Un buen jefe vale más que el sueldo: el 62% de trabajadores aceptaría cobrar un 10% menos a cambio de un superior con alta inteligencia emocional

La irrupción de la IA cambia las reglas del mercado laboral: la empatía, la ética y el pensamiento crítico se convierten en las habilidades más valiosas

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Hombre con barba y camisa de mezclilla sentado frente a un monitor. Usa lápiz óptico en la mano derecha. La pantalla muestra interfaces de software de diseño con nodos y gráficos.
Un diseñador utiliza una tableta gráfica y software de inteligencia artificial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En plena revolución tecnológica, donde la automatización y la inteligencia artificial están transformando el mercado laboral a gran velocidad, una idea gana cada vez más fuerza: lo humano cotiza al alza. Para una mayoría de trabajadores, tener un buen líder pesa ya más que el salario.

Así lo revela una encuesta reciente elaborada por thePower Education, que pone cifras a este cambio de mentalidad. Según el estudio, el 62% de los profesionales estaría dispuesto a aceptar una rebaja salarial del 10% a cambio de trabajar bajo el mando de líderes con alta inteligencia emocional.

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El dato marca un punto de inflexión en la forma en la que se entiende el empleo. Durante décadas, el sueldo ha sido el principal factor de atracción y retención del talento. Sin embargo, en un entorno donde la tecnología ha homogeneizado muchas funciones técnicas, emergen nuevas prioridades: el bienestar emocional, la calidad del liderazgo y la seguridad psicológica en el trabajo.

El fin del salario como único incentivo

El estudio refleja un cambio profundo en la cultura empresarial. Los profesionales ya no buscan únicamente una retribución competitiva, sino entornos donde puedan desarrollarse, sentirse valorados y trabajar con líderes capaces de gestionar equipos de forma empática.

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Este fenómeno está estrechamente ligado al avance de la inteligencia artificial, que ha comenzado a asumir tareas técnicas y repetitivas, reduciendo el peso diferencial de muchas habilidades tradicionales. En este nuevo contexto, las competencias humanas se convierten en el verdadero elemento distintivo.

“La inteligencia artificial define la eficiencia, pero es la capacidad humana la que define la estrategia y el propósito”, explica Ignacio Espiniella, CMO de thePower Education, quien subraya que en la era de la automatización masiva, “el liderazgo emocional se ha convertido en la moneda de cambio más valiosa” dentro de las organizaciones.

Pep Martorell, físico y doctor en informática, experto en IA y supercomputación, nos explica cómo están adaptando la inteligencia artificial las empresas españolas y los retos que esta supone para los trabajadores.

Empatía, ética y pensamiento crítico: las nuevas competencias clave

El informe profundiza en qué habilidades serán más relevantes en el futuro inmediato. Los resultados son claros: la empatía lidera el ranking, señalada por el 73% de los encuestados como la competencia más importante frente al avance de la IA. Le siguen la ética, con un 52%, y el pensamiento crítico, con un 46%. Todas ellas comparten un rasgo común: son capacidades difícilmente replicables por una máquina.

En paralelo, otras habilidades como la comunicación asertiva, la creatividad, la adaptación al cambio o el liderazgo colaborativo ganan peso dentro de las organizaciones. Se trata de competencias transversales, aplicables a múltiples contextos, que impactan directamente en la cohesión de los equipos y en la toma de decisiones.

Empresas que aún no saben medir habilidades

El estudio también pone de relieve una brecha importante: el 65% de los profesionales considera que las empresas aún no saben identificar ni medir correctamente estas habilidades en sus procesos de selección.

Este desajuste plantea un reto estratégico para las compañías. Aunque el discurso empresarial ha comenzado a poner en valor las llamadas soft skills, la realidad es que muchas organizaciones siguen utilizando criterios tradicionales para contratar y promocionar talento.

El problema no es menor, ya que en un mercado laboral cada vez más competitivo, no saber detectar estas competencias puede suponer perder a los perfiles más valiosos o no aprovechar plenamente el potencial de los equipos, advierten desde thePower Education.

Además, el estudio indica que estas habilidades ya influyen directamente en la carrera profesional: cuatro de cada diez encuestados aseguran que las soft skills son el factor decisivo a la hora de ascender dentro de una empresa.

El currículum tradicional, en declive

Otro de los cambios que anticipa el informe es la transformación de los procesos de selección. El tradicional currículum podría estar perdiendo relevancia frente a nuevas fórmulas más dinámicas. Casi la mitad de los profesionales (46%) cree que la contratación del futuro se basará en pruebas prácticas, retos reales y evidencias de desempeño, en lugar de en documentos estáticos que resumen la experiencia pasada.

Este giro no implica que la formación deje de ser importante, sino todo lo contrario, destaca el informe. Refuerza la necesidad de modelos educativos orientados a la práctica y al desarrollo de habilidades tangibles, más allá de los conocimientos teóricos. De hecho, estas competencias ya son percibidas como el factor decisivo en los ascensos para 4 de cada 10 de los encuestados.

En este entorno, “el éxito profesional no vendrá de quién utilice la mejor herramienta, sino de quién sepa dirigir personas en un entorno tecnológico avanzado”, apunta Ignacio Espiniella.

La inteligencia artificial se cobra 8.000 empleos: la empresa alemana SAP recortará su plantilla en todo el mundo pese a ganar un 167% más.

Un cambio estructural en el mercado laboral

El estudio subraya el cambio que se está produciendo en el mercado laboral no es una tendencia puntual, sino un cambio estructural. La tecnología seguirá avanzando y automatizando procesos, pero el factor humano será cada vez más determinante.

Las empresas que entiendan esta transformación tendrán ventaja a la hora de atraer y retener talento. Y los profesionales que desarrollen estas competencias estarán mejor preparados para un futuro en el que las máquinas harán muchas cosas, pero no podrán sustituir lo esencial: la capacidad de comprender, liderar y conectar con otras personas, aseguran los autores del estudio.

Sostienen que en la economía del siglo XXI, el verdadero valor ya no está solo en lo que sabes hacer, sino en cómo te relacionas, cómo decides y cómo lideras. Y eso, al menos por ahora, sigue siendo profundamente humano.

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