David Alaba, de su calvario en el Real Madrid a ser rival de España en el Mundial 2026: “Hemos preparado los penaltis”

El exjugador blanco es agente libre después de cinco años en la capital española, donde ha ganado dos Champions y dos Ligas

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Alaba, de sus lesiones al Mundial 2026. (Reuters/Darren Yamashita)
Alaba, de sus lesiones al Mundial 2026. (Reuters/Darren Yamashita)

David Alaba ha encontrado en el Mundial 2026 la forma en la que volver a sentirse futbolista. No porque haya recuperado la continuidad que en los dos últimos años no pudo, sino porque la cita le ha devuelto la ilusión; también a su selección, que disputará unas rondas eliminatorias después de 72 años.

Es más, a sus 34 años disputa su primera Copa del Mundo de su carrera mientras busca un nuevo destino profesional después de no renovar con el Real Madrid. Su contrato expiró el 1 de julio y es agente libre.

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Y el destino le ha reservado un cruce especial. Austria se mide hoy a España en el SoFi Stadium de Los Ángeles, en dieciseisavos de final, y Alaba vuelve a encontrarse con el país en el que ha vivido sus últimos cinco años. Allí levantó dos Champions y dos Ligas, se consolidó como uno de los líderes del vestuario blanco y también sufrió el tramo más duro de toda su carrera.

Dos años cuesta arriba

El 17 de diciembre de 2023 marcó un antes y un después. En un partido de Liga contra el Villarreal en el Bernabéu, Alaba se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda tras un mal apoyo. Dos días después pasó por el quirófano y comenzó una recuperación mucho más larga y compleja de lo previsto: el desgaste del cartílago provocaba que los huesos de la rodilla rozaran directamente, generando inflamación constante y dolor en cada esfuerzo.

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La lesión no terminó con el alta médica. En mayo de 2024 tuvo que volver a pasar por el quirófano para una limpieza artroscópica, un contratiempo que le privó también de disputar la Eurocopa de Alemania 2024. Cuando por fin regresó a los terrenos de juego, el 19 de enero de 2025 ante Las Palmas en el Bernabéu, las lesiones musculares empezaron a encadenarse una detrás de otra: gemelos, sóleo, molestias de menisco. Nunca llegó a recuperar la continuidad.

La diferencia entre su peso en el Real Madrid y en Austria reflejó esa realidad con claridad. Mientras en el conjunto blanco apenas sumó algo más de 140 minutos esta temporada, con su selección superó los 300. Ni Carlo Ancelotti primero ni Xabi Alonso o Álvaro Arbeloa después pudieron contar con el mejor Alaba, y el central fue perdiendo protagonismo hasta convertirse en una pieza residual de la rotación en defensa.

Su última lesión en Madrid llegó, precisamente, durante la concentración del equipo en el Mundial de Clubes: una rotura muscular en el sóleo de la pierna izquierda que le apartó de los terrenos de juego cuando aún se recuperaba de una operación de menisco de semanas antes.

La despedida de Alaba en el Santiago Bernabéu. (REUTERS/Kacper Pempel)
La despedida de Alaba en el Santiago Bernabéu. (REUTERS/Kacper Pempel)

Austria, su refugio

Si el Real Madrid fue el escenario de su calvario, la selección ha sido su oasis. Rangnick ha administrado con cuidado sus minutos durante todo el Mundial, consciente de que su capitán sigue siendo una figura indispensable dentro del grupo, aunque su físico ya no le permita asumir grandes cargas: 59 minutos ante Jordania, 67 ante Argentina y 62 ante Argelia, retirado siempre en torno a la hora de partido.

Austria no disputaba una Copa del Mundo desde 1998, y Alaba tampoco había podido cumplir ese sueño. Se perdió la Eurocopa de 2024 por la lesión de rodilla y llegó a este torneo con muchas dudas sobre su estado físico. Ahora, entre controles de minutos y un plan específico para evitar recaídas, vuelve a sentirse importante.

Consciente del rival que le espera hoy, no se marca de menos: “España es uno de los favoritos. No creo que haya diferencias con la selección de hace dos años; quizá incluso tenga más calidad”, dijo en la rueda de prensa previa al partido. Pese a ello, mantiene la confianza: “Hemos analizado al rival y queremos aprovechar nuestras fortalezas. No nos vamos a esconder”. Sobre una posible resolución en los penaltis, el central austriaco dice: “Uno siempre puede prepararse para los penaltis. Claro que hemos hecho simulaciones estos dos días, pero queremos centrarnos en los 90 minutos”, concluyó.

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