravará los problemas”.

La crisis de asequibilidad y el entorno regulatorio en Nueva York impulsan la migración de trabajadores y compañías a estados como Texas y Florida (REUTERS/Jonathan Alcorn).
La crisis de asequibilidad y el entorno regulatorio en Nueva York impulsan la migración de trabajadores y compañías a estados como Texas y Florida (REUTERS/Jonathan Alcorn).

Consecuencias sectoriales y contexto internacional

En su carta, Dimon también abordó factores macroeconómicos globales. Sostuvo que el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán podría provocar choques en los precios de la energía y las materias primas, afectando las cadenas de suministro y generando una inflación más persistente, lo que conduciría a tasas de interés más elevadas.

Aunque mostró apoyo a la decisión de la administración de Washington de tomar acciones contra el régimen de Teherán, insistió en que “no debemos ignorar el papel que el actual régimen iraní ha desempeñado al fomentar el terrorismo y causar la muerte de miles de personas, incluyendo estadounidenses y muchos de sus propios ciudadanos”.

Según informa New York Post, en la misiva anual, que Dimon envía desde 2006, omitió mencionar dos temas relevantes: la demanda interpuesta por el presidente Donald Trump contra J. P. Morgan y Dimon por cierre de cuentas tras el asalto al Capitolio en enero de 2021, y la investigación del Departamento de Justicia sobre las reformas de la sede de la Reserva Federal bajo la dirección de Jerome Powell.