
Dejar el coche aparcado durante mucho tiempo puede acarrear problemas si no se siguen unas pautas sencillas. Así lo explica Juan José Ebenezer -mecánico y creador de contenido en redes sociales-, quien advierte sobre el riesgo de dejar el volante girado cuando el vehículo va a estar parado durante largos periodos. A través de un vídeo publicado en sus redes sociales, Ebenezer aclara que conviene estacionar siempre con las ruedas rectas y en una superficie lo más plana posible si el coche no se va a mover durante semanas o meses.
Muchos conductores optan por girar las ruedas al aparcar, sobre todo en calles en cuesta, como medida para evitar que el coche se desplace si falla el freno de mano. También hay quien lo hace por costumbre o despiste. Sin embargo, el mecánico insiste en que esta práctica puede ser perjudicial si el vehículo va a permanecer parado durante una temporada larga.
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Dejar el coche aparcado con la rueda girada mucho tiempo puede deformar componentes del vehículo
“Si lo vas a dejar dos, tres o cinco meses parado, no se te ocurra dejarlo con la dirección doblada ni con inclinaciones, porque eso puede llegar a deformar la situación normal de reposo del vehículo”, advierte Ebenezer. El especialista detalla que al girar el volante y dejarlo así durante mucho tiempo, se altera la posición de varios componentes del coche. El peso del vehículo recae sobre una parte pequeña del neumático, que no está diseñada para soportar la carga de forma continua. Esto sucede, sobre todo, en modelos con un sistema de suspensión que permite inclinar la rueda para facilitar el giro. Vehículos de marcas como Mercedes o BMW cuentan con este tipo de diseño, pensado para que las maniobras sean más suaves y precisas.
Ebenezer señala que, al dejar las ruedas giradas, el apoyo sobre el neumático se concentra en un punto concreto. “Esa rueda que se inclina está haciendo más apoyo en una parte muy pequeña de esa rueda, porque no está preparado para traccionar, sino para que el giro sea más corto y más cómodo”, explica el mecánico en su publicación. El problema aumenta si el coche se aparca en una pendiente, ya que la inclinación del terreno y el giro del volante provocan una mayor presión sobre puntos específicos de la suspensión y los neumáticos.
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En estos casos, la distribución del peso no es uniforme. “Si nosotros tenemos el volante girado hacia un lado en una cuesta abajo, vamos a tener mayor inclinación y mayor peso en ciertos puntos del coche y aparte en una zona del neumático que no está preparada para mantener tanto peso y puede llegar a deformarlo”, comenta Ebenezer. El especialista insiste en que esta presión anómala puede causar deformaciones en la goma e incluso afectar a la suspensión, sobre todo si el coche pertenece a una gama con sistemas más complejos y sensibles.
Para evitar estos problemas, la recomendación es sencilla: dejar siempre el vehículo aparcado con las ruedas rectas y, si es posible, en una superficie nivelada. De este modo, tanto los neumáticos como los componentes de la suspensión descansan en su posición natural y se minimizan los riesgos de sufrir daños por una mala distribución del peso durante un periodo prolongado.
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