
En las faldas del Vallès Oriental, a apenas media hora de Barcelona, Caldes de Montbui se alza como uno de los grandes paraísos termales de Cataluña y un refugio lleno de historia, arquitectura y tradiciones únicas. Desde tiempos romanos, este pueblo ha hecho del agua un arte y un modo de vida: sus fuentes, lavaderos y termas han marcado el pulso de la localidad durante siglos, atrayendo visitantes en busca de salud, descanso y cultura. Caldes es sinónimo de manantiales a más de 70 °C, de balnearios centenarios y de un entramado de calles que invitan a perderse entre monumentos y plazas con sabor a tiempos pasados.
Este fin de semana, el municipio vuelve a celebrar su vínculo ancestral con el agua y la cocina popular con una cita que no tiene parangón en el calendario gastronómico catalán: el Mercat de l’Olla i la Calderina. Más que una feria de artesanía, es una fiesta de la comunidad, un homenaje al calor de la leña, al vapor incesante de la Font del Lleó y a la hospitalidad de un pueblo que sabe cómo reconciliarse con el invierno a golpe de cucharón y tradición.
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Una olla gigante y sabor inigualable
El corazón del Mercat de l’Olla i la Calderina late al ritmo de una de las mayores atracciones culinarias de Cataluña: una olla de 1.600 litros de caldo cocinado a fuego lento con leña y, como manda la tradición local, con agua termal procedente de la Font del Lleó, que brota a nada menos que 74 ºC. El resultado es un caldo mineralizado y aromático en el que hierven garbanzos y lentejas, evocando las antiguas calderas que alimentaban a los más humildes en el siglo XVII.

Durante los días 14 y 15 de marzo, la plaza principal se transforma en un espectáculo de vapor, leña y bullicio. Por solo un euro la ración, los visitantes pueden saborear este caldo único, mientras recorren las más de ochenta paradas de artesanos y disfrutan del ambiente festivo que impregna todo el centro histórico.
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Pero el Mercat de l’Olla i la Calderina no es solo un homenaje culinario: es también una ventana al pasado artesanal de Caldes de Montbui. Maestro cesteros, talladores de boj y otros oficios casi olvidados muestran su destreza en directo, compartiendo con el público los secretos de sus manos y el valor de la tradición. Entre parada y parada, el aroma del caldo y la “Olla calderina” —plato estrella de la edición— invitan a detenerse, charlar y disfrutar de la hospitalidad local.
Para quienes busquen una experiencia completa, la iniciativa “Se’ns en va l’olla” lleva la fiesta a los restaurantes de la localidad: durante toda la semana, los menús se enriquecen con platos inspirados en la tradición termal, convirtiendo la visita en una auténtica ruta gastronómica.
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Un plan familiar y popular

El Mercat de l’Olla i la Calderina está pensado para todos los públicos. El sábado por la tarde, la Plaça de Can Rius acoge el espectáculo de títeres “Volem pa amb oli” a cargo de la compañía L’Invisible, asegurando la diversión de los más pequeños mientras los adultos degustan el “tastaolletes” y disfrutan del ambiente.
El mercado abre de 10:00 a 21:00 h, con precios populares —raciones de caldo y lentejas a un euro, olla completa a dos euros— que mantienen vivo el espíritu comunitario de la cita. La recomendación es clara: llegar temprano para evitar las colas y dejarse llevar por el aroma de la leña y el vapor que inunda las calles.
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Patrimonio termal: mucho más que una feria
Quien acuda al mercado no solo encuentra sabor y ambiente, sino también una oportunidad única para descubrir el patrimonio histórico y termal de Caldes de Montbui. Imprescindible es la visita a las Termas Romanas, consideradas las mejor conservadas de la Península Ibérica. La Font del Lleó, con el agua más caliente de Europa, es otro símbolo del municipio, junto a monumentos como la torre de la Presó, los lavaderos públicos del siglo XIX o la iglesia parroquial de Santa María, con su portalada barroca y su talla románica del Cristo Majestad.
El Museu Thermalia y el antiguo hospital de Santa Susanna completan la ruta cultural, mientras el entorno natural invita a recorrer senderos como el del Remei, el cerro Gros o la torre Nova, ideales para disfrutar del aire libre antes o después de la feria.
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Cómo llegar
Desde Barcelona, el viaje tiene una duración de 30 minutos aproximadamente por la carretera C-59. Por su parte, desde Girona, el trayecto es de alrededor de 1 hora por la vía AP-7.
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