El rincón de Portugal que esconde una aldea bajo el agua y una calzada romana de 2.000 años

Rodeado de granito y bosques centenarios, este rincón del Miño portugués combina termas, senderos y arquitectura rural con restos arqueológicos de época romana

Es un camino con mojones al lado
La Via XVIII/Geira unía las actuales Braga y Astorga, es uno de los tramos mejor conservados y más investigados del noroeste de la península. (Turismo Tierras de Bouro)
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En el noroeste de Portugal, entre picos de granito y valles atravesados por ríos de montaña, un municipio de unos 6.000 habitantes reúne dos capítulos poco frecuentes de la geografía europea. Una aldea entera que reaparece bajo el agua y el tramo de calzada romana mejor conservado del noroeste peninsular. Terras de Bouro se ubica en el corazón del Parque Nacional da Peneda-Gerês, el único de su categoría en el país, declarado Reserva Mundial de la Biosfera por la Unesco.

El territorio se extiende entre las cuencas del río Cávado y del Homem, en un paisaje donde sobreviven el lobo ibérico y la cabra montés, y donde pastan caballos semisalvajes en libertad. La combinación de patrimonio arqueológico, arquitectura rural de piedra y una red de cascadas y balnearios convierte al municipio en uno de los destinos menos explotados del Miño portugués, a pocos kilómetros de la frontera con Galicia.

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Santuário de Nossa Senhora da Abadia (Wikimedia/DP)
Santuário de Nossa Senhora da Abadia (Wikimedia/DP)

La singularidad del lugar radica en la coexistencia de dos huellas históricas separadas por veinte siglos. Los vestigios de una vía imperial romana combinados con los restos de una comunidad campesina que el desarrollo hidroeléctrico del siglo XX obligó a abandonar. Ambos elementos, hoy en museos, forman el eje del atractivo turístico de la zona.

Una calzada romana con la mayor concentración de miliarios del noroeste peninsular

La Vía XVIII, conocida también como Geira o Vía Nova, unía Bracara Augusta (la actual Braga) con Asturica Augusta a lo largo de unos 318 kilómetros. El tramo que atraviesa Terras de Bouro, de unos 30 kilómetros, fue declarado Monumento Nacional en 2013 y conserva puentes, muros y calzadas prácticamente intactos. Según el portal turístico oficial del municipio, reúne 140 miliarios inventariados, de los cuales 102 permanecen en su emplazamiento original, con inscripciones que datan de los siglos I al IV después de Cristo, la mayor concentración de este tipo en el noroeste de la península ibérica.

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Camino de grandes piedras con musgo rodeado de árboles altos y helechos en un bosque iluminado por el sol.
El recorrido más accesible a pie de la calzada romana va de Campo do Gerês a Portela do Homem y coincide con el sendero PR9. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El recorrido más accesible a pie va de Campo do Gerês a Portela do Homem y coincide con el sendero PR9, el Trilho da Geira, que atraviesa la Mata da Albergaria, un robledal centenario clasificado por el Consejo de Europa como Reserva Biogenética del continente. En el antiguo puesto fronterizo funciona el Museu da Geira, con un taller de epigrafía y un miliario de las épocas de Tito y Domiciano que permitió datar la apertura de la ruta.

La aldea que el embalse de Vilarinho da Furna sumergió en 1971

Al fondo unas montañas, se ve el agua de la presa y las estructuras caídas de las paredes.
Vilarinho da Furna era una aldea situada en Terras de Bouro, que en contra de la voluntad de los habitantes sumergieron para hacer una presa. (Turismo Terras de Bouro)

Vilarinho da Furna era una aldea agropastoril situada entre la Serra Amarela y la Serra do Gerês, en la confluencia del Ribeiro das Furnas con el río Homem. La construcción de la presa homónima, de 94 metros de altura, obligó entre 1969 y 1970 al desplazamiento de unas 57 familias, según el portal oficial de turismo de Terras de Bouro. El embalse entró en funcionamiento en 1971 y cubrió por completo el antiguo caserío.

Los vecinos desplazados fundaron en 1985 la asociación A Furna, que en 1989 inauguró el Museu Etnográfico de Vilarinho da Furna, construido con piedras traídas de una de las viviendas sumergidas y hoy integrado en el Núcleo Museológico de Campo do Gerês. Cuando la presa se vacía para su limpieza o el nivel del agua baja en periodos de sequía, las casas, los caminos y los muros de la antigua aldea vuelven a ser visibles, un fenómeno que atrae a visitantes en los meses más secos. El acceso a la zona sumergida se hace por un camino de tierra de uso privado, transitable en coche en verano mediante una tasa gestionada por la asociación, y solo a pie el resto del año.

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Termas, aldeas de piedra y una red de senderos entre granito

El territorio conserva aldeas de arquitectura rural minhota, como Brufe, Cortinhas o Ermida, con hórreos, molinos de agua y casas de mampostería adaptadas a un terreno de fuerte pendiente. En la capital municipal, Moimenta, un complejo termal aprovecha un manantial sulfuroso indicado para dolencias respiratorias y reumáticas. Río abajo, las Termas do Gerês acumulan referencias que se remontan a la época romana, con aguas que brotan a 45 °C.

La red de senderos señalizados del municipio, bautizada en homenaje al escritor Miguel Torga, conecta estos núcleos con miradores como Pedra Bela o Junceda y con cascadas como la del río Arado, entre robledales y prados de altura que completan el mapa de un territorio donde la historia romana y la memoria rural comparten el mismo suelo de granito.

Cómo llegar a Terras de Bouro

Vista desde el interior de un coche mostrando las manos de una mujer sobre el volante. Una carretera y montañas se ven a través del parabrisas.
Terras de Bouro se sitúa al norte de Portugal y se puede acceder en coche. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El municipio se encuentra a unos 30 kilómetros de Braga y a poco más de 80 kilómetros de Oporto, las dos principales puertas de acceso a la región. En coche, la ruta desde Braga toma la N101 en dirección a Amares, continúa por la N205 hasta la N205-3 y llega a Terras de Bouro por la N307, un trayecto de 30 a 40 minutos, mientras que desde Oporto el viaje por carretera ronda la hora a través de la A3. Quienes prefieran el transporte público disponen de la línea de autobús 200, que conecta la terminal de Braga con el municipio en aproximadamente una hora, con salidas cada tres horas; desde Oporto no existe conexión directa, por lo que es necesario combinar tren o autobús hasta Braga y desde allí tomar esa misma línea, con un tiempo total de viaje de dos a tres horas. Para acceder al núcleo de Campo do Gerês, donde se ubican los museos de la Geira y de Vilarinho da Furna, conviene continuar por la N308 una vez dentro del municipio.

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