El precio del cobre impulsa el robo de cables en estaciones de carga en EEUU afectando a los usuarios de vehículos eléctricos

Según cifras de Electrify America, hace dos años se reportaba un hurto de cables cada seis meses en alguna de sus 968 estaciones, hasta mayo de este año, la cifra llegó a 129 casos, superando el total de robos del año anterior

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El precio del cobre impulsa ola de robos de cables en estaciones de carga en EE. UU. (Archivo)
El precio del cobre impulsa ola de robos de cables en estaciones de carga en EE. UU. (Archivo)

A las 02:00 a.m. de una fría noche de abril en Seattle, dos hombres descendieron de una camioneta Chevrolet Silverado en una estación de carga para vehículos eléctricos. Equipados con cortadores de pernos, en menos de dos minutos y medio, lograron cortar y empacar varios cables de carga. Esta escena, capturada por cámaras de seguridad, es parte de un preocupante patrón de robos de cables de carga en estaciones de vehículos eléctricos en los Estados Unidos.

El auge en el precio del cobre en los mercados globales está alimentando esta ola de delitos. Según estadísticas difundidas por Electrify America, la segunda red más grande de cargadores rápidos de corriente continua en el país, el número de cables cortados ha aumentado drásticamente. Si hace dos años se registraba un corte de cables aproximadamente cada seis meses en alguna de sus 968 estaciones de carga, hasta mayo de este año, la cifra llegó a 129, superando toda la cantidad de robos del año anterior.

Este problema es significativo para los propietarios de vehículos eléctricos, que a menudo se encuentran sin estaciones operativas en su ruta. El estrés y la frustración de buscar puntos de carga funcionales se suman a las preocupaciones existentes sobre la duración del proceso de carga y la disponibilidad de estaciones.

Electrify America reporta un aumento drástico en el número de cables cortados en sus estaciones de carga. (Archivo)
Electrify America reporta un aumento drástico en el número de cables cortados en sus estaciones de carga. (Archivo)

Roy Manuel, un conductor de Uber en Houston, teme que los robos de cables le impidan cargar su Tesla en estaciones frecuentadas. “Si mi batería estuviera muy baja, tendría un problema para operar mi vehículo. Si estuviera tan baja que no pudiera llegar a otro cargador, podría necesitar una grúa”, expresó a The Associated Press (AP).

Según encuestas citadas por la AP alrededor de 4 de cada 10 adultos en Estados Unidos creen que los vehículos eléctricos tardan demasiado en cargarse o desconocen la ubicación de estaciones cercanas.

Las principales compañías automotrices de EE.UU. están invirtiendo miles de millones de dólares en transformar su producción para centrarse en los vehículos eléctricos, viendo en ellos una respuesta a la crisis climática. Stellantis, Ford y General Motors tienen ambiciosos objetivos de ventas de vehículos eléctricos para la próxima década. Sin embargo, la creciente incidencia del robo de cables podría obstaculizar estos planes al desalentar a posibles compradores.

Anthony Lambkin, vicepresidente de operaciones de Electrify America, subraya el impacto de estos robos: “Estamos habilitando a la gente para ir al trabajo, llevar a sus hijos a la escuela y asistir a citas médicas. Tener una estación completamente inoperativa afecta significativamente a nuestros clientes”.

Las empresas de carga y la policía trabajan en conjunto para aumentar la seguridad en las estaciones de carga. (AP/Mark J. Terrill)
Las empresas de carga y la policía trabajan en conjunto para aumentar la seguridad en las estaciones de carga. (AP/Mark J. Terrill)

El problema no se limita a Seattle. Tesla, la red de carga rápida más grande del país, ha visto un aumento en el robo de cables en localidades como Oakland y Houston. En lo que va del año, la policía de Seattle ha registrado siete casos de robos de cables en estaciones de carga, el mismo número que en todo 2023. En Houston, según el sargento Robert Carson, líder de la unidad de robo de metales, “Hasta hace un mes no conocíamos de robos de cables, pero ahora estamos viendo hasta ocho o nueve robos de este tipo” expresó a la AP.

Las pérdidas son significativas no solo para los conductores, sino también para las empresas de carga. En Minneapolis, reemplazar solo un cable cortado puede costar alrededor de mil dólares. A nivel nacional, las compañías están aumentando las medidas de seguridad, como la instalación de más cámaras, y colaborando con la policía para identificar y detener a los responsables.

La Recycled Materials Association está emitiendo alertas de robo a sus 1,700 miembros para que estén atentos a los metales sospechosos. No obstante, según Carson, “Es difícil para los desguaces de metal determinar si el metal proviene de un cable de carga, ya que los ladrones a menudo queman el aislamiento y venden solo las hebras de metal”.

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