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El plan más extremo para ver el eclipse: un hombre se cuela en la central de As Pontes (A Coruña) y sube a lo alto de una chimenea de 356 metros para fotografiarlo

El hombre accedió durante la noche al recinto de la antigua térmica y fue localizado por las cámaras de seguridad cuando ya se encontraba en la parte superior de la estructura, por lo que la Guardia Civil tuvo que emplear un dron para localizarlo

Imagen aérea de la central de As Pontes, en A Coruña (Endesa / Europa Press)
Imagen aérea de la central de As Pontes, en A Coruña (Endesa / Europa Press)
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Un hombre murciano se coló durante la noche en el recinto de la antigua central térmica de Endesa en As Pontes (A Coruña) y consiguió llegar hasta lo alto de su gigantesca chimenea, de unos 356 metros de altura, con una idea tan sencilla como arriesgada: encontrar un mirador privilegiado para fotografiar y grabar el eclipse solar de este miércoles y compartir las imágenes en sus redes sociales.

El plan terminó antes de que pudiera disfrutar del fenómeno desde las alturas. Las cámaras de seguridad de la instalación detectaron su presencia y la Guardia Civil puso en marcha un operativo para localizarlo. Los agentes utilizaron un dron para determinar dónde se encontraba el hombre y hasta el lugar se desplazó también un equipo especializado en rescates en altura. Finalmente, el individuo descendió por sus propios medios y abandonó el recinto sin oponer resistencia, según han confirmado fuentes del Instituto Armado a El Español.

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El episodio se produjo en una jornada en la que As Pontes se prepara para recibir a numerosos visitantes atraídos por el eclipse. Mientras muchos de ellos buscan espacios abiertos desde los que observar el fenómeno, este hombre decidió buscar un punto de observación mucho más exclusivo: la parte superior de una de las estructuras más emblemáticas de la antigua central térmica.

Una noche dentro de una central en desmantelamiento

El hombre accedió al recinto industrial durante la noche del martes y comenzó el ascenso por la chimenea. Su objetivo, según la información facilitada por la Guardia Civil, era alcanzar la parte superior para disponer de una posición privilegiada desde la que tomar fotografías y vídeos del eclipse.

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Vista de la chimenea en la central térmica de As Pontes, en A Coruña (Carlos Castro / Europa Press)
Vista de la chimenea en la central térmica de As Pontes, en A Coruña (Carlos Castro / Europa Press)

La estructura ronda los 356 metros de altura y forma parte de un complejo industrial que actualmente se encuentra inmerso en un proceso de desmantelamiento. No se trata, por tanto, de una instalación abandonada y abierta al paso, sino de un recinto en el que continúan desarrollándose trabajos y que mantiene sus correspondientes medidas de seguridad.

Algunas informaciones apuntan a que el hombre pudo comprobar durante su ascenso que el ascensor de la chimenea todavía estaba operativo, algo que habría facilitado su llegada a las zonas superiores. La existencia de un ascensor en el interior de la estructura está documentada, aunque la Guardia Civil no ha detallado cómo realizó exactamente el recorrido ni ha confirmado que este elemento fuese utilizado por el individuo.

Tampoco se han concretado por el momento las consecuencias que puede tener el acceso no autorizado. No consta qué eventual sanción podría imponerse al hombre ni si Endesa ha presentado o tiene previsto presentar una denuncia por su entrada en el recinto. Las circunstancias concretas del acceso y las actuaciones realizadas durante su estancia determinarán, en su caso, las responsabilidades que pudieran derivarse.

El último gran símbolo de la central

El complejo de As Pontes, además, lleva años perdiendo algunas de las grandes estructuras que durante décadas definieron el paisaje de la localidad, y el pasado 30 de julio le llegó el turno a las cuatro torres de refrigeración. Las cuatro estructuras, de unos 99 metros de altura cada una, fueron demolidas mediante voladura controlada. Su derribo supuso la desaparición de uno de los elementos más reconocibles de la antigua planta y dejó todavía más protagonismo a la gran chimenea, que continúa en pie.

Las torres tenían un peso aproximado de 11.245 toneladas cada una, de modo que el conjunto representaba unas 45.000 toneladas de hormigón y acero. Su desaparición forma parte de un proceso de desmantelamiento que ya supera el 40% de ejecución y en el que trabajan diariamente más de 160 personas. Alrededor del 40% de la plantilla corresponde a mano de obra local y la previsión es que el desmontaje de la isla de potencia concluya en 2028.

As Pontes (A Coruña) se ha despedido de sus gigantes de hormigón con la voladura de las cuatro torres de refrigeración de la central térmica de carbón de Endesa. (Europa Press)

La chimenea constituye así uno de los últimos grandes vestigios de la central. Con sus aproximadamente 356 metros de altura, es una estructura singular dentro del paisaje industrial gallego y precisamente por sus dimensiones se convirtió en el insólito objetivo elegido por el hombre para seguir el eclipse.

Su incursión se produjo, además, cuando As Pontes se encuentra inmersa en los preparativos para la llegada del fenómeno astronómico. Durante los días previos, numerosos visitantes han comenzado a desplazarse hasta la localidad para encontrar un lugar desde el que observarlo. El entorno del lago se ha convertido en uno de los principales puntos de concentración y ya se habían podido ver filas de autocaravanas en la zona.

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