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Así es Quintanar del Rey, el pueblo que participa esta noche en ‘Grand Prix’ y es la capital española del champiñón

Un municipio manchego con bodegas que llegan a cinco continentes y Sede del Centro Nacional de Investigación del Champiñón, debuta esta noche en el programa veraniego de TVE

Una fuente con la iglesia de frente y el ayuntamiento a la izquierda.
El pueblo que participará en el Grand Prix guarda la Sede Nacional del Champiñón. (Turismo Castilla-La Mancha
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Quintanar del Rey, un municipio de 7.508 habitantes en la provincia de Cuenca, se convierte esta noche en protagonista de la pequeña pantalla. Su equipo compite en la 18ª edición del Grand Prix del verano 2026, que emite La 1 de TVE este domingo 2 de agosto a las 22:00 horas con Ramón García al frente, acompañado de Lalachus, Wilbur y la incorporación este año de Gorka Rodríguez. Pero antes de verlo en pantalla, vale la pena conocer qué esconde este pueblo de La Manchuela conquense que, entre viñedos y champiñones, tiene mucho más que contar.

La bobal rodea el núcleo urbano y deja clara la tradición del pueblo

A 96 kilómetros de Cuenca, Quintanar del Rey lleva siglos ligada a la vid. La uva bobal rodea el núcleo urbano y configura un paisaje que define tanto su economía como su identidad. La Cooperativa Agraria San Isidro, fundada en 1950 por una veintena de vecinos, ha crecido hasta reunir más de 900 socios y se ha convertido en una de las cooperativas de vino tinto más grandes de Europa. Sus caldos blancos, tintos y rosados se han servido en mesas por todo el mundo, como Alemania, Taiwán o Estados Unidos.

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Laproducción de vino conforma parte de su economía. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El pueblo, situado a 751 metros del nivel del mar, tiene unas características climáticas ideales para el cultivo de la viña, con fuertes saltos térmicos entre el día y la noche, proporcionando una maduración lenta y prolongada hasta la óptima madurez de la uva. La bobal es predominante en la zona, pero también se cosecha tempranillo y garnacha tintorera; pero también, de forma más reciente, se han introducido merlot o cabernet sauvignon.

La capital española del champiñón

Pocos saben que detrás de los champiñones que aparecen en la cesta de la compra puede estar Quintanar del Rey. Este municipio conquense alberga la sede del Centro de Investigación, Experimentación y Servicios del Champiñón (CIES), dependiente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, un organismo que trabaja en el desarrollo, la mejora y la innovación del cultivo de hongos y setas a escala nacional. Su presencia convierte al pueblo en un referente técnico y científico dentro de un sector muy importante en España.

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Dos setitas en el musgo arrancadas, una se ve el paraguas y la otra los libritos y el tallo
Quintanar del Rey está especializado en los champiñones y las setas de cardo. (Wikimedia/Lobo Quirce)

La investigación tiene su traslado directo al terreno productivo. Champirey, una de las empresas más representativas del municipio, figura entre los mayores productores de champiñón y setas del país, con una capacidad de distribución que alcanza a grandes cadenas como Mercadona. El cultivo del champiñón, junto al de las setas de cardo, forma parte del ADN económico de Quintanar desde hace décadas y ha permitido al pueblo diversificar su actividad más allá de los viñedos, consolidando un modelo agroindustrial que da empleo a vecinos de toda la comarca.

Historia entre ermitas y las fiestas

El origen de Quintanar del Rey se remonta al siglo XV, cuando labradores de Villanueva de la Jara se asentaron en unas casas de labor conocidas como quinterías. El pueblo tomó su nombre definitivo en 1561, cuando Felipe II le concedió el privilegio de villazgo por la fidelidad de sus vecinos. De aquella época quedan huellas visibles: la Iglesia parroquial de San Marcos Evangelista preside la Plaza Mayor, y cuatro ermitas de los siglos XVII y XVIII (San Pedro, Santa Lucía, Inmaculada Concepción y San Isidro) completan el patrimonio religioso del municipio.

Las fiestas patronales en honor a San Marcos son el momento cumbre del año, con verbenas y actos religiosos que desbordan las calles. Un tejido asociativo activo mantiene el calendario festivo vivo durante todo el año con eventos culturales, deportivos y sociales. Ese carácter dinámico es, quizás, el mejor aval para un concurso como el Grand Prix, donde la energía del pueblo lo es todo.

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