Ataques ucranianos golpearon el puerto de Primorsk y otros activos navales rusos en el mar Báltico

E intensificó sus bombarderos contra la infraestructura energética del Kremlin con el objetivo de reducir los ingresos que financian la guerra

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FOTO DE ARCHIVO: Vista de las instalaciones de exportación en el puerto de Primorsk, Rusia, en el mar Báltico, el 26 de febrero de 2018. REUTERS/Vladimir Soldatkin
FOTO DE ARCHIVO: Vista de las instalaciones de exportación en el puerto de Primorsk, Rusia, en el mar Báltico, el 26 de febrero de 2018. REUTERS/Vladimir Soldatkin

Ucrania lanzó el domingo una de las mayores ofensivas con drones de las últimas semanas contra territorio ruso, con el puerto báltico de Primorsk como objetivo central. Los ataques dejaron un incendio en el terminal de exportación de crudo, alcanzaron un navío militar de la clase Karakurt, una lancha patrullera y un petrolero en el Báltico, y se extendieron a otras regiones del país, dejando al menos tres muertos y varios heridos. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, calificó la operación de exitosa y aseguró que causó daños significativos a la infraestructura portuaria.

El gobernador de la región de Leningrado, Alexander Drozdenko, confirmó que más de 60 drones fueron derribados durante la noche. Según su versión, el incendio fue extinguido con rapidez y no se registró derrame de petróleo. Zelensky describió en Telegram la destrucción de instalaciones del puerto y aseguró que la flota en la sombra también recibió golpes frente a Novorossiysk, el principal terminal exportador ruso en el mar Negro. “Estos petroleros eran utilizados activamente para transportar petróleo. Ya no”, escribió el mandatario.

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Primorsk opera como terminal principal de Transneft para el envío de crudo al exterior, con capacidad para un millón de barriles diarios. Ya había sido atacado en varias ocasiones desde marzo. Según datos de Bloomberg, los ataques combinados a Primorsk y al puerto de Ust-Luga provocaron en la semana del 22 al 29 de marzo una caída del 43% en las exportaciones rusas de petróleo, con un coste estimado de más de 970 millones de dólares en ingresos perdidos para Moscú en solo siete días.

El ataque del domingo no es un hecho aislado. Primorsk fue golpeado al menos en tres ocasiones desde finales de marzo, en una campaña de hostigamiento sistemático diseñada para impedir las reparaciones antes de que el terminal recupere capacidad operativa. Según el Atlantic Council, los ataques ucranianos de 2026 han dejado de ser esporádicos para convertirse en oleadas coordinadas y repetidas sobre los mismos objetivos de alto valor. El propio Kremlin admitió que su defensa antiaérea no puede proteger “al cien por cien” la infraestructura crítica, una concesión inusual que revela la magnitud del problema.

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Una imagen de infrarrojo cercano de satélite muestra una vista más cercana del humo que se eleva desde los tanques de almacenamiento de petróleo dañados mientras arden después de un ataque ucraniano, en Primorsk, Rusia 29 de marzo 2026
Vantor/Handout via REUTERS
Una imagen de infrarrojo cercano de satélite muestra una vista más cercana del humo que se eleva desde los tanques de almacenamiento de petróleo dañados mientras arden después de un ataque ucraniano, en Primorsk, Rusia 29 de marzo 2026 Vantor/Handout via REUTERS

El objetivo estratégico de la campaña ucraniana es privar al Kremlin de los ingresos extraordinarios que le ha generado la guerra en Medio Oriente. El conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán disparó el precio del crudo por encima de los 110 dólares por barril. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reconoció el domingo que nuevas interrupciones podrían elevar aún más los precios, y sostuvo que menores volúmenes compensados por cotizaciones más altas seguirían siendo rentables para el Estado. Los analistas del Carnegie Endowment for International Peace han matizado esa ecuación: el crudo no exportado ahora podría llegar al mercado cuando los precios ya hayan bajado, convirtiendo la interrupción temporal en pérdida real.

El domingo, los ataques se extendieron a otras regiones. En Belgorod, un dron alcanzó un automóvil y mató a un hombre de 21 años y a su padre. En la región de Moscú murió el sábado un hombre de 77 años, y el alcalde Sergei Sobyanin confirmó que cuatro aparatos fueron derribados antes de llegar a la capital. En Smolensk, tres personas, entre ellas un niño, resultaron heridas cuando un dron impactó en un bloque de apartamentos.

En el frente terrestre, las fuerzas rusas avanzaban hacia Kostiantynivka, en el este de Donetsk. Las negociaciones de paz mediadas por Washington permanecen bloqueadas: las tres rondas celebradas este año en Abu Dabi y Ginebra no produjeron avances, en parte porque el conflicto con Irán ha desviado la atención de la Casa Blanca. La UE aprobó el 23 de abril su vigésimo paquete de sanciones, que eleva a 632 el número de buques rusos con prohibición de acceso a puertos europeos. La combinación de ataques directos, sanciones internacionales y golpes a la flota en la sombra configura una presión acumulada sobre las exportaciones energéticas rusas que Kyiv no tiene intención de aflojar.

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