El futbolista Álvaro Aguado se defiende tras haber sido acusado de agresión sexual: “Verdad solo hay una”

La acusación pide 9 años de prisión para el exjugador del RCD Espanyol

Guardar
Google icon
Álvaro Aguado rompe su silencio después de haber sido acusado de agresión sexual
Álvaro Aguado rompe su silencio después de haber sido acusado de agresión sexual. (Instagram/alvaroaguado10)

Álvaro Aguado ha decidido romper su silencio y hablar públicamente tras conocerse que la Fiscalía solicita nueve años de prisión por una presunta agresión sexual a una trabajadora del RCD Espanyol. Lo ha hecho a través de sus redes sociales, en las que ha publicado un vídeo de más de ocho minutos defendiendo su inocencia.

“Después de todo lo vivido y tras una semana de reflexión por las últimas noticias que salieron, siento que ha llegado el momento de hablar”, arranca el futbolista, que lleva más de un año sin equipo desde que finalizó su contrato con el club perico el 30 de junio de 2024.

PUBLICIDAD

Entre los motivos que le han empujado a hablar ha estado la cobertura mediática: “Callar también tiene consecuencias. He tenido que aprender a vivir bajo informaciones sesgadas y distorsionadas antes de que la justicia pueda pronunciarse”. Y añade que su estado emocional “no depende de los titulares”, sino “de conocer toda la realidad del caso”.

Su versión: testigos, informes y contradicciones

El futbolista sostiene que parte de la información publicada omite elementos que, según él, constan en el procedimiento judicial. “No se han tenido en cuenta los testigos directos, ni las incoherencias e inexplicables lagunas en la declaración de la denunciante, ni los informes médicos iniciales que acreditan que no hubo ni un solo signo de agresión”.

PUBLICIDAD

A ello suma el tiempo transcurrido hasta la denuncia: siete meses después de los presuntos hechos, cuando ya no existían las grabaciones de seguridad.

Álvaro Aguado rompe su silencio después de haber sido acusado de agresión sexual. (Instagram/alvaroaguado10)
Álvaro Aguado rompe su silencio después de haber sido acusado de agresión sexual. (Instagram/alvaroaguado10)

Nueve años de cárcel

La Fiscalía sitúa los hechos en la madrugada de junio de 2024 en el baño de la discoteca Opium de Barcelona, durante la celebración del ascenso del Espanyol a Primera División. Según el escrito de la acusación, la víctima habría pedido al futbolista que se detuviera y manifestó que no quería mantener relaciones sexuales, mientras se encontraba en estado de shock.

El Ministerio Público solicita para Aguado nueve años de prisión y una indemnización de 65.000 euros por daños morales y secuelas psicológicas. El jugador niega los hechos y sostiene que las relaciones fueron consentidas.

¿Qué falla en la lucha contra la violencia de género? De la prevención y protección a las víctimas al abordaje de la masculinidad.

Críticas a la prensa

Gran parte del mensaje del futbolista se centra en la cobertura informativa del caso. Aguado considera que se ha instalado una “presunción de culpabilidad” antes de cualquier resolución judicial. “La libertad de información no debería ser un cheque en blanco para atropellar derechos fundamentales”, afirma.

También cuestiona la lógica de los medios en este tipo de casos: “Funciona porque el morbo genera atención y no hay medidas que frenen su comercialización”. Y plantea una reflexión más amplia: “¿En qué momento dejamos de informar para empezar a destruir personas?”.

Álvaro Aguado en los juzgados. (Europa Press)
Álvaro Aguado en los juzgados. (Europa Press)

Tres pilares: “Mi vida personal se paró de golpe”

El jugador asegura que la acusación ha tenido un impacto directo en su carrera profesional: “Hace un año que mi vida se paró de golpe y desde entonces no he podido ejercer mi profesión por una acusación gravísima”. Aguado lleva sin equipo desde su salida del Espanyol.

En su intervención, el futbolista identifica tres elementos que le ayudan a afrontar la situación. El primero es su identidad personal: “Saber quién soy y quién no soy, porque verdad solo hay una”. Después su familia: “Tengo la suerte de tener a mi mujer y mi hija, mis padres y mi hermano, que junto al apoyo psicológico están siendo mi sostén en este infierno”. Y por último, su profesión: “La pasión por mi trabajo, porque nunca he dejado de prepararme”.

Álvaro Aguado cuando era futbolista del Espanyol. (REUTERS/Violeta Santos Moura)
Álvaro Aguado cuando era futbolista del Espanyol. (REUTERS/Violeta Santos Moura)

“Cada día que pasa es un día menos”

Aguado se pregunta qué ocurrirá si finalmente es absuelto y quién reparará el daño causado: “¿Quién me devuelve el tiempo perdido, quién repara el daño a mi familia y quién restaura mi reputación?”. “Es muy triste lo barato que puede salir hacer algo así cuando no existen consecuencias reales”, sentencia. “Cada día que pasa es un día menos para que todo se sepa y pueda empezar a reconstruir lo que injustamente se me arrebató”, concluye Aguado.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD