Primero fue el running, luego el gimnasio y ahora la escalada: el nuevo deporte de moda aumenta su popularidad y los rocódromos crecen casi un 50% en tres años

La escalada en rocódromo gana cada vez más adeptos en España, con el ‘boulder’ como una de las modalidades que más ha impulsado su expansión

La escalada es un ejercicio muy completo
Persona escalando en un rocódromo. (Magnific)
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Practicar deporte se ha convertido en una de las formas más habituales de cuidar la salud y mantenerse activo. Sin embargo, no todas las disciplinas tienen el mismo protagonismo en cada momento. Durante años, salir a correr o apuntarse al gimnasio fueron algunas de las opciones más populares entre quienes buscaban incorporar el ejercicio a su rutina.

Ahora, una nueva actividad ha ganado terreno y cada vez son más las personas que se animan a probarla: la escalada en rocódromo. Según los datos de SportCities, estos centros han crecido casi en un 50% en tres años, habiendo 220 rocódromos comerciales en toda España. Además, el número de federados ha aumentado un 41% en la última década, datos que contextualizan su auge.

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Raúl Calleja, director de SportCities, ha sido contundente. “La escalada es la nueva alternativa al gimnasio. Se ha generado un nuevo ecosistema urbano que ha facilitado su práctica y disparado su consumo”.

El ‘boulder’, la modalidad estrella

Dentro de este crecimiento, una de las modalidades que más ha contribuido a acercar la escalada a las ciudades es el boulder. A diferencia de otras disciplinas, no requiere cuerda ni arnés y se practica a poca altura, sobre paredes que suelen rondar los cuatro o cinco metros. En los rocódromos, el suelo está cubierto con grandes colchonetas que amortiguan las posibles caídas.

También cambia la forma de enfrentarse a la pared. En lugar de recorrer una vía larga, el objetivo consiste en completar pequeños recorridos formados por una serie de movimientos. Esto hace que entren en juego factores como la fuerza, el equilibrio, la coordinación y, sobre todo, la capacidad para encontrar la mejor manera de superar cada tramo.

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Escalada en boulder
Persona escalando. (Magnific)

Su formato también explica parte de su popularidad. Una sesión de boulder puede adaptarse fácilmente a distintos horarios y no exige el mismo aprendizaje técnico inicial que otras modalidades de escalada, lo que facilita que personas que nunca han practicado este deporte puedan probarlo. Además, los rocódromos permiten combinar el ejercicio con un componente social que recuerda, en cierta medida, a la experiencia de acudir al gimnasio.

Un deporte que crece dentro y fuera de los rocódromos

El auge de la escalada no se limita al número de instalaciones. La expansión de los rocódromos ha hecho que el perfil de quienes se acercan a este deporte sea cada vez más amplio. Ya no se trata únicamente de personas que buscan practicar escalada de manera habitual, sino también de jóvenes, familias y usuarios acostumbrados a otras formas de ejercicio que encuentran en estas instalaciones una alternativa diferente.

Es decir, aunque muchas personas vayan al rocódromo, todavía no se ha asentado como la opción principal. La mayoría usa la escalada como una actividad complementaria a otro deporte. Algunos rocódromos incorporan otros servicios destinados a convertir la visita en una experiencia más completa, alejándose de la imagen de una instalación reservada exclusivamente a escaladores experimentados.

“La escalada, especialmente la indoor, todavía no compite con los gimnasios, pero ofrece un plan B diferente. Esa oferta atrae perfiles que van más allá del escalador convencional, como jóvenes, familias y usuarios procedentes del fitness o el ocio activo que buscan alternativas más divertidas, diferentes y apasionantes”, concluye Calleja.

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