Los 10 mejores destinos rurales de España para una escapada en el puente de mayo

Con una impresionante arquitectura y unos paisajes de postal, estos destinos son ideales para desconectar y contemplar algunos de los lugares más bonitos del país

Guardar
Potes, Cantabria.
Potes, Cantabria.

La llegada del puente de mayo es la excusa perfecta para dejar atrás la rutina y perderse en la España más auténtica. Mientras la primavera viste de verde los campos y llena de vida los pueblos, el turismo rural se consolida como una de las opciones favoritas para quienes buscan desconectar, respirar aire puro y disfrutar de la belleza de entornos únicos. Desde las verdes riberas gallegas hasta los cañones de Burgos, pasando por la magia medieval de Aragón o la arquitectura negra de la sierra madrileña, el país ofrece un mosaico de destinos rurales capaces de enamorar a cualquier viajero.

Es por ello que desde ‘Infobae’, hemos seleccionado los 10 mejores destinos rurales de España para una escapada en el puente de mayo. Lugares con historia, paisajes de postal y una oferta cultural y gastronómica que conquista por su autenticidad.

PUBLICIDAD

Potes, Cantabria

Enclavado entre montañas, Potes es la puerta cántabra a los Picos de Europa. Sus calles empedradas, el ambiente de montaña y su imprescindible cocido lebaniego lo hacen un lugar perfecto para el turismo rural. El monasterio de Santo Toribio aporta un toque espiritual a la escapada.

Cangas de Onís, Asturias

Puente Romano de Cangas de Onís, en Asturias (Shutterstock).
Puente Romano de Cangas de Onís, en Asturias (Shutterstock).

Cangas de Onís es el punto de partida para descubrir los Picos de Europa y uno de los pueblos más emblemáticos del norte. Su puente romano y la cercanía a rutas como los lagos de Covadonga o descensos en canoa por el Sella lo hacen irresistible. Aquí, la naturaleza y la buena mesa —fabada, cachopo, natillas— se dan la mano en un enclave cargado de historia y tradición.

PUBLICIDAD

Ribeira Sacra, Galicia

La Ribeira Sacra es un verdadero espectáculo natural. Sus cañones y viñedos en terrazas forman paisajes de cuento, ideales para recorrer en barco por el río Sil o disfrutar de rutas de senderismo con vistas como las de los Balcones de Madrid. Su red de monasterios escondidos y la fama de sus vinos DO, junto a una gastronomía de interior —pulpo, carnes, empanadas—, la convierten en la región más mágica de Galicia para una escapada rural.

Aínsa, Huesca

Rodeada de montañas y declarada Conjunto Histórico-Artístico, Aínsa mantiene intacto su trazado medieval, con una plaza mayor y un castillo de postal. Es el punto de partida para explorar el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y probar especialidades locales como las chiretas, la sopa de setas o los crespillos. Un destino imprescindible para los amantes del senderismo y la historia.

Besalú, Girona

Besalú, en Girona (Shutterstock).
Besalú, en Girona (Shutterstock).

Besalú es un viaje al pasado catalán. Su puente románico sobre el Fluvià da acceso a un casco antiguo medieval donde destacan el antiguo call judío y el miqvé, el baño ritual. Muy cerca, el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa ofrece rutas únicas entre cráteres y bosques. Un destino para los que buscan historia, naturaleza y hasta vuelos en globo.

Albarracín, Teruel

Con su recinto amurallado, casas de teja rojiza y pasadizos entre cantones, Albarracín es considerado uno de los pueblos más bonitos de España. Declarado Monumento Nacional y Conjunto Histórico, ofrece rutas por los Pinares de Rodeno, pinturas rupestres y una gastronomía donde el ternasco es protagonista. Recorrer sus calles es viajar a otro tiempo.

La Alberca, Salamanca

La Alberca presume de ser uno de los primeros pueblos declarados Conjunto Histórico-Artístico de España. Sus casas de entramado de madera, la plaza porticada y los dinteles cincelados son un placer para la vista. El entorno natural —la Sierra de Francia y Las Batuecas—, con valles, bosques y pinturas rupestres, completa el atractivo de este destino salmantino.

Riaño, León

Riaño, en León.
Riaño, en León.

El paisaje de Riaño, rodeado de montañas y bañado por el embalse, recuerda a los fiordos nórdicos y es ideal para navegar, hacer senderismo o rutas en kayak. El pueblo ofrece además un museo etnográfico y una plaza que es un museo al aire libre con hórreos y construcciones tradicionales.

Orbaneja del Castillo, Burgos

Orbaneja del Castillo es una maravilla enclavada en el cañón del Ebro. Su espectacular cascada divide el pueblo en dos y crea pozas de azul turquesa. Las casas de piedra y el entorno del Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón lo convierten en un destino ideal para rutas por el GR 99 y miradores de vértigo.

En la Península Ibérica se esconden algunos lugares únicos y llenos de historia.

Patones de Arriba, Madrid

A solo una hora de Madrid, Patones de Arriba sorprende por su arquitectura negra de pizarra y piedra, y su historia de “reyes” locales. El embalse de El Atazar y las rutas de senderismo y ciclismo por la Sierra Norte completan una escapada perfecta para disfrutar de naturaleza y tranquilidad a un paso de la capital.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD