
En un mundo donde el tiempo es un recurso cada vez más valioso, pagar para evitar largas esperas se ha convertido en una solución popular. Según informó The Wall Street Journal, servicios especializados en contratar personas para hacer fila en lugar de los clientes están ganando terreno en ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Miami, especialmente en lugares de alta demanda como restaurantes exclusivos, teatros y tiendas de ediciones limitadas. Esta práctica, que algunos consideran un lujo y otros una necesidad, está transformando la forma en que las personas acceden a experiencias exclusivas.
De acuerdo con el medio, plataformas como Taskrabbit y servicios locales como Same Ole Line Dudes, en Nueva York, o Skip the Line, en Washington, D.C., permiten a los usuarios contratar a un “line-stander” (persona contratada para hacer fila en lugar de otra) por tarifas que oscilan entre los 27 dólares por hora y precios más altos dependiendo de las condiciones. Estas empresas han reportado un aumento significativo en la demanda: Taskrabbit registró un incremento del 10% en solicitudes de espera en filas en Nueva York y un 18% a nivel nacional entre 2023 y 2024.

Una solución para cenas, espectáculos y compras exclusivas
El fenómeno no se limita a un solo tipo de experiencia. Según detalló The Wall Street Journal, los “line-standers” son contratados para asegurar mesas en restaurantes de renombre como Nobu Malibu, en Los Ángeles; Au Cheval, en Chicago; o Joe’s Stone Crab, en Miami. También son solicitados para conseguir boletos de última hora para espectáculos de Broadway o para acceder a tiendas que lanzan productos de edición limitada, como zapatillas deportivas y artículos de lujo.
Un caso que ilustra esta tendencia es el de Leesa Raab, una publicista de 42 años que contrató a un “line-stander” para obtener una mesa en el popular restaurante de pizza Lucali, en Brooklyn. Raab explicó que, gracias al servicio, pudo asegurar una mesa en el horario y con el tamaño de grupo que deseaba. Aunque algunos amigos la criticaron por recurrir a este método, otros lo encontraron práctico y conveniente.
Críticas y controversias: ¿un lujo o un síntoma de desigualdad?
A pesar de su creciente popularidad, esta práctica ha generado críticas. Según consignó The Wall Street Journal, algunos detractores consideran que contratar a terceros para hacer fila perpetúa la desigualdad económica y dificulta el acceso equitativo a ciertos lugares. En foros como Reddit, usuarios han señalado que este tipo de servicios fomenta la necesidad de “acampar” para obtener acceso a experiencias exclusivas, lo que consideran una práctica injusta.
Sin embargo, los defensores del servicio argumentan que la espera no se reduce para nadie, ya que el tiempo en fila sigue siendo el mismo, independientemente de si quien ocupa el lugar es un cliente directo o un contratado. Joshua Bekowitz, un experimentado “line-stander”, explicó que el servicio simplemente responde a una demanda del mercado: “Si puedes pagarle a alguien para que espere por ti, tiene sentido”.

Costos, tarifas adicionales y limitaciones del servicio
El precio de contratar a un “line-stander” varía según la plataforma y las condiciones de espera. Taskrabbit cobra un promedio de 27 dólares por hora, mientras que Same Ole Line Dudes tiene una tarifa base de 50 dólares por las primeras dos horas, con un cargo adicional de 25 dólares por cada hora extra. Además, algunas empresas aplican tarifas adicionales en casos de condiciones climáticas extremas o esperas nocturnas.
No obstante, pagar por este servicio no siempre garantiza el éxito. Según reportó The Wall Street Journal, incluso con un “line-stander” contratado, los tiempos de espera pueden ser impredecibles. En un caso relatado por el medio, una pareja contrató a un empleado de Same Ole Line Dudes para esperar en el restaurante Emilio’s Ballato, en Manhattan, pero después de dos horas, el empleado seguía detrás de dos grupos en la fila. Finalmente, la pareja decidió abandonar la idea y buscar otra opción para cenar.
Un mercado en expansión impulsado por la alta demanda
El crecimiento del mercado de los “line-standers” refleja un cambio en las prioridades de los consumidores, quienes están dispuestos a pagar por servicios que optimicen su tiempo. Según The Wall Street Journal, esta tendencia no se limita a turistas, sino que también es adoptada por residentes locales que buscan evitar las molestias de largas esperas en lugares concurridos.
Aunque el debate sobre la ética y las implicaciones sociales de esta práctica continúa, el mercado de los “line-standers” sigue en expansión. Con plataformas reportando incrementos anuales en la demanda, todo indica que este servicio seguirá siendo una opción viable para quienes prefieren invertir dinero en lugar de tiempo para acceder a experiencias exclusivas.
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