Este pueblo medieval de Huesca tiene solo 20 habitantes y su protección patrimonial comenzó hace más de cuatro décadas

Un rincón del Pirineo aragonés donde la historia y el paisaje de montaña dibujan una estampa llena de encanto

Pueblo medieval
Montañana, pueblo medieval en Huesca. (Turismo de Aragón)
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El otoño transforma algunos paisajes de España en una sucesión de tonos ocres, rojizos y dorados. Los bosques se tiñen de nuevos colores, la niebla se desliza entre las montañas y los pueblos de piedra adquieren una belleza especial bajo la luz más suave de esta época del año.

En el corazón del Pirineo aragonés, en la provincia de Huesca, se encuentra Montañana, una pequeña localidad que conserva la huella de la Edad Media entre calles empedradas, torres defensivas e iglesias románicas.

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Su riqueza arquitectónica llevó a iniciar en 1984 el expediente para proteger este conjunto histórico, aunque su declaración formal como Bien de Interés Cultural no llegó hasta 2003, mediante un decreto del Gobierno de Aragón. Hoy, pasear por sus calles permite descubrir uno de esos rincones donde la historia y el paisaje se funden en una estampa especialmente evocadora durante el otoño.

Pueblo de Huesca
Casa de piedra en Montañana. (Wikimedia Commons)

Un viaje a la Edad Media entre murallas, torres e iglesias románicas

Hay lugares en los que basta con cruzar un puente para dejar atrás el presente y adentrarse en un paisaje que conserva las huellas de otros siglos. En Montañana, las calles estrechas y empinadas serpentean entre casas de piedra y antiguos muros defensivos que conducen hasta los restos de su fortificación. Su origen se remonta a finales del siglo XI, cuando el núcleo comenzó a desarrollarse alrededor de un castillo y una iglesia, en un territorio estratégico de la Ribagorza.

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Entre sus construcciones más destacadas se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de Baldós, un templo románico levantado en el siglo XII que conserva una portada esculpida con la representación del Pantocrátor.

También sobresalen la ermita de San Juan, del siglo XIII, y el puente medieval que salva el barranco de San Juan y comunica las distintas zonas del pueblo. A ello se suman los restos del castillo de la Mora y de las antiguas murallas, vestigios de un pasado en el que la defensa del territorio marcaba la vida cotidiana.

Iglesia
Iglesia Nuestra Señora de Baldós. (jdiezarnal.com)

El conjunto histórico fue objeto de un proceso de recuperación patrimonialque comenzó a finales del siglo XX para restaurar edificios y conservar el trazado original de la villa. Desde 1999, el Gobierno de Aragón ha impulsado distintas intervenciones para devolver parte de su esplendor a este núcleo medieval, con actuaciones en las murallas, la Torre de la Cárcel, los caminos y la iglesia de Nuestra Señora de Baldós.

Una ruta senderista para contemplar Montañana desde las alturas

La visita puede continuar más allá del núcleo histórico con una ruta senderista por los alrededores, una alternativa para descubrir el paisaje de la Ribagorza desde otra perspectiva. El recorrido conduce hasta un mirador natural desde el que se obtienen vistas panorámicas de Montañana y de su entorno, con las montañas como telón de fondo.

La ubicación de la localidad, junto al río Noguera Ribagorzana y entre los barrancos de San Miguel y San Juan, también permite apreciar la relación entre el relieve y el asentamiento humano. En otoño, cuando los tonos de la vegetación comienzan a cambiar, el paseo ofrece una forma diferente de disfrutar de esta zona del Pirineo aragonés y completar la visita con un plan al aire libre.

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