
Los pasajeros que atraviesan el Aeropuerto Internacional de San Diego enfrentan una serie de desafíos para abordar sus vuelos, en medio de advertencias sobre esperas prolongadas y un flujo constante de pasajeros afectados por la escasez de personal en los filtros de seguridad.
Al menos un 10 % de los empleados de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) no se presentó a trabajar durante los últimos días, lo que llevó a los responsables del aeropuerto a recomendar llegar con más anticipación de lo habitual, particularmente durante los momentos de mayor saturación, de acuerdo con información del periódico local San Diego Union-Tribune.
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Para muchos viajeros, la incertidumbre sobre el tiempo necesario para arribar, junto a los constantes cambios en las indicaciones, ha generado jornadas de tensión y retrasos. En la mañana del martes, se reportaron más de 25 vuelos retrasados y una cancelación, cifras inferiores a las registradas el lunes anterior, cuando se acumularon 110 demoras y 8 cancelaciones.
No obstante, la recuperación completa del flujo habitual no se ha logrado: para la tarde, el total de vuelos demorados ese martes ascendió a 40, siempre según el periódico local San Diego Union-Tribune. Además, durante la jornada previa, al menos 44 pasajeros perdieron sus vuelos, según explicó Juan Alvia, gerente de atención al cliente de Frontier Airlines.
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La acumulación de viajeros reubicados llenó todas las plazas disponibles en los vuelos de la siguiente jornada.
La crisis en San Diego responde a una combinación de factores: problemas climáticos, un aumento de pasajeros por el receso primaveral y las consecuencias de un accidente mortal registrado en LaGuardia, en Nueva York.
El núcleo de la situación reside en la falta de personal: según Aaron Vazquez, supervisor de TSA y representante sindical en el aeropuerto, entre 70 y 80 agentes de seguridad diarios dejaron de asistir a sus turnos, frente a los cerca de 20 habituales antes del inicio del cierre gubernamental parcial que detonó la situación.
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A nivel nacional, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó a través de la agencia internacional de noticias Associated Press que al menos 458 agentes de la TSA renunciaron en el contexto de la crisis.
Problemas recientes en el aeropuerto de San Diego
Ante este panorama, los responsables del aeropuerto implementaron medidas para gestionar las filas de pasajeros, que en la jornada del lunes llegaron a ocupar corredores completos, cruzar el puente que conecta áreas del edificio y, en algunos casos, salir por la puerta principal.
Las cintas amarillas y los recorridos improvisados de las filas permanecían aún visibles el martes, pese a que el volumen de personas había disminuido en comparación con el día anterior.
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Nicole Hall, portavoz del aeropuerto, recomendó a los viajeros presentarse con al menos 2 horas y media de anticipación, y confirmó que los horarios de mayor congestión se concentran entre las 5:00 y las 7:00, un nuevo pico alrededor del mediodía y otro entre las 17:00 y 19:00.

En la Terminal 1, el cierre del acceso TSA PreCheck complicó el flujo para quienes esperaban un paso ágil por los filtros de seguridad. Empleados de la aerolínea Frontier indicaron que varios trabajadores de seguridad no llegaron a sus puestos hasta las 8:00, lo que retrasó la apertura completa de los servicios.
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Esta situación provocó frustración entre los viajeros, como describió Desiree Holiday, quien se presentó 3 horas antes de su vuelo de negocios hacia Phoenix pero encontró que la aerolínea no acepta equipaje con tanta antelación: “Te dicen que llegues 3 horas antes, y no es verdad. Ahora no puedo moverme a ningún lado, y la fila sigue creciendo”, relató Holiday según recogió el periódico local San Diego Union-Tribune.

La imposibilidad de prever cuánto tiempo debería dedicar a los trámites en el aeropuerto afecta tanto a quienes se anticipan como a quienes corren el riesgo de perder sus vuelos.
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Medidas y reacciones ante la crisis
Durante los momentos de máxima congestión, las escenas de desorganización se multiplicaron: “Hubo lágrimas y personas corriendo hacia las puertas de embarque. Fue un caos”, afirmó Juan Alvia.
Agentes en el área de atención al cliente, como Ferez Khan, señalaron las cintas de seguridad como muestra de la necesidad de prepararse para filas extensas: “¿Ves esa cinta amarilla? ¿Por qué crees que la pusieron? Es una señal”.
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