5 bosques en España que se transforman en otoño: colores intensos, parajes de cuento y rutas para vivirlos

De Girona a A Coruña, distintos parques naturales muestran cada año un cambio en el paisaje que atrae a miles de turistas

Calzada Borbónica en Guadarrama (Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama).
Calzada Borbónica en Guadarrama (Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama).
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El otoño convierte algunos de los bosques en otoño España en escenarios que cambian de piel semana a semana. Los hayedos pasan del verde intenso a paletas de ocre, naranja y rojo, en una muestra de los colores de otoño bosques que definen esta estación, mientras los valles de montaña y los bosques atlánticos ofrecen versiones distintas de la misma temporada. En la mayoría de los casos, el color más intenso se concentra entre mediados de octubre y mediados de noviembre, aunque varía según la altitud y la meteorología de cada año.

Pero la transformación no responde solo a un cambio estético. En zonas como el Pirineo o el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, el otoño coincide con temperaturas más suaves, una ventaja para las rutas de senderismo otoño. Se añade otro punto positivo porque, comparado con verano, tiene una menor afluencia de visitantes. Estas condiciones son ideales para la época del año en la que nos encontramos y hacen que sea una temporada recomendada por los espacios naturales.

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Estos son los cinco bosques que cambian de aspecto con la llegada del otoño

Los siguientes espacios naturales, repartidos entre Cataluña, Navarra, Aragón, Galicia y Madrid, muestran algunos de los cambios estacionales más marcados del país. Cada uno ofrece un tipo de paisaje distinto y posibilidades para recorrerlo a pie, a caballo o sobre el agua.

Fageda d’en Jordà, Girona

Bosque de hayas en otoño en la Fageda d’en Jordà, Girona. (Wikimedia/ José Antonio JG)
Bosque de hayas en otoño en la Fageda d’en Jordà, Girona. (Wikimedia/ José Antonio JG)

Este hayedo crece sobre una antigua colada de lava del volcán Croscat, dentro del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. El contraste entre el suelo oscuro de origen volcánico y las hojas que viran del verde al amarillo, naranja y rojo define su paisaje otoñal, según describe el propio parque natural. La época de mayor afluencia se concentra entre octubre y noviembre, cuando el color alcanza su punto máximo.

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El recorrido se puede hacer a pie por sus senderos señalizados o mediante rutas a caballo por el entorno volcánico. El otoño coincide además con la temporada de recolección de setas en la zona, una actividad habitual entre quienes visitan la Garrotxa en estas fechas.

Selva de Irati, Navarra

Selva de Irati (Shutterstock)
En otño este bosque se convierte en una paleta de colores viviente. Selva de Irati (Shutterstock)

La Selva de Irati es, según los datos de Turismo de Navarra, el segundo hayedo-abetal más extenso de Europa, con 17.000 hectáreas de superficie. En otoño, el bosque cambia su paleta de verdes por tonos dorados, rojos y naranjas, un fenómeno que la propia web oficial de turismo navarro describe como uno de los momentos de mayor atractivo del año para la zona.

El acceso al interior del bosque está regulado en determinados días de otoño debido a la alta afluencia de visitantes, según indica Turismo de Navarra. El entorno permite recorridos a pie junto al embalse de Irati, así como rutas en bicicleta por sus caminos forestales.

Valle de Ordesa, Huesca

Valle de Pineta, en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en Huesca (Shutterstock).
Valle de Pineta, en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en Huesca (Shutterstock).

Dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, octubre es el mes en el que el cambio de color resulta más visible. A comienzos de mes suelen aparecer los primeros tonos amarillos, mientras que en la segunda quincena predominan los ocres, naranjas y marrones sobre las hayas, según recoge la información oficial del parque. El contraste entre esos colores y las paredes rocosas del Pirineo aragonés marca el paisaje de la zona.

El entorno permite combinar el senderismo por sus sendas más conocidas con actividades de montaña como el barranquismo, disponible en distintos puntos del Pirineo aragonés durante esta época del año.

Fragas do Eume, A Coruña

Un río en el Parque Natural de las Fragas do Eume (Patrimonio Natural Galicia)
Un río en el Parque Natural de las Fragas do Eume (Patrimonio Natural Galicia)

El Parque Natural Fragas do Eume, en la provincia de A Coruña, conserva uno de los bosques atlánticos mejor preservados de Europa, con más de 9.000 hectáreas de extensión. Robles, castaños y helechos acompañan el curso del río Eume hasta las proximidades de la ría de Ares. En otoño, según la Xunta de Galicia, los árboles caducifolios cambian de color mientras el ambiente húmedo propio del clima gallego refuerza el aspecto característico del bosque atlántico.

El parque cuenta con varias rutas señalizadas, entre ellas un recorrido de ocho kilómetros junto al río que pasa por antiguos molinos de agua. El propio cauce del Eume permite además completar la visita con actividades como el kayak.

Sierra de Guadarrama, Madrid

Otoño en la Sierra de Guadarrama (Adobe Stock).
La sierra de Guadarrama es un enclave en el que varios municipios ofrecen rutas por las montañas. (Adobe Stock).

El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, a poca distancia de la capital, protege ecosistemas de alta montaña catalogados como zona de especial protección para las aves. En otoño, los bosques caducifolios de la sierra adquieren tonos ocres, rojos y amarillos, un fenómeno que se intensifica especialmente entre octubre y noviembre en la vertiente hacia La Granja de San Ildefonso.

La sierra ofrece rutas de senderismo entre robledales y encinares, así como salidas dedicadas a la recolección de setas durante estos meses. El relieve de la zona también permite sobrevolar el paisaje otoñal en parapente desde distintos puntos de la sierra y sus alrededores.

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