
Con la llegada del buen tiempo y el calor, los destinos de costa ya empiezan a cobrar protagonismo. Aunque el verano todavía esté algo lejano, son muchos los viajeros que se acercan al Mediterráneo a disfrutar de una escapada de verano, y si el tiempo acompaña, a darse el primer baño del año. De este modo, a lo largo de sus 1.600 kilómetros de litoral, Alicante alberga multitud de rincones mágicos esperando ser descubiertos. Este es el caso de una de las calas más espectaculares de la provincia.
Estamos hablando de la cala de Portitxol, también conocida como cala de la Barraca, una preciosa playa situada en el municipio de Jávea, en la comarca de la Marina Alta. Frente a ella se ubica la isla de Portitxol, de ahí su nombre. Este islote es uno de los más desconocidos de la provincia, pero guarda un encanto único. La playa, a su vez, fascina con paisaje encantador en el que las casas de pescadores combinan a la perfección con el azul turquesa de las aguas.
Aguas turquesas y casas marineras

La cala de Portitxol se extiende a lo largo de unos 900 metros y es uno de los enclaves más concurridos de Jávea. Su popularidad hace que durante los meses estivales registre una alta afluencia de visitantes, razón por la cual el Ayuntamiento ha implementado restricciones de acceso en verano con el objetivo de preservar el entorno natural y evitar la masificación. Situada entre el Cap Prim y el Cap Negre, esta cala rústica se encuentra en una ensenada flanqueada por acantilados cubiertos de vegetación mediterránea.
El paisaje que rodea a la cala, dominado por formaciones rocosas y pendientes abruptas, conserva un notable valor ambiental. La playa está compuesta por grava, bolos y roca, y destaca por la transparencia de sus aguas, de un azul profundo que contrasta con la blancura de las tradicionales casas de pescadores diseminadas a lo largo de la orilla. Además, su acceso es bastante sencillo, ya que se puede llegar hasta ella en coche desde la carretera del Cabo de la Nao o a pie desde el Mirador de la Cruz del Portitxol, una ruta que ofrece vistas panorámicas del litoral. Dada la elevada demanda, se recomienda llegar a primera hora del día.
Igualmente, el arenal cuenta con una gran cantidad de servicios a disposición del viajero. De estos destacan su restaurante, los baños y el acceso para personas de movilidad reducida.
Una isla frente a la playa

Uno de los principales atractivos de la playa es la isla de Portitxol. Situada apenas a 300 metros, este enclave alberga un gran interés histórico, pues hace más de mil años conformó un importante enclave romano. Pero no solo eso, pues en ella se encuentran verdaderos tesoros naturales que pueden ser descubiertos en un trayecto en kayak desde la cala Barraca. Esta travesía es maravillosa, pues se pueden contemplar los impresionantes acantilados del Carp Negre, así como apreciar restos de ánforas, anclas y otras piezas, probablemente de la época romana. A su vez, se observan varias cuevas perfectas para descubrirlas a nado y otras de difícil acceso. Ejemplo de ello son la cueva del Tabaco y la cueva del Oro.
Ya una vez en la isla, catalogada en 2018 como Bien de Interés Cultural (BIC), se pueden apreciar infinidad de fósiles. Además, se han encontrado restos de antiguos asentamientos romanos e incluso fenicios. De hecho, fue ocupada de manera intermitente desde la prehistoria hasta principios del siglo XIX. Sin embargo, sí algo destaca es su impresionante piscina natural, la cual se incrusta entre la roca dando lugar a un paisaje de ensueño.
Cómo llegar
Desde Alicante, el viaje hasta la playa es de 1 hora y 20 minutos aproximadamente por la carretera AP-7. Por su parte, desde Valencia el trayecto tiene una duración del alrededor de 1 hora y 35 minutos por la misma vía.
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