
Las costas de Galicia, con su vasto litoral y paisajes diversos, se destacan como un enclave privilegiado para conectar con la naturaleza. Esta región del noroeste de España, famosa por sus extensas playas, abruptos acantilados y montañas verdes, se ha consolidado como uno de los destinos naturales más visitados de Europa. Así, la Costa da Morte es uno de sus puntos más destacados, donde el fin del mundo se junta con una de las playas más especiales de nuestro país.
La playa de Mar de Fóra es uno de esos lugares que es necesario verlos una vez en la vida. Esta playa, conocida por su belleza salvaje y su ambiente tranquilo, se encuentra en el municipio de Fisterra, un lugar cargado de historia y leyendas. El paisaje que presenta es de ensueño, pues prácticamente se junta la montaña con el mar, ejemplificando a la perfección la verdadera esencia de la Costa da Morte.
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En el ‘fin del mundo’
El arenal cuenta con una extensión de alrededor de 700 metros y una anchura de 50 y su ubicación en el municipio de Fisterra añade un valor cultural e histórico significativo a la experiencia de visitarla. Fisterra, cuyo nombre significa “fin de la tierra”, ha sido durante siglos un lugar de peregrinación y contemplación. Para los peregrinos del Camino de Santiago, llegar a Fisterra y, específicamente, a Mar de Fóra, simboliza el final de su viaje espiritual, donde el mar se convierte en el último horizonte.
Desde el mirador de Finisterre, el viajero puede contemplar una de las mejores vistas de la Costa da Morte, donde esta playa es uno de los máximos exponentes de la riqueza natural de la región. Desde este punto una senda desciende hasta la playa, que a pesar de no ser apta para el baño debido a las fuertes corrientes y el salvaje oleaje, permite disfrutar de uno de los atardeceres más bonitos de A Coruña. A su vez, cabe destacar también su entorno natural, pues la playa está rodeada de dunas y vegetación autóctona, creando un ecosistema único que alberga diversas especies de flora y fauna.
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Así, los senderos que recorren estas dunas y los acantilados ofrecen vistas impresionantes del océano y de la costa gallega, siendo un atractivo muy especial en la zona. Aunque si de algo no hay que olvidarse es de visitar el faro de Finisterre, una construcción que data del año 1868 y que es el segundo monumento más visitado de Galicia, solo después de la catedral de Santiago de Compostela.
Igualmente, el municipio de Finisterre también tiene su encanto; sobre todo, el puerto pesquero, con sus embarcaciones, pues mantiene la tradición de la pesca de bajura, y el interesante Museo da Pesca. Los amantes del arte no pueden dejar de visitar la iglesia de Santa María das Areas.
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Cómo llegar
Tal y como explica el libro Las playas de España que no te puedes perder (Anaya Touring), “se puede acceder a la playa desde diferentes vías que usan los senderistas, pero, desde el municipio de Fisterra, se sigue un camino peatonal. Desde el mismo, se accede al mirador y a la extensa rampa de madera que desciende a pie de playa”. Así, para llegar a Fisterra desde A Coruña, el viaje tiene una duración de 1 hora y 20 minutos por las vías AG-55 y AC-552 8 (hay peajes).
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