
El eclipse total de agosto promete convertirse en el primero de los 3 fenómenos astronómicos que dejen a la península mirando al cielo, siempre con protección, claro. La sombra que proyectará pondrá el foco sobre poblaciones cargadas de historia, con gran patrimonio y naturaleza que descubrir. Una invitación para moverse por España. Son varias las comunidades desde las que se apreciará el eclipse y, entre ellas, Castilla y León ya promete ser una de las que más turismo atraiga porque la ocupación de las casas rurales llegó a sus máximos hace meses.
No es para menos, el evento no se produce desde hace más de cien años y, a pesar de que se podrán observar dos eclipses los próximos dos años, nadie sabe lo que va a pasar mañana. La zona en la que más durará el eclipse en España abarcará Asturias, Palencia, parte de León, de Soria, de Zaragoza, de Guadalajara y de Teruel. Entre estas provincias se sitúa Lerma, una ciudad que permanece en la historia gracias a una de las figuras más importantes de los reinados.
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Tiene más de 2.500 habitantes y se sitúa en un cerro en la vega del río Arlanza, coronado con la colegiata de San Pedro, que alberga los dos órganos más antiguos de la península en los que todavía se dan conciertos barrocos. Gracias a su posición privilegiada, los grandes espacios abiertos y el patrimonio que alberga, se convierte en uno de los enclaves ideales para ver el eclipse y pasar un fin de semana descubriendo su encanto y gastronomía.
Qué ver en Lerma: Palacio Ducal, conventos históricos y los miradores para el eclipse
El patrimonio de Lerma deslumbra con monumentos como el Palacio Ducal, construido en 1601 por Francisco de Mora y situado en la monumental Plaza Ducal. Fue residencia del duque de Lerma, el gobernante más poderoso durante el reinado de Felipe III, que incluso consiguió que la capital del reino se trasladase a Valladolid. Un tiempo en el que aprovechó su poder para acumular riqueza y, de paso, favorecer en decisiones políticas a sus empresas.
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El casco antiguo alberga conventos emblemáticos como Santa Clara, La Ascensión y San Blas, donde las comunidades de clausura elaboran dulces y cerámica artesanal. Lugares imprescindibles son la Colegiala de San Pedro, con obras de Gregorio Fernández, el Pasadizo de los Arcos y la Plaza de Santa Clara, con el mausoleo del Cura Merino, figura clave de la Guerra de la Independencia.
En concreto, los pasadizos de Lerma conforman uno de los elementos más llamativos de la villa. Se trata de una red de corredores subterráneos y elevados que, en su origen, permitían a la nobleza y al clero desplazarse entre los principales edificios del centro histórico sin cruzar las calles públicas. Su construcción responde a la época de máximo esplendor de Lerma, durante el siglo XVII, bajo el mecenazgo del duque Francisco Gómez de Sandoval y Rojas.
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El Mirador de los Arcos ofrece panorámicas sobre la vega del Arlanza y el puente medieval, mientras jardines históricos y la ermita del Humilladero evocan el pasado cortesano de la villa. Un enclave con historia desde el que se aprecian las vistas que da el altozano en el que se sitúa el pueblo y, además, una opción para apreciar el eclipse. Las rutas urbanas y senderistas permiten disfrutar del arte barroco y de vistas privilegiadas para observar el eclipse de agosto en un entorno monumental y libre de contaminación lumínica.
Dónde comer en Lerma y visitas guiadas por Lerma
La fama de Lerma como destino gastronómico se debe al lechazo churro asado en horno de leña, que se sirve en asadores como Casa Antón, y a los dulces de convento elaborados por monjas de clausura. La villa acoge la sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Arlanza y la Lonja Agropecuaria, consolidándola como referente enoturístico y agroalimentario en la provincia. Los visitantes pueden participar en rutas teatralizadas, recorridos por pasadizos subterráneos y actividades educativas para familias y grupos.
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Las visitas guiadas se realizan de martes a domingo y se puede acceder a ellas de manera individual o en grupos. De manera individual, el precio es de 6 € para adultos y para niños de 4 €, con una duración aproximada de 1 h y media. Las visitas en calidad de grupo requieren reserva previa y el mínimo de personas es 25. La salida es desde la Oficina de Turismo e incluye acceso a la Colegiata S. Pedro, Pasadizo Ducal y Centro de Interpretación de la Villa.
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