Thomas Jefferson, el tercer presidente de Estados Unidos y una de las figuras centrales en la redacción de la Declaración de Independencia, enfrentó severos problemas financieros durante su mandato. A pesar de provenir de una de las familias terratenientes más ricas del país y ser clasificado como el cuarto presidente más rico del país en un estudio reciente, él vivía casi constantemente en penuria, reportó The Guardian.
Según una carta inédita que escribió a un amigo en octubre de 1802, Jefferson tenía dificultades para pagar sus alimentos, empleados y otros gastos del hogar. La misiva, que anteriormente se pensaba perdida y fue valorada en USD 40.000, está a la venta por Raab Collection, en Pensilvania, para conmemorar el Día de la Independencia de Estados Unidos y el 198 aniversario de la muerte del ex gobernante.
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Nathan Raab, presidente de Raab Collection, destacó la importancia del documento, indicando que “podemos ver en él a Thomas Jefferson no como un presidente inalcanzable, sino como una persona común, con cargas y preocupaciones financieras, como cualquiera de nosotros”.
Gran parte de su vida, Jefferson se pasó intentando equilibrar las cuentas. Como muchos dueños de plantaciones de su época, Jefferson acumuló deudas que ascendieron a USD 107.000 (más de 1 millón de dólares actuales, ajustado por inflación).
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Dicha deuda llevó a sus herederos a vender sus posesiones, incluidos esclavos y su querida finca Monticello en Virginia. El valor histórico de la carta se magnifica al revelar cuánto la estabilidad financiera fue una constante preocupación durante su tiempo en la Oficina Oval.

En la carta dirigida a John Barnes, un comerciante de té nacido en Inglaterra y gerente de contabilidad de Monticello mientras Jefferson estaba en Washington, Jefferson insta a emplear frugalidad con los recursos limitados.
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Trataba de evitar la solicitud de otro préstamo bancario garantizado con sus futuros ingresos presidenciales. Las correspondencias previas entre ambos, intercambiadas durante la primavera y el verano de 1802, muestran al ex mandatario calculando cómo reducir los gastos del hogar.
The Guardian destacó que una particularidad de esta correspondencia es cómo Jefferson intenta estirar los fondos disponibles hasta marzo del año siguiente. Nathan Raab resaltó que la carta estaba anotada como perdida en el archivo definitivo de documentos de Thomas Jefferson en la Universidad de Princeton. “En otras palabras, los eruditos sabían que la carta una vez existió, pero pensaban que se había perdido”, explicó.
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Raab adquirió la carta a principios de este año de la familia de un “coleccionista estadounidense” que la había comprado en 1929 a Thomas Madigan, un destacado coleccionista de memorabilia histórica de Nueva York, dos años antes de su muerte.
La Raab Collection ha manejado anteriormente ventas notables, como una de las últimas cartas firmada por Abraham Lincoln, oculta durante años en un cajón de escritorio, y una nota firmada por el autor de Los Miserables, Victor Hugo, instando a su destinatario a donar generosamente para “los pobres de su país”.
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