
Un hombre condenado por el brutal asesinato de un pastor en Texas enfrenta la pena de muerte este miércoles 5 de febrero, marcando la segunda ejecución programada en Estados Unidos en lo que va del año.
Steven Lawayne Nelson, de 37 años, fue sentenciado por el homicidio del reverendo Clint Dobson, de 28 años, ocurrido en 2011 dentro de la iglesia NorthPointe Baptist Church, ubicada en Arlington. Según informó NBC News, Dobson fue golpeado, estrangulado y asfixiado con una bolsa de plástico durante un robo en el lugar.
El ataque también dejó gravemente herida a la secretaria del pastor, Judy Elliott, quien fue brutalmente golpeada y abandonada, pero logró sobrevivir. Los cuerpos fueron descubiertos más tarde por el esposo de Elliott, quien también era el ministro de música a tiempo parcial de la iglesia. La escena del crimen fue descrita como devastadora, al punto de que el esposo de Elliott no pudo reconocerla de inmediato debido a la gravedad de sus heridas.

Nelson será ejecutado mediante inyección letal en la penitenciaría estatal de Huntsville, Texas. Este caso representa la primera ejecución en el estado desde que se pospuso la fecha de ejecución de Robert Roberson en octubre de 2024, en un caso relacionado con el controvertido diagnóstico de síndrome del bebé sacudido. Además, es la primera de cuatro ejecuciones programadas en Texas durante los próximos tres meses.
Pruebas contundentes
De acuerdo con NBC News, Nelson tenía un largo historial de problemas legales que comenzó a los seis años. Durante su juicio, afirmó que no fue el autor directo del asesinato, sino que actuó como vigilante durante el robo.
Según su testimonio, permaneció fuera de la iglesia durante unos 25 minutos antes de entrar y encontrar a Dobson y Elliott ya atacados. Nelson aseguró que Dobson aún estaba vivo cuando ingresó al lugar y admitió haber tomado la computadora portátil del pastor, además de recibir las llaves del auto y las tarjetas de crédito de Elliott de parte de uno de sus supuestos cómplices.
Sin embargo, las pruebas presentadas en el juicio contradijeron su versión. Las autoridades encontraron huellas dactilares de Nelson y fragmentos de su cinturón roto en la escena del crimen, así como gotas de sangre de las víctimas en sus zapatillas.

Además, las cámaras de vigilancia lo captaron conduciendo el auto de Elliott y utilizando sus tarjetas de crédito. Los dos hombres a quienes Nelson culpó del ataque tenían coartadas verificadas: uno estaba a 48 kilómetros de distancia, según registros telefónicos, y el otro estaba en una clase de química, respaldado por registros de asistencia y llamadas telefónicas.
Intentos fallidos de apelación
Los abogados de Nelson intentaron apelar su condena argumentando que su representación legal durante el juicio y la sentencia fue deficiente. Alegaron que los abogados no cuestionaron adecuadamente las coartadas de los otros hombres ni presentaron pruebas atenuantes sobre la infancia problemática de Nelson en Oklahoma y Texas.
Sin embargo, tanto los tribunales estatales como federales rechazaron estas apelaciones. El pasado 28 de enero, el Tribunal de Apelaciones Penales de Texas negó una solicitud para suspender la ejecución. Esta semana, los abogados de Nelson pidieron a la Corte Suprema de Estados Unidos que interviniera para detener la ejecución y permitir más tiempo para impugnar la condena, pero no se ha emitido una decisión al respecto.

Mientras esperaba su juicio, Nelson fue acusado de asesinar a otro recluso en la cárcel, aunque nunca fue juzgado por este cargo tras recibir su condena a muerte. Durante su proceso judicial, exhibió un comportamiento errático y violento, incluyendo romper un dispositivo electrónico de choque que llevaba en el tobillo y dañar una tubería en su celda, lo que provocó una inundación de agua contaminada en la sala del tribunal.
Además, se descubrió que escondía una llave en sus genitales, lo que le permitió liberarse de sus esposas y grilletes en varias ocasiones.
La ejecución de Nelson sigue a la primera ejecución del año en Estados Unidos, llevada a cabo en Carolina del Sur el pasado viernes. En ese caso, Marion Bowman Jr. fue ejecutado por el asesinato de un amigo en 2001, cuyo cuerpo fue encontrado quemado en el maletero de un automóvil.
Texas, conocido por liderar las ejecuciones en el país, tiene tres más programadas antes de que termine abril. La próxima está prevista para el 13 de febrero, cuando Richard Lee Tabler enfrentará la pena de muerte por el asesinato de un gerente de club nocturno y su amigo durante el fin de semana de Acción de Gracias en 2004. Tabler también confesó haber matado a dos bailarinas del club, aunque nunca fue juzgado por esos crímenes.
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