
El Castillo de Santa Caterina se alza sobre la isla italiana de Favignana, a 310 metros de altura, y figura entre los enclaves identificados como escenarios de rodaje de ‘La Odisea’. Es uno de los puntos panorámicos más visibles de la isla, situada frente a las costas de Trapani y Erice, en Sicilia.
La fortaleza, construida sobre el monte homónimo, resume siglos de historia militar y actualmente se puede recorrer sin costo. Su estado de abandono requiere precaución durante la visita. El origen del enclave remonta al siglo IX, cuando los sarracenos levantaron una torre de vigilancia, más tarde transformada en fortaleza por los normandos.
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En el siglo XV, Andrea Riccio, señor de Favignana, amplió el edificio hasta alcanzar su forma actual. Durante el periodo borbónico, el recinto se utilizó como prisión para rebeldes y, en una etapa posterior, como guarnición militar. Tras la Segunda Guerra Mundial, el ejército lo abandonó y dejó en su interior equipos obsoletos, deteriorados por la salinidad y el viento.
El estado actual permite recorrer el edificio desde el sótano hasta la terraza superior. En el interior aún se observan restos de usos anteriores, como una capilla dedicada a Santa Catalina que en tiempos borbónicos funcionó como celda.

Acceso al Fuerte de Santa Caterina
La ruta comienza cruzando la playa de Praia y continúa por la carretera detrás del Museo Tonnara Florio, en dirección a la montaña. Tras varias curvas, a la izquierda se encuentra el inicio de la escalera que lleva a la cima; hasta ese punto es posible llegar en bicicleta, aunque la subida exige esfuerzo.
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El ascenso salva casi 300 metros de desnivel por rampas empinadas y escalones empedrados. El recorrido dura cerca de una hora a pie a ritmo tranquilo. Se recomienda iniciar temprano, antes de las 8.00 en verano, o al final de la tarde, cuando el sol queda detrás de la montaña.

Durante la subida, se obtienen vistas sobre el archipiélago de las Égadas. El sendero ofrece panorámicas que alcanzan Trapani, Marsala, Levanzo y Erice. El paisaje se asocia a la imagen de Favignana como una mariposa, comparación atribuida al pintor siciliano Salvatore Fiume. El trayecto atraviesa vegetación mediterránea. A finales de primavera, aparecen espárragos y alcaparras en los escalones y muros, junto a los aromas característicos de la maleza costera.
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El interior del castillo
En la parte superior, la fortaleza conserva patios interiores, grandes estancias, habitaciones pequeñas y escaleras de distintas formas que conectan los niveles. Según la web Favignana, en el suelo hay restos dispersos como fragmentos de muebles, ventanas rotas y marcas del deterioro.
En el exterior hay un radar fuera de uso y, en la parte alta, una torre con equipos de transmisión vinculados a un museo militar de telecomunicaciones. También se encuentran colchones, bidones de gasolina, generadores eléctricos y una cuna oxidada con vistas al mar. La web advierte que la visita implica riesgos si no se actúa con cuidado.
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Recomienda prestar atención en los escalones, no asomarse a las ventanas y recuerda que se registran accidentes cada año. Desde la terraza superior se observa el mar hacia Marettimo y otras áreas de la isla.
La combinación de altura, ruinas y memoria militar distingue al Castillo de Santa Caterina como un sitio relevante de Favignana, con un paisaje que une historia, restos defensivos y una amplia panorámica de las Égadas.
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