Así es Cava Gran d’Agres: el histórico pozo de nieve de 12 metros que abasteció de hielo a todo Alicante durante siglos

Es uno de los pozos de nieve de mayor tamaño y mejor estado de conservación en el país

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Cava Gran de Agres. (Jose Antonio Aldeguer/Wikipedia)
Cava Gran de Agres. (Jose Antonio Aldeguer/Wikipedia)

Enclavada en las cumbres de la Sierra de Mariola, en la provincia de Alicante, la Cava Gran d’Agres es uno de los pozos de nieve de mayor tamaño y mejor estado de conservación de cuantos jalonan las vertientes septentrionales de las sierras de Aitana, la Carrasqueta y Mariola. Con 15 metros de diámetro, 12 metros de profundidad y una capacidad de almacenamiento de 2.000 metros cúbicos de nieve, esta estructura de planta hexagonal constituye un testimonio excepcional de la industria del frío natural que durante siglos abasteció de hielo a poblaciones enteras del levante español.

Su origen se remonta a la segunda mitad del siglo XVII, aunque fuentes diversas sitúan su construcción entre los siglos XV y XVIII, lo que refleja la complejidad de una obra que fue ampliada y reformada a lo largo del tiempo. El vaso del depósito, de forma troncocónica invertida, fue excavado parcialmente en la roca viva de la ladera, una solución técnica que aprovechaba el terreno para reforzar el aislamiento térmico. Seis ventanas laterales, una por cada lado del hexágono, permitían a los jornaleros arrojar al interior la nieve recogida en las laderas umbrías próximas a la cumbre.

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La techumbre original, formada por un tejado de tejas sobre esa nervadura, fue desmantelada tras el abandono del pozo a comienzos del siglo XX. El material —maderas, tejas y ladrillos— fue reutilizado en otras obras locales, entre ellas el Santuario de Agres. El desmantelamiento dejó al descubierto la arcada de sillería, cuya silueta recortada contra el cielo de la Sierra de Mariola se ha convertido en la imagen más reconocible del monumento.

La finalidad de la Cava Gran era estrictamente industrial: almacenar nieve durante el invierno para producir y comercializar hielo a lo largo del verano. La actividad comenzaba con los primeros fríos, cuando los jornaleros —convocados mediante pregones— recogían la nieve con capazos y la transportaban al interior del pozo. Allí, la apisonaban en capas sucesivas con instrumentos de madera llamados pilons, para compactarla y reducir su volumen. Las condiciones de trabajo eran extremas: los operarios envolvían sus pies en sacos para protegerse de las congelaciones y trabajaban por turnos. Una vez lleno el pozo, las puertas de abastecimiento se cegaban para preservar el frío.

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La extracción se producía al atardecer, durante los meses de verano. La nieve, endurecida y convertida en hielo, se serraba en bloques que se izaban mediante poleas hasta el exterior. Cada carga, envuelta en paja y mantas, pesaba unas diez arrobas —aproximadamente 120 kilogramos— y se distribuía en alforjas de caballería por los senderos de herradura que descendían hacia los núcleos urbanos. El trayecto se realizaba de noche para evitar que el producto se fundiese antes de llegar a su destino.

El Santuario de la Memoria del Hielo resguarda información y testimonios en una cápsula diseñada para perdurar durante milenios en la Antártida frente al avance del cambio climático

Declive y recuperación

El ocaso de esta industria llegó a comienzos del siglo XX con la irrupción de las primeras fábricas de producción de frío artificial. La Cava Gran mantuvo su actividad hasta 1906, año en que quedó definitivamente fuera de uso. Durante las décadas siguientes, el abandono permitió que la vegetación colonizara el interior del pozo.

La Diputación Provincial de Alicante adquirió el monumento en 2008 e impulsó un proyecto de restauración que se desarrolló entre 2014 y 2016. Los trabajos permitieron estabilizar el pináculo, recuperar el empedrado superior original y consolidar los muros de mampostería. En marzo de 2016, la intervención culminó con la apertura de un museo de sitio dotado de paneles informativos y una escalera metálica que permite a los visitantes descender hasta el fondo del pozo.

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