Qué hacer si tu perro tiene un sangrado nasal para que no vaya a peor: evita que se rasque y mantenlo en un espacio tranquilo antes de acudir al veterinario

El fenómeno afecta de manera predominante a perros mayores de seis años, de razas grandes y a ejemplares machos, aunque ningún animal está exento

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La epistaxis afecta de manera predominante a perros mayores de seis años, de razas grandes y a ejemplares machos, aunque ningún animal está exento
Un primer plano de la nariz de un perro (Canva)

La nariz de un perro es una herramienta sensorial extraordinaria: con 220 millones de receptores olfativos, supera ampliamente la capacidad de los humanos, que cuentan con apenas 5 millones. Esta sensibilidad convierte cualquier alteración nasal, como el goteo, en un motivo de inquietud para los cuidadores. La secreción puede obedecer a causas tan inofensivas como la emoción del animal al recibir a su dueño, pero también puede indicar condiciones graves.

Por este motivo, el sangrado nasal, conocido como epistaxis, suele alarmar y con frecuencia lleva a los cuidadores a buscar atención veterinaria con urgencia. En este sentido, un estudio llevado a cabo por la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (JAVMA) ha analizado este fenómeno con la asistencia de 44.000 perros a un hospital universitario. La investigación detectó que el 0,3% llegó con sangrado, una incidencia similar a la observada en seres humanos.

Gracias a la rapidez en la respuesta ante una hemorragia nasal, se logró evitar complicaciones y proteger la salud del perro. Las causas de la epistaxis son variadas y muchas veces un simple vistazo no basta para identificar el origen; que suele afectar de manera predominante a perros mayores de seis años, de razas grandes y a ejemplares machos, aunque ningún animal está exento. Por este motivo, los expertos recomiendan consultar cuanto antes con un veterinario para conocer los motivos del sangrado.

La epistaxis afecta de manera predominante a perros mayores de seis años, de razas grandes y a ejemplares machos, aunque ningún animal está exento
Un perro olfatea en el paseo de la mañana (Canva)

Causas y señales del sangrado nasal en perros

El sangrado nasal en perros puede tener múltiples causas. Según la JAVMA, en el 62% de los perros que acudieron al hospital se identificó un origen concreto, siendo mayoritarias las causas locales, mientras que un 38% quedó sin diagnóstico definido en la primera consulta. Entre las causas locales destacan los tumores en la cavidad nasal, los traumatismos, la inflamación idiopática y los abscesos dentales. Aunque también se pueden barajar otras afecciones, como los trastornos de coagulación, infecciones sistémicas, hipertensión o enfermedades inmunomediadas, constituyen causas sistémicas.

Entre uno de los motivos más graves se encuentra la leishmaniosis canina, una enfermedad transmitida por la picadura de flebótomos infectados. De acuerdo con Por un mundo sin Leishmaniosis, cerca del 10% de los perros infectados presentan este síntoma, resultado de microlesiones vasculares y ulceraciones en la mucosa nasal provocadas por el parásito. De esta manera, al observar un episodio de sangrado nasal, conviene atender a ciertos aspectos: si el sangrado es unilateral o bilateral.

Las causas locales suelen producir hemorragias en un solo orificio, pero las sistémicas también pueden hacerlo. Si existen otros síntomas asociados, como fatiga, falta de apetito, pérdida de peso o sangrado en encías, orina o heces. El episodio puede ser agudo tras un golpe, o crónico, asociado a procesos como tumores o infecciones.

Los pasos que debes seguir si le sangra la nariz a tu perro

Ante la aparición de sangrado nasal, los especialistas recomiendan actuar con rapidez y siguiendo unas pautas concretas. La JAVMA aconseja en primer lugar mantener la calma y evitar que el perro se rasque o golpee la zona afectada. También es preferible mantener al animal en un espacio tranquilo, preferiblemente un lugar donde pueda estar tumbado.

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No es recomendable introducir objetos en la nariz, ya que esto podría agravar la lesión. Por eso, lo mejor que se puede hacer en este escenario es aplicar una compresa fría, envuelta en un paño, sobre el puente nasal durante breves periodos. Esto puede favorecer la vasoconstricción y reducir la hemorragia. Otra alternativa que señala Por un mundo sin Leishmaniosis sería presionar suavemente la nariz y colocar hielo. Sobre todo, lo más importante es no obstruir las fosas nasales con algodón, gasas u otros elementos, ni administrar medicamentos sin indicación veterinaria.

También es conveniente tener un registro de la cantidad de sangre, la duración y las circunstancias del sangrado, ya que de este modo se favorece el diagnóstico posterior. En el caso de que el sangrado no cese en menos de 10 a 15 minutos, se debe acudir de inmediato a una clínica veterinaria. Asimismo, hay que acudir a un experto si reaparece varias veces al día, si es abundante o si el animal muestra debilidad, encías pálidas, dificultad respiratoria o sangrado en otras partes del cuerpo.

¿Qué pasará una vez en consulta?

El veterinario realizará una evaluación completa, preguntando por el historial clínico y los síntomas asociados. Las pruebas pueden incluir análisis de sangre, estudios de coagulación y técnicas de imagen para identificar si la causa es local o sistémica. El pronóstico depende fundamentalmente del origen del sangrado.

Según la JAVMA, cuando la hemorragia es leve o responde a causas tratables como traumatismos o abscesos dentales, el pronóstico suele ser favorable. No obstante, la epistaxis puede estar asociada a enfermedades complejas como el cáncer nasal o alteraciones graves de la coagulación, que requieren seguimiento y tratamiento especializado. Por lo que actuar con rapidez y acudir a profesionales permite abordar la epistaxis con mayores garantías y evitar que evolucione hacia cuadros más graves.