Los ‘youtubers’ conquistan Hollywood: ‘Backrooms’, ‘Obsession’ y el terror del submundo digital baten récords en taquilla

Algunas de las películas más taquilleras del año son cintas de terror dirigidas por creadores de contenido, lo que confirma el éxito de la nueva apuesta de las grandes productoras para captar nuevas audiencias

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De izquierda a derecha: los 'streamers' Kane Parsons (arriba), Chris Stuckmann, Curry Barker y Mark Fischbach. De fondo, una imagen de 'Backrooms'.
De izquierda a derecha: los 'streamers' Kane Parsons (arriba), Chris Stuckmann, Curry Barker y Mark Fischbach. De fondo, una imagen de 'Backrooms'. (Montaje realizado por Infobae)

Para muchos, la primera vez que la palabra "YouTube" tuvo algo que ver con las salas de cine fue en 2018, cuando el streamer gallego Wismichu anunció su primera película: Bocadillo. El resultado fue, cuanto menos, polémico. La película, presentada incluso en festivales, resultó ser una escena repetida en bucle durante más de una hora, lo que provocó que el público se marchara en mitad de la sesión. Sin embargo, tal y como se descubrió después, todo había resultado ser un experimento social con el que se querían grabar las reacciones del público para realizar un documental, Vosotros sois mi película, estrenado en 2019.

Ha pasado más de un lustro desde entonces y, desde entonces, en España, no se ha vuelto a ver nada semejante. Sin embargo, en Estados Unidos, la figura del youtuber se ha ido asentando con diferentes creadores de contenido que han pasado de grabar vídeos en sus casas a contar para algunas de las principales productoras. Así llegamos a este 2026, año en el que algunas de las películas más taquilleras de la temporada apuntan a ser dirigidas por streamers que han sabido aprovechar tanto su tirón entre los jóvenes como el vasto imaginario de la cultura digital para lograr conquistar las taquillas de todo el mundo.

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Así, el próximo 5 de junio llegará a España Backrooms, una de las películas de terror más esperadas del año donde, bajo el paraguas de la gran productora A24, se presentará ante el público general la popular leyenda urbana sobre laberintos infinitos de pasillos y oficinas que llevaba tiempo circulando en Internet. El director, Kane Parsons, tiene 21 años, de los cuales 6 los ha pasado publicando vídeos en su canal de YouTube. No será el único caso que veremos este mes: tres semanas después llegará Obsession (producida por Focus Entertainment), de Curry Barker, otro streamer que con una película de menos de un millón de dólares de presupuesto ya ha recaudado más de 100: una de las películas más rentables de la historia.

Tráiler oficial de 'Obsession', dirigida por Curry Baker.

La búsqueda de un nuevo cine para nuevas audiencias

2026 podría ser el año en el que los youtubers conquisten Hollywood definitivamente. “No es una anomalía”, opina para el New York Times Stephen Galloway, decano de la escuela de cine de la Universidad Chapman, “es el comienzo de un cambio gigantesco. Estos son los insurgentes cinematográficos de nuestra era”. Pero, a diferencia de otras insurgencias (salvando las distancias, la Nouvelle Vague o el neorrealismo italiano también lo fueron), la decisión de algunas de las grandes productoras de apostar por los creadores de contenido no ha partido de la nada.

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Un ejemplo: Parsons, que en la plataforma digital era conocido por sus cortometrajes y vídeos animados, acumulaba más de 340 millones de visitas en su canal. Mark Fischbach, otro de los youtubers que ha triunfado en las salas de cine este año con Iron Lung: Océano de sangre (50 millones recaudados en todo el mundo con una película que costó 3) contaba con más de 23 mil millones de visitas en sus vídeos. El reto de las majors de Hollywood era, pues, lograr traducir ese éxito en nuevos fenómenos de taquilla, capaces también de convencer a los más jóvenes para pagar por una entrada.

El 75% de las personas que ya han visto Obsession en Estados Unidos, según revelan en la revista Variety, tenían entre 18 y 25 años. “Este es el escenario ideal para las salas de cine”, comenta Paul Dergarabedian, director de tendencias de mercado de Comscore. “En lugar de ser una amenaza, la pantalla pequeña puede ser un complemento. Si estos creadores de YouTube logran atraer al público desde sus computadoras portátiles a las salas de cine, sería un gran logro. Todos se preguntan: ¿Cómo pueden las salas de cine aumentar su público? Quizás, irónicamente, la respuesta esté en la pantalla pequeña”.

Imagen de 'Obsession', la película del 'youtuber' Curry Baker. (Focus Entertainment)
Imagen de 'Obsession', la película del 'youtuber' Curry Baker.

El terror, la puerta de entrada

La respuesta, quizás, esté también en el terror. El género ha vivido un importante repunte en los últimos años y se ha convertido en una garantía para las taquillas en verano, con éxitos recientes como Black Phone, Longlegs o Weapons. Películas que, al igual que los youtubers, también han sabido conectar con la audiencia más joven, dentro de la cual, de hecho, se incluyen estos creadores de contenido. Por eso, como ocurre en Backrooms, se está produciendo un trasvase del tipo de terror online que estos consumían a la gran pantalla.

Otro caso reciente lo tenemos en Chris Stuckmann, toda una celebridad en YouTube por sus análisis de cine en la plataforma. En 2024, Stuckmann abrió una campaña de financiación colectiva para recaudar fondos y poder hacer una película, La maldición de Shelby Oaks. El resultado, casi un millón y medio de dólares que dieron para realizar un largometraje que combinaba la estética del cine comercial con la de los vídeos caseros de YouTube, con estéticas como la del found footage. Tras su presentación en festivales, el director Mike Flanagan (La maldición de Hill House) entraría como productor y se realizaría un nuevo montaje con el que llevar la película a las salas.

Imagen de 'La maldición de Shelby Oak'.
Imagen de 'La maldición de Shelby Oak'.

Por su naturaleza visceral y al mismo tiempo comercial, el cine de terror parece ser la mejor puerta de entrada para todos estos streamers, que encuentran en un género capaz de atraer fácilmente al público la excusa perfecta para construir una estética propia cercana al contenido que ya creaban, a pequeña escala, en sus propios canales. Los hermanos Danny y Michael Philippou (Devuélvemela), David F. Sandberg (Light Out) o Bo Burnham serían otros ejemplos de ello.

Una influencia en dos direcciones

Eso sí, la estética de YouTube no pertenece solo a los youtubers. Una de las películas que mayor impacto provocó en el pasado festival de Cannes ha sido Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma. Su directora, Jane Schoenbrun, se estrenó en el largometraje con el falso documental de terror A Self-Induced Hallucination, donde empleaba el found footage y el género del creepypasta de Internet (historias de terror compartidas en foros), técnicas que seguirían presentes en mayor o menor medida en sus siguientes películas.

Imagen de 'A Self-Induced Hallucination.
Imagen de 'A Self-Induced Hallucination. (Eyeslicer)

En definitiva, parece que cada vez la frontera que separaba las grandes salas de cine de las pantallas de los ordenadores se ha ido diluyendo cada vez más. Ser un youtuber en el cine ya no es cuestión de trollear, tal y como hizo Wismichu en su momento. Al contrario, parece que la cultura digital se ha ganado un hueco más que importante en el imaginario de las nuevas audiencias, algo que ha provocado que parte del cine del futuro pase, también, por YouTube: una plataforma que, si antes se miraba desde Hollywood con condescendencia, ha pasado ahora a ser la posible llave para el relevo generacional que tanto se necesitaba.

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