
Las aguas del río Tijuana, que fluyen desde México hacia el sur de California antes de desembocar en el océano Pacífico, arrastran mucho más que agua: millones de litros de aguas residuales sin tratar atraviesan diariamente la frontera. Esta contaminación persistente ha cerrado playas, enfermado a residentes y generado un conflicto ambiental y diplomático que dura décadas.
“Cada día, una mezcla tóxica de efluentes de maquiladoras y aguas residuales crudas de México se vierte a través de los estuarios y sale del río Tijuana, devastando la costa del Pacífico, tanto en México como en Estados Unidos“, declaró James Cooper, profesor de derecho de la California Western School of Law, a Newsweek. La situación, lejos de ser reciente, se ha prolongado durante generaciones.
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Las playas al norte de donde el río Tijuana desemboca en el océano, desde Imperial Beach hasta Coronado, permanecen cerradas más tiempo del que están abiertas. El riesgo bacteriano es tan alto que incluso los surfistas, los Navy SEALs que entrenan en la zona y los rancheros que dependen del agua de la cuenca se han visto gravemente afectados. “Es aún peor cuando llueve”, subrayó Cooper, quien aseguró que el problema sucede desde hace décadas.
Cierres de playas, enfermedades e incomodidad entre los residentes

En los últimos años, las playas del condado de San Diego han estado cerradas durante aproximadamente 1.000 días debido a la contaminación. Residentes locales y personal militar han sufrido enfermedades atribuibles al agua contaminada. Un informe de la Oficina del Inspector General del Departamento de Defensa de EEUU, citado por Newsweek, documentó 1.100 casos de enfermedades entre Navy SEALs y otros miembros del servicio expuestos a estas aguas.
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Jose Cariman, residente de San Ysidro, describió las duras realidades cotidianas: “Es horrible. La calidad de vida ha disminuido mucho, el precio de las casas ha bajado porque, ¿Quién quiere comprar una vivienda en un vecindario que huele a cloaca?”, dijo a Inside Climate News.
La organización sin fines de lucro American Rivers recientemente nombró al río Tijuana como el segundo río más amenazado de EEUU, citando la contaminación como uno de los factores críticos.
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“Cada día, millones de galones de aguas pluviales contaminadas, aguas residuales, productos químicos nocivos y basura fluyen por el río hacia el océano Pacífico. Proteger a nuestras comunidades y garantizar agua limpia no es una cuestión partidista, es una cuestión de gobernanza básica y responsabilidad nacional”, señaló su informe.
Este problema no es culpa solo de México

La causa del problema no solo radica en México, según Stephen Mumme, profesor de ciencias políticas en la Colorado State University y experto en relaciones ambientales entre EEUU y México. Mumme explicó a Newsweek que el problema se debe a “al menos 15 años de falta crónica de financiación por parte de los gobiernos federales de ambos lados de la frontera”.
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Tras la finalización de la Planta Internacional de Tratamiento de Aguas Residuales de South Bay (SBIWTP) en 2010, que debía procesar 25 millones de galones diarios, quedó claro que la capacidad era insuficiente para el crecimiento urbano de Tijuana. La falta de mantenimiento y las frecuentes averías en los sistemas de conducción de aguas residuales de la ciudad provocaron drenajes incontrolados que afectaron tanto al ecosistema ribereño como a las aguas costeras. “El resultado son olores fétidos que molestan a miles de residentes en el sur de San Diego”, agregó Mumme.
Aunque en 2022 ambos países acordaron proyectos y costos para abordar el problema, el progreso ha sido lento. Parte de la dificultad radica también en la falta de fondos repetidamente solicitados por la SBIWTP, y recortes presupuestarios realizados durante la administración Trump, según Mumme.
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Recientemente, el tema volvió a ocupar titulares cuando el administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Lee Zeldin, visitó San Diego y exigió una “solución al 100 por ciento” de ambos países. Durante una reunión celebrada el 21 de abril, la secretaria mexicana de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, expresó el compromiso de la presidenta Claudia Sheinbaum de establecer una asociación sólida con EEUU para resolver finalmente el problema.
“Los estadounidenses en nuestro lado de la frontera, que han estado lidiando con esto, ya no tienen paciencia”, dijo Zeldin en una conferencia de prensa citada por The Epoch Times. “Hay una oportunidad muy limitada. Lo que comunica la nueva presidenta mexicana es un deseo intenso de resolver completamente esta situación”.
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