La pequeña iglesia de Galicia rodeada de naturaleza y con una fuente milagrosa: una leyenda e increíbles paisajes

Peregrinos y vecinos acuden cada año a la capilla y su fuente, buscando sanación y paz antes de alcanzar el fin del mundo

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Capilla de San Pedro Mártir y la fuente milagrosa de Cee, en A Coruña
Capilla de San Pedro Mártir y la fuente milagrosa de Cee, en A Coruña (Concello de Cee).

En el corazón de la Costa da Morte, donde los prados verdes se funden con el rumor de los caminos y el aire salino del Atlántico, se esconde una leyenda viva que ha marcado el peregrinaje de generaciones. Cee, villa marinera de profunda tradición gallega, guarda en la parroquia de Pereiriña un secreto que trasciende el tiempo: la Fuente Milagrosa de San Pedro Mártir. Allí, entre el murmullo del agua y el silencio de la piedra, la fe y la naturaleza se entrelazan en un ritual que sigue atrayendo a peregrinos y vecinos desde hace siglos.

No es casualidad que quienes culminan el Camino de Santiago y deciden continuar hasta el mítico Finisterra hagan alto en este lugar. Antes de enfrentarse a la inmensidad del océano, la capilla y su fuente ofrecen el remanso necesario para el cuerpo y el espíritu. Aquí, la tradición, la esperanza y el paisaje gallego se funden en una experiencia única que invita a detenerse, beber y mirar con otros ojos el mundo y el propio camino.

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Un santuario rural en el Camino a Fisterra

La Capilla de San Pedro Mártir, levantada en el siglo XVI, se yergue discreta y acogedora entre los senderos de la parroquia de Pereiriña. Su arquitectura, fiel al estilo de las capillas rurales gallegas, destaca por la planta rectangular, la fachada sobria y una espadaña sencilla que sostiene la campana. Este pequeño santuario, envuelto por la vegetación y el silencio, es mucho más que un enclave monumental: es refugio y punto de encuentro para quienes buscan algo más que un paisaje.

Capilla de San Pedro Mártir y la fuente milagrosa de Cee, en A Coruña
Capilla de San Pedro Mártir y la fuente milagrosa de Cee, en A Coruña (Visit Costa da Morte).

A sus pies mana la Fuente Milagrosa, una modesta pila de piedra que ha sido testigo de incontables historias de fe. Desde tiempos inmemoriales, los habitantes de la comarca y los viajeros que cruzan Galicia hasta el Atlántico se acercan a sus aguas, convencidos de sus poderes curativos. El agua que brota de su caño ha sido buscada por generaciones para sanar dolencias, especialmente de la piel y los ojos. Muchos aún hoy se lavan o beben con la esperanza de recibir “la gracia sanadora” y aliviar males del cuerpo y del alma.

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La tradición de la Fuente Milagrosa de Cee y la capilla se mantiene viva, no solo por el paso de peregrinos, sino también por la romería anual que congrega a vecinos y forasteros en el monte de Lobelos. Cada año, el domingo siguiente al día de la Ascensión, el entorno se convierte en un hervidero de vida, música y oración. Es la ocasión para agradecer, pedir o simplemente compartir, en un ambiente donde la devoción y la fiesta popular se dan la mano bajo el cielo gallego. Para muchos, esta fuente representa el verdadero “primer contacto con Cee”, la bienvenida espiritual antes de alcanzar el final de la tierra en Fisterra.

Un enclave de patrimonio y espiritualidad

La Fuente Milagrosa de San Pedro Mártir no es solo un vestigio del pasado religioso de la Costa da Morte, sino también un ejemplo de cómo el patrimonio inmaterial se transmite y adapta a los nuevos tiempos. El entorno que rodea la capilla, con su vegetación exuberante y su atmósfera de recogimiento, potencia el carácter místico de este lugar. La iglesia, la fuente, los senderos y el paisaje configuran un todo inseparable, donde la experiencia trasciende lo meramente físico.

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Los relatos de sanaciones y alivio de dolencias han pasado de boca en boca, generando un halo de leyenda que se suma al atractivo del lugar. No faltan quienes, tras refrescarse en la fuente, aseguran haber encontrado “un alivio inesperado para viejos males” o haber sentido “una paz renovadora” antes de proseguir su viaje.

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