Las Islas Eolias, en la ruta de Ulises en la Odisea: dos son volcanes en activo y actualmente son Patrimonio de la Humanidad

El archipiélago fue una de las paradas en la Odisea y retrasó la vuelta a casa de la tripulación cuando estaban a punto de llegar a casa

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Lipari y las Islas Eolias

Las míticas Islas Eolias o Eólicas se sitúan al norte de la isla italiana de Sicilia, en el mar Tirreno. Constituyen un archipiélago formado por lava a lo largo de millones de años e incluso hoy en día dos de ellas albergan volcanes con cráteres activos. Las Islas forman parte del viaje de Ulises por el Mediterráneo en busca de su amada Ítaca y son una parada más de todas sus tragedias y aventuras para volver a casa.

“Desde allí fuimos a la isla Eolia, donde vive Eolo, hijo de Hípotes, apreciado por los dioses inmorantes. Es una isla que flota en el mar y está rodeada por una muralla de hierro”, cuenta Homero cuando arranca el X Canto de la Odisea.

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La época en la que el héroe y su tripulación navegaron a las Eolias se sitúa en la Edad de Bronce y formaban parte de las vías comerciales más importantes que atravesaban el estrecho de Mesina.

Actualmente, el turismo es la actividad económica más importante del archipiélago, pero un día los viñedos se extendían por las islas y se explotaban las mejores variedades de uva de la zona. Hace más de un siglo, una epidemia de filoxera, unos pequeños insectos, se empezó a gestar y casi acaba con todas las vides. Esto provocó una migración hacia la gran isla de Sicilia y, poco a poco, las conocidas como ‘islas del viento’ se despoblaron. Años más tarde, los eolios han sabido reinventarse y aunque no reciben un turismo masivo, acogen a visitantes todo el año.

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Qué hacer y cómo moverse en las islas Eólicas

En la isla se alza el volcán con una nube justo encima del cráter, que hace que parezca que ha salido de él
La Isla de Estrómboli guarda uno de los volcanes del archipiélago con tres cráteres activos y es una de las Islas que visitó Odiseo en su largo viaje (Benjamín Núñez González/Wikimedia)

El archipiélago se conforma por siete islas: Lípari, Stromboli, Vulcano, Salina, Panarea, Alicudi y Filicudi. Famosas por sus paisajes naturales volcánicos y por las calas con aguas cristalinas, sus pueblos con encanto y la gastronomía italiana e isleña las convierte en un pequeño paraíso escondido detrás de la gran Sicilia. Todas son visitables y se organizan excursiones para recorrerlas que pueden durar todo el día. También hay tours entre plantaciones de olivos centenarios en los que se puede saborear su delicioso aceite.

Pero no queda todo ahí, la geografía de este archipiélago ofrece una oportunidad para preparar excursiones de senderismo y visitar el Monte Fossa delle Felci o los volcanes en activo, especialmente el Stromboli. Para desplazarse a lo largo y ancho de las islas hay conexiones en barco y ferry. También existen empresas que ofrecen salidas colectivas o alquileres de lanchas.

La aventura real de Odiseo en las Islas Eólicas

Odiseo con un casco de lucha al lado de un carnero
La época en la que el héroe y su tripulación navegaron a las Eolias se sitúa en la Edad de Bronce

Según cuenta la Odisea, el Rey Eolo fue el descubridor de la razón de los vientos, es decir, descubrió su patrón y se convirtió en su domador. Los textos más antiguos relatan que vivía con su esposa, sus seis hijos y sus seis hijas, en lo que Homero identificó como isla Eolia.

Cuando el héroe y su tripulación desembarcaron en las islas, el rey Eolo les agasajó durante “un mes entero” y le hizo un sinfín de preguntas sobre la guerra de Troya. Después, les regaló una un “odre” de vientos, una bolsa cerrada con un hilo de plata para que no se escapara “ni un soplo” y que guardaba todos los vientos necesarios para ayudarles a volver a casa.

“Me envió entonces el viento del oeste, que era el más favorable. Pero de nada sirivió, pues nos perdió nuestra propia locura”, cuenta Ulises.

Cuando llevaban un tiempo navegando y al décimo día vieron su tierra natal en el horizonte, Ulises se durmió y los marineros, llenos de curiosidad y creyendo que la bolsa contenía un tesoro de oro y plata que Ulises se quería guardar para sí mismo, la abrieron. Y en vez de oro, lo que encontraron fue caos, y los vientos los devolvieron mar adentro y a las islas Eólicas, donde el rey Eolo, disgustado, no quiso ayudarles más.

“<<Tú, el más vil de los hombres, vete ahora mismo de la isla; no ayudaré a aquel a quien los dioses detestan. Vete, pues has llegado aquí a causa del odio de los dioses>> Y con esas palabras me echó de su palacio”, se lamenta Ulises en la Odisea.

No hubo tiempo para lamentos antes de partir de nuevo. El siguiente encuentro sería con los lestrigones, gigantes caníbales que destrozaron la flota del héroe.

Dos productos imprescindibles: malvasía y alcaparras

Más alla de la leyenda, la gastronomía y los productos de la tierra acogen al viajero sin ‘regalos envenenados’. El vino Malvasía, conocido como “vino del volcán” por Guy de Maupassant, figura entre las recomendaciones más habituales para quienes visitan la región. Bajo la Denominación de Origen Controlada (D. O. C.), este vino se produce con uvas secadas al sol en estructuras llamadas “canizzi” y se encuentra en tres variantes: blanco, fortificado y passito, este último también denominado “dulce natural”.

La reputación de la Malvasía se sostiene en su proceso de elaboración, donde el secado natural y las técnicas tradicionales consolidan su estatus como referencia enológica local.

Las alcaparras sicilianas, avaladas por Slow Food, organización dedicada a preservar alimentos tradicionales y técnicas artesanales, han alcanzado el rango de manjar imprescindible en la cocina mediterránea.

Las Islas Eolias, patrimonio de la UNESCO

Las islas volcánicas ingresaron en la lista de patrimonio mundial de la UNESCO en el 2000 por su condición de archipiélago volcánico, considerado un modelo para el estudio de la vulcanología. El conjunto está formado por siete islas, descritas como un laboratorio natural para la investigación científica por la interacción de las placas africanas y euroasiática. En este archipiélago se definieron los modelos eruptivos estromboliano y vulcaniano.

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