
El Tajo, el Ebro, el Duero o el Guadalquivir son algunos de los principales ríos de nuestro país. Así, se pueden encontrar hasta 34 cursos fluviales principales, esto sin contar los afluentes de cada uno de ellos. Sin embargo, en estos pequeños ‘acompañantes’ se pueden encontrar rincones mágicos que permiten disfrutar de parajes naturales maravillosos escondidos en los lugares más insospechados.
Uno de estos ríos es el río Verde, que ubicado en Granada, es uno de los más pequeños de nuestro país. Cuenta con poco más de 20 kilómetros de longitud y nace en uno de los entornos más bonitos de la provincia: el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. Representa, además, uno de los afluentes más relevantes del río Genil, atravesando paisajes de notable belleza y diversidad ecológica.
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Pozas y una ruta de senderismo
El curso del río se ubica en la localidad de Otívar y su formación se debe a la confluencia de varios arroyos entre el barranco de Mina Rica y el barranco de las Chorreras. Así, la zona por donde fluye el río Verde es conocida por su rica flora y fauna. Entre la vegetación predominan especies adaptadas a las condiciones de humedad y variaciones estacionales del clima mediterráneo, incluyendo amplias extensiones de bosques de ribera compuestos por álamos, sauces y fresnos, que sirven de hábitat para una gran variedad de especies animales.
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A esto se le suma una serie de pozas naturales que son perfectas para disfrutar de un chapuzón durante los meses más cálidos del año. A esto hay que sumar numerosas actividades al aire libre que recorren el entorno de este torrente. Esto le ha convertido en un destino popular para los amantes del senderismo y la aventura. De este modo, el barranquismo es una de las actividades más practicadas, aprovechando los cañones y las formaciones rocosas que ofrece su curso.
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La zona también es idónea para hacer senderismo, con rutas que permiten a los aventureros disfrutar de vistas panorámicas de los paisajes montañosos y valles que conforman el entorno del río. Una de las más pintorescas es la que recorre el barranco de Río Verde, en la que se pueden contemplar dos puentes colgantes, varios miradores y la posibilidad de refrescarse en numerosas pozas. A su vez, este sendero también muestra un paisaje dominando por imponentes rocas erosionadas por el agua durante miles de años.
Un acceso complicado
Un aspecto a tener en cuenta es que el acceso al barranco del Río Verde no es tarea fácil, pues para llegar hasta él es necesario pasar atravesar una finca privada. Por ello, cuenta con un control de acceso en el que hay que pagar 5 € por persona y 5 € por vehículo. Igualmente, el viaje desde Granada hasta este punto es de alrededor de 50 minutos por las vías GR-30 y A-4050. Por su parte, desde Málaga el trayecto tiene una duración de 1 hora y 50 minutos por la A-7.
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