La ciudad de Portugal donde los palacios son de colores: es Patrimonio de la Humanidad por su “paisaje cultural”

En Sintra, la arquitectura del Romanticismo floreció como en ningún otro lugar de Europa

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Sintra, en Portugal
Sintra, en Portugal

Las colinas de Sintra, a unos 30 kilómetros de Lisboa, despliegan un abanico de palacios multicolores y jardines exuberantes que han convertido a esta villa lusa en un enclave de referencia para viajeros y amantes de la arquitectura. Desde 1995, la Unesco la reconoce como Patrimonio de la Humanidad en la categoría de “paisaje cultural”, en virtud de “la extraordinaria combinación de naturaleza y patrimonio arquitectónico” que define a la ciudad.

A diferencia de otros destinos portugueses saturados de visitantes, Sintra logra mantener una atmósfera más serena pese a su creciente popularidad. La ciudad, conectada fácilmente con Lisboa por tren en apenas 40 minutos, invita a una excursión de día o a una estancia más prolongada para quienes desean descubrir sus múltiples rincones fuera de las rutas más transitadas.

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El destino es célebre por su colección de castillos y palacios de estilos y colores tan variados que parecen surgidos de la imaginación de un artista romántico. El más icónico es el Palácio da Pena, una explosión de torres amarillas y rojas, cúpulas de azulejo y detalles arquitectónicos de inspiración neogótica, neoárabe y neorrenacentista. Construido en el siglo XIX sobre las ruinas de un monasterio, fue residencia veraniega de la realeza hasta principios del siglo XX.

La Quinta da Regaleira también destaca por su aire enigmático: una finca rodeada de jardines, grutas y pasadizos secretos, presididos por una mansión de influencias góticas y cargada de símbolos masónicos y templarios. Su Pozo Iniciático es uno de los rincones más fotografiados de la región, con su escalera de caracol que desciende en espiral hasta nueve niveles hacia una red subterránea.

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La ciudad de Portugal declarada Patrimonio de la Humanidad con casas incrustadas en un acueducto medieval.

Qué hacer en Sintra

Otro destino destacado es el Palacio Nacional de Sintra. Reconocible por sus dos altas chimeneas blancas, ofrece una muestra de la evolución del gusto de los monarcas portugueses durante siglos. Cada sala refleja un periodo distinto, desde el mudéjar hasta el renacimiento, y conserva mobiliario y azulejos originales. Este edificio, según varias guías especializadas, es el palacio real mejor conservado del país.

Además, las murallas del Castelo dos Mouros, una fortaleza de origen islámico del siglo VIII, serpentean por la cresta de la sierra y ofrecen vistas panorámicas de la villa y el Atlántico. Su restauración en el siglo XIX por Fernando II lo transformó en una ruina romántica, reforzando el carácter onírico del paisaje. Y es que, en Sintra, la arquitectura del Romanticismo floreció como en ningún otro lugar de Europa.

Más allá del centro histórico —un laberinto de calles adoquinadas, casas de colores y tiendas de artesanía—, es aconsejable visitar el Parque Natural de Sintra-Cascais. Esta área protegida ofrece rutas de senderismo, playas salvajes como Praia da Ursa y miradores sobre el Atlántico, incluyendo el Cabo da Roca, el punto más occidental del continente europeo.

Para llegar, la logística es sencilla: el tren conecta Lisboa con Sintra en unos 40 minutos, y los autobuses turísticos 434 y 435 permiten acceder a los principales monumentos sin necesidad de coche. Es fundamental reservar con antelación las entradas a los palacios más visitados, como la Pena y la Regaleira.

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