La reflexión de Unai Simón sobre los privilegios de los futbolistas: “Que me den un trato especial me toca bastante las narices”

El portero vasco volvió a demostrar por qué fue el guante de oro del Mundial 2026 contra Croacia

Unai Simón. (Reuters/Peter Cziborra)
Unai Simón. (Reuters/Peter Cziborra)
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Unai volvió a demostrar por qué es el portero de Luis de la Fuente. Cuatro paradas salvadoras para certificar el pase a cuartos de la Nations League. Guante de oro en el Mundial 2026 recibiendo solo un gol. Trabajando ‘a lo callado’ ha disipado todas las dudas que hubiera en torno a su figura a principios de verano.

A sus 29 años, ha sido uno de esos grandes protagonistas en la sombra. No quiere focos. Ayer, mismamente, le daba el MVP a Mikel Merino a pesar de su actuación. Y es que él se siente cómodo en ese lugar, siendo el primer interesado en que eso permanezca en el tiempo.

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“No me gusta que se me vincule con el fútbol. Nunca me ha gustado que se me tratase con un trato diferente al resto por ser futbolista o personaje público”, explicó en una entrevista con ABC. No es una frase suelta: es una idea que repite cada vez que habla de su vida fuera del campo.

Unia Simón, guante de oro del Mundial 2026. (Octavio Guzman/EFE)
Unia Simón, guante de oro del Mundial 2026. (Octavio Guzman/EFE)

Dos cafés a las 4:45 horas

Un día iba con su novia a ver unos muebles a una tienda que abría a las cinco de la mañana. Llegaron 15 minutos antes y entraron a tomar un café al bar de al lado. “Entró mi novia y preguntó: ”¿Me pones un par de cortados?”. El camarero le dijo que no. “Estamos recogiendo ya”, respondió. “No de malas maneras, pero diciendo que cerraban”, apuntó el guardameta.

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Fue entonces cuando entró Unai... y cambió de opinión: “¡Hostia, sí. Venid. Pasad, os ponemos dos cafés". Y dijimos: “Ah, ya no queremos, para dos cortados no nos vamos a quedar. Y nos fuimos a otro bar”.

Unai recoció que le molestó. “Que me quieran dar a mí un trato especial y a mi novia otro diferente me toca bastante las narices. No me gusta, nunca me ha gustado y no quiero eso. Al final, todos somos personas”, sentenció.

Unai Simón con la Copa del Mundo. (REUTERS/Amanda Perobelli)
Unai Simón con la Copa del Mundo. (REUTERS/Amanda Perobelli)

Una cuadrilla de 25 y ningún favor pedido

Su mejor antídoto está en Murgia, su pueblo. Allí tiene una cuadrilla de 25, casi todos de la generación del 97. Lo que más valora es que nunca le han pedido nada por ser futbolista.

“Ellos han seguido haciendo sus vidas, nunca han querido aprovecharse de que eres futbolista diciendo: ‘Cómprame esto, lo otro o ayúdame con un coche’”. Mientras él ganaba una Eurocopa y un Mundial, ellos siguieron con sus estudios y sus trabajos.

Esa distancia entre los dos mundos la tiene muy presente: “Ser consciente de su mundo es ver la realidad. Lo que nosotros vivimos aquí es un mundo de fantasía, de querer tenerlo todo a mano”.

Unai Simón. (REUTERS/Isabel Infantes)
Unai Simón. (REUTERS/Isabel Infantes)

Ocho años con el mismo coche

El mejor ejemplo, además del café, es el de su coche. A pesar de tener un sueldo superior a los ocho millones de euros, Unai sigue conduciendo un Renault Vel Satis. “Yo tengo un coche y hasta que el motor no diga basta, ahí voy a seguir. Llevo ocho años con él. Y si sigo con el ocho más, mejor”. Para él basta con que “arranque y me lleve a entrenar a Lezama”.

Pero no juzga a los que piensan diferente: “Respeto a la gente que tiene todos los extras, como digo yo; los que se compran coches grandes y todos los lujos. Respeto a todas esas personas porque cada uno hace lo que quiere”.

No obstante, su receta es otra. “Intentas no ser una persona que derroche ni gaste en cosas innecesarias. Intentas vivir bien, pero manteniendo un perfil medio-bajo que, como futbolista, sé que es difícil”, confesó.

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