Mikel Merino y Unai Simón salvan los muebles de España contra una Croacia que se lame las heridas

El del Arsenal hace un doblete para remontar un marcador que sostuvieron las paradas del portero del Atheltic. Modric sustituido a la hora de juego

Mikel Merino y Unai Simón salvan los muebles de España contra una Croacia que se lame las heridas. (REUTERS/Antonio Bronic)
Mikel Merino y Unai Simón salvan los muebles de España contra una Croacia que se lame las heridas. (REUTERS/Antonio Bronic)
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España llegaba Split con dos cosas en la cabeza: ser primeros de grupo y seguir con el pleno de victorias. Enfrente estaba una rival herida. Una Croacia que había recibido la mayor goleada de su historia. No iba a ser fácil. Habría que sudar. Tenían que reivindicarse, frente a su gente, frente a su afición. Y así fue. Los de Bilic salieron con todo y a no dejarse nada, literalmente.

Porque España empezó bien, moviendo de lado a lado y buscando las grietas de un bloque medio-bajo que propusieron los croatas (ese que tanto costó contra Cabo Verde o Uruguay). Ordenados y con ayudas extra a Gvardiol, Croacia se hizo poco a poco con el control del partido.

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Así hasta cruzar el primer cuarto de hora, cuando Kovasic, con aquello que mejor sabe hacer, superaba con una conducción potente y poderosa a Rodri, fijaba a Laporte y soltaba para Matanovic. Bien Unai abajo, pero el rechace fue franco a la cabeza de Perisic. Para dentro. Croacia obtenía su premio y quería más.

El cabezazo de Perisic. (REUTERS/Antonio Bronic)
El cabezazo de Perisic. (REUTERS/Antonio Bronic)

Unai tuvo que volver a aparecer y ganar papeletas para ser el hombre del partido. España estaba incómoda y Croacia lo sabía. Poco después del gol la volvió a tener en las botas de Matanovic. Reflejos de gato tras una pérdida en el área y atento a una galopada de Perisic por la izquierda tapando todos los huecos antes de que el extremo pudiera disparar.

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España sufría. Todos los balones divididos eran para los locales. Bien por estar más vivos, por más fe o por entrar con más fuerza, porque en alguna vieron la amarilla los jugadores croatas. Pero las cartas estaba sobre la mesa. Difícil que durara la gasolina.

Poco a poco los de De la Fuente recuperaron la pelota. La Roja empezó a sumar pases, a asomarse al balcón del área. Lamine entraba en juego. La presión tras pérdida surgía su efecto antes de que los croatas pudieran cruzar el medio del campo. España se encontraba y se reconocía. Pero Livakovic estaba tranquilo.

La más clara fue precisamente en el tiempo extra. Pedri encontró a Lamine dentro del área y en el uno para uno, escorado un poco a la derecha, el extremo se encontró con el lateral de la red. No hubo tiempo para más. Pero La Roja se iba con buen sabor de boca al vestuario.

Y a la vuelta quiso comerse el pastel. No sin antes cambio de cromos. Fuera Baena y dentro Mikel Merino. Cambio importante. El caso es que España era otra. Con hambre, decidida y unida a sacar el partido adelante. No tardarían en llegar las primeras ocasiones con el mismo protagonista de siempre: Lamine Yamal.

La primera fue tras un pase de Cubarsí que dejo a Lamine otra vez solo contra Livakovic. Control largo y oportunidad perdida. Había que seguir. Poco después, un centro con rosca suyo lo buscó Dani Olmo lanzándose en plancha, sin llegar por centímetros.

Hasta la hora de juego, cuando llegó el premio. Stanisic despejó un balón que cayó a Dani Olmo en la frontal, que no pudo rematar y abrió hacia Merino. Qué tranquilidad del jugador ‘gunner’. Pegadita al poste y empate. Otro puntito de De la Fuente.

Mikel Merino. (REUTERS/Antonio Bronic)
Mikel Merino. (REUTERS/Antonio Bronic)

Era el momento de los cambios. Croacia estaba cansada y su capitán estaba con el tanque vacío. Modric fuera. Fermín y Zubimendi dentro. Por cierto, Lamine superaba los 270 minutos. Volviendo a la acción tuvo que aparecer de nuevo Unai. Pérdida de balón en la frontal que le cayó otra vez al que ahora portaba el brazalete y reacción impecable de nuestro portero.

A partir de ahí, España fue a más. Control y efectividad. Croacia encerrada en su área. Cabe destacar que con expulsión del propio Perisic por una ‘faltita’ a Cucurella. Falta, sí, pero no como para sacar la segunda. El lateral del Real Madrid se llevaba pitos cada vez que recibía.

A los pases filtrados respondían despejes flojos de los croatas. Ya no llegaban. Y en esto que si no se puede por abajo lo intentas por arriba, Zubimendi encontró a Mikel en la posición de 9, control girándose hacia la pierna izquierda y ‘voleón’ a la red. Remontada certificada.

Jugadores croatas al suelo, abatidos, pero sin nada que reprochar. Partizado de los balcánicos que se lamen las heridas del 0-7 ante Inglaterra. Y España, campeona del mundo, sigue con su racha de imbatibilidad. Ya son 43 y el techo todavía no se ve. A cuartos de la Nations League.

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