
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió este jueves en la Casa Blanca su proyecto presupuestario, el cual propone una significativa reducción de impuestos y profundos recortes en el gasto público. Según Trump, la iniciativa, a la que denominó “ley grande y hermosa”, representa “una de las leyes más importantes de la historia” del país y busca extender los recortes fiscales impulsados en 2017.
En el acto, Trump afirmó ante funcionarios y seguidores: “La ley grande y hermosa garantizará nuestras fronteras, impulsará nuestra economía y traerá de vuelta el sueño americano”. Esta defensa del proyecto ocurre en vísperas de la votación en el Senado de Estados Unidos, programada por los republicanos para iniciar este viernes.
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El mandatario ha subrayado que este megaproyecto es esencial para su legado y expresó su deseo de que la ley llegue a su escritorio antes del 4 de julio, fecha de la Independencia estadounidense.
Sin embargo, la aprobación enfrenta obstáculos significativos debido a la marcada división entre los republicanos del Senado y de la Cámara de Representantes en cuanto a las partidas de gasto y la gestión de la deuda nacional. Aunque la Cámara Baja ya aprobó su propia versión del texto, ambas instancias del Congreso deben consensuar una versión final antes de su promulgación.
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Según análisis independientes, este proyecto de ley allanaría el camino para una importante redistribución de la riqueza del 10% más pobre de los estadounidenses al más rico. De acuerdo con amplias encuestas recientes, es profundamente impopular entre múltiples grupos demográficos, de edad y de ingresos.

Los detractores de la iniciativa alertan que la reducción del financiamiento que contempla afectaría programas como Medicaid, el sistema de asistencia sanitaria para ciudadanos con bajos ingresos. Legisladores opositores sostienen que esta medida implicaría la pérdida de cobertura médica para millones de estadounidenses y podría provocar el cierre de hospitales rurales en todo el país.
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“Vamos a estar celebrando durante mucho tiempo, porque estamos cambiando nuestro país. Estamos recuperando nuestro país”, declaró Trump ante un grupo de asistentes invitados a la Casa Blanca. Entre ellos se encontraban trabajadores del sector servicios, como camareros, repartidores de comida y agentes de la patrulla fronteriza, quienes según la administración se beneficiarían con la aprobación de la reforma.
Un número considerable de senadores republicanos han manifestado su desacuerdo con los recortes a Medicaid y las posibles consecuencias en la atención sanitaria a comunidades vulnerables. El futuro de la “ley grande y hermosa” permanece incierto ante las divergencias legislativas y la presión social resultante de las proyecciones económicas que acompañan al proyecto.
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(Con información de AFP)
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