
Durante 2024, los conductores de los Estados Unidos destinarán la menor proporción de su ingreso personal disponible al gasto en gasolina en los últimos veinte años, según datos publicados por la Administración de Información Energética (EIA) y difundidos por Newsweek. Este fenómeno se produce por la combinación de una baja prolongada en los precios internacionales del petróleo, avances en la eficiencia de los vehículos y cambios en la demanda de combustible respecto a periodos anteriores. Los análisis oficiales indican que, a pesar de la volatilidad tradicional de los precios en las gasolineras, el impacto en los bolsillos de los norteamericanos será significativamente menor que en años precedentes no marcados por la pandemia.
Los precios del petróleo, uno de los factores habituales más determinantes, han registrado descensos, lo que se traduce directamente en la previsión de un precio promedio nacional de 3.10 dólares por galón para la gasolina regular este año. Esta cifra representa una disminución de 20 centavos respecto al año anterior y sitúa el índice de gasto en combustible, en proporción al poder adquisitivo de los hogares, en niveles históricamente bajos. Según la EIA, excluyendo el excepcional año 2020 —fuertemente alterado por las restricciones de movilidad— el gasto en gasolina bajará a menos del 2% del ingreso disponible, una cifra inferior al promedio de 2.4% registrado durante la década previa.
La importancia de esta dinámica reside en la percepción de los precios de la gasolina como un termómetro de la economía doméstica. Para millones de estadounidenses, el costo del combustible se suma a una economía familiar ya condicionada por otras partidas como alimentación, vivienda o atención sanitaria. Además, la fluctuación de estos precios históricamente se ha interpretado no solo en términos económicos, sino también políticos, especialmente en el contexto de campañas que prometen reducir los costes energéticos.

Cálculo oficial y fundamentos de la proyección de gasto en gasolina
La EIA explicó a Newsweek que para determinar estos porcentajes toma en cuenta tanto su propio pronóstico de precios de la gasolina como las estimaciones de consumo nacional y las cifras de ingreso disponible reportadas por la Oficina de Análisis Económico (Bureau of Economic Analysis). Chris Higginbotham, portavoz del organismo, detalló que multiplican el precio previsto de la gasolina por la cantidad de combustible que estiman que se consumirá. Posteriormente, ese valor se divide entre el ingreso disponible total a nivel nacional.
Higginbotham precisó que, además de los precios más bajos, el consumo de gasolina sigue estando por debajo de los niveles previos a la pandemia debido principalmente a la modernización del parque automovilístico. Según sus declaraciones recogidas por Newsweek, actualmente los vehículos en circulación son más eficientes, lo que permite recorrer más kilómetros con la misma cantidad de combustible, aminorando así la presión sobre el gasto familiar.
Eficiencia en el parque vehicular y cambios en los patrones de consumo
En cuanto a las tendencias en movilidad, la EIA prevé que para 2025 la distancia total recorrida por los vehículos en EEUU será aproximadamente un 3% superior al promedio del lustro anterior a la pandemia. Al mismo tiempo, subraya que el rendimiento promedio de los automóviles será un 8% mayor en comparación con aquel periodo. Higginbotham atribuyó esto a que la población opta por modelos más eficientes y a la adaptación del mercado tras los efectos de la pandemia.
Patrick De Haan, jefe de análisis petrolero en GasBuddy, declaró a Newsweek que los datos concuerdan con sus observaciones sobre la tendencia inflacionaria: ajustando por la variación de precios y excluyendo el impacto atípico de la pandemia, los estadounidenses destinan actualmente la menor parte de su salario al pago de combustible desde 2003. De Haan anticipó, en respuesta a la consulta del medio, que para 2026 no esperan grandes alzas y que los precios quizá se mantengan o incluso desciendan levemente.

Previsiones para el consumo y factores demográficos a futuro
En la última Perspectiva Energética a Corto Plazo (Short-Term Energy Outlook), la EIA introdujo su primera previsión de un incremento, aunque leve, en el consumo de gasolina para el año siguiente. El informe atribuye este cambio a la actualización de las proyecciones de población en edad de trabajar y a una mejoría en el panorama económico, que incluye crecimiento del empleo y del ingreso personal, así como precios más bajos respecto a previsiones anteriores.
Según la EIA, factores como el aumento de la población y el empleo sumados al abaratamiento del combustible podrían estimular una ligera recuperación en el consumo durante 2025 y 2026. Higginbotham manifestó a Newsweek que esperan que el gasto en gasolina crezca por el mayor número de personas con capacidad adquisitiva, aunque esto se producirá en un contexto de precios aún bajos en comparación con la última década.
Las estadísticas revelan que, aunque el gasto energético forma parte sustancial del presupuesto, los estadounidenses experimentan actualmente un alivio relevante al afrontar la compra de gasolina respecto a periodos previos donde los costes alcanzaron máximos históricos, según los datos recogidos y analizados por Newsweek.
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