
George Orwell (Motihari, Raj Británico, 1903) sentenció en 1946 que el lenguaje político “está diseñado para hacer que las mentiras suenen verídicas y el asesinato respetable, y para dar apariencia de solidez al puro viento”. La frase procede del ensayo Politics and the English Language (La política y la lengua inglesa), publicado ese año en la revista literaria Horizon.
El escritor y periodista, cuyo verdadero nombre fue Eric Arthur Blair, vivió en condiciones de pobreza en París y Londres -experiencia que documentó en Down and Out in Paris and London (Sin blanca en París y Londres, 1933)- y combatió en la Guerra Civil española entre diciembre de 1936 y junio de 1937, encuadrado en las milicias del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), de corte antiestalinista.
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Fue en Barcelona donde Orwell recibió un disparo en la garganta en el frente de Aragón, y donde presenció las purgas que el Partido Comunista, respaldado por la Unión Soviética, ejecutó contra el POUM y los anarquistas dentro del bando republicano. En una carta a su amigo Cyril Connolly, fechada el 8 de junio de 1937, escribió: “Al fin realmente creo en el socialismo, lo que nunca había hecho antes.”
En su ensayo Why I Write (Por qué escribo, 1946), dejó: “Cada línea de trabajo serio que he escrito desde 1936 ha sido directa o indirectamente contra el totalitarismo y a favor del socialismo democrático”.
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Los vicios del lenguaje político
El ensayo La política y la lengua inglesa parte de una tesis sobre la relación entre el lenguaje y el pensamiento político. Orwell sostiene que el lenguaje se vuelve impreciso porque los pensamientos son confusos, pero que esa imprecisión, a su vez, facilita pensamientos aún más confusos. Para ilustrarlo usa la siguiente analogía: “Un hombre puede empezar a beber porque se siente un fracasado, y luego fracasar aún más completamente porque bebe.” La degradación del lenguaje y la del pensamiento político, argumenta, se refuerzan mutuamente.
El mecanismo central que Orwell identifica en el lenguaje político es el eufemismo: nombrar hechos sin evocar imágenes mentales de lo que realmente son. El ensayo incluye ejemplos concretos: “Aldeas indefensas son bombardeadas desde el aire, sus habitantes expulsados al campo, el ganado ametrallado, las chozas incendiadas: a esto se le llama pacificación. Millones de campesinos son despojados de sus tierras y enviados a caminar por las carreteras con lo poco que pueden cargar: a esto se le llama traslado de población o rectificación de fronteras. Personas encarceladas durante años sin juicio, o fusiladas en la nuca, o enviadas a morir de escorbuto en campos de trabajo árticos: a esto se le llama eliminación de elementos poco fiables.”
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Junto al eufemismo, Orwell describe otros dos vicios del lenguaje político: la “dicción pretenciosa” -el uso de palabras latinas o científicas para dar apariencia de objetividad a juicios sesgados- y las “palabras sin sentido”, expresiones tan vagas que han perdido todo contenido concreto. Señala que la palabra “fascismo”, para cuando escribió el ensayo, ya no tenía más significado que “algo indeseable”.

Seis reglas para el escritor
El ensayo concluye con seis reglas para el escritor. Entre ellas: no usar nunca una metáfora que ya se haya visto impresa; no usar una palabra larga cuando una corta sirve; suprimir toda palabra prescindible; no usar la voz pasiva donde sea posible la activa; no recurrir a una expresión extranjera, científica o de jerga cuando existe un equivalente cotidiano. La sexta regla establece que cualquiera de las anteriores puede romperse “antes que decir algo directamente bárbaro”.
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Los temas del ensayo anticipan el concepto de Newspeak -neolengua- que Orwell desarrolló en su novela Nineteen Eighty-Four (1984, 1949), donde el régimen totalitario de Oceanía construye un idioma diseñado para reducir el número de palabras disponibles y, con ello, el rango de pensamientos posibles. El académico Michael Shelden describió el Newspeak como “el lenguaje perfecto para una sociedad de malos escritores, porque reduce el número de opciones disponibles para ellos.”
El historiador de la Universidad de Stanford Peter Stansky, en su estudio The Socialist Patriot: George Orwell and War, identifica cuatro conflictos que estructuraron la obra de Orwell: la Primera Guerra Mundial, la Guerra Civil española, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. La política y la lengua inglesa fue escrito en 1946, el mismo año en que publicó Por qué escribo, un año después del fin de la Segunda Guerra Mundial. Orwell murió de tuberculosis el 21 de enero de 1950 en Londres, a los 46 años.
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La Orwell Foundation, organización con sede en el Reino Unido dedicada a preservar y difundir su obra, mantiene el texto completo de La política y la lengua inglesa en acceso libre en su sitio web, donde figura como uno de los ensayos más consultados del autor.
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