Sombreros de paja, abanicos y 34 grados a la sombra para dar una masiva bienvenida a Bad Bunny en Madrid: “El dinero va y viene, pero el tiempo no”

El cantante puertorriqueño arranca este sábado una residencia histórica de diez conciertos en la capital

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Asistentes al concierto de Bad Bunny este sábado en el estadio Metropolitano, en Madrid. (EFE)
Asistentes al concierto de Bad Bunny este sábado en el estadio Metropolitano, en Madrid. (EFE)

Este sábado ya no hace falta coger un avión para cumplir la promesa de Bad Bunny de “Voy a llevarte pa’ PR...”, porque llegar al Estadio Metropolitano en Madrid es trasladarse directamente a la mismísima “casita” del puertorriqueño. Entre flores en el pelo, ropa con estampados y un complemento que hoy no es por moda, sino por pura supervivencia –abanicos y botellas de agua–, el estadio se prepara para gritar a pleno pulmón eso de “acho, PR es otra cosa”.

Así arranca oficialmente el primero de los diez históricos conciertos de la gira DeBÍ TiRAR MáS FOToS en la capital. Con 34 grados (a la sombra) y las energías por las nubes, los miles de fans que desde horas antes del inicio del evento ya abarrotaban los accesos desafiaban al termómetro y contaban hacia atrás los minutos para ver aparecer sobre el escenario a su artista favorito.

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Es la tarde del sábado. Las puertas del estadio han abierto tres horas antes del comienzo del concierto, pero el flujo de fans es incesante y las oleadas de seguidores no dejan de salir de la boca del metro. Los vagones llegan completamente abarrotados, sin un solo espacio libre, convertidos en auténticas saunas móviles donde la fiesta empieza antes de tiempo. Entre el traqueteo del tren y el calor sofocante, la gente va ensayando las canciones a pleno pulmón, como Un verano en Nueva York.

Las altas temperaturas también se hacen notar. Con 34 grados a la sombra y varias horas de espera —y de concierto—, el agua y los abanicos se han convertido en aliados imprescindibles para sobrevivir a la jornada. “Beber muchísima agua”, comenta llegada desde Canarias. “Hace un calor horrible, la verdad”, añade. Aunque no todos recurren a las mismas estrategias para combatir el sofoco. “Con alcohol”, responde sin pensárselo un grupo de amigas llegadas desde Salamanca, mientras una de ellas sentencia entre risas: “Una buena cerveza”.

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Así estaba el Estadio Metropolitano minutos antes del inicio del concierto de Bad Bunny en Madrid.

Una vez fuera, el ambiente es impresionante. Los alrededores del estadio se han convertido en un festival improvisado: puestos con bebidas por todas partes y centenares de personas sentadas en el césped, buscando la sombra a la espera de escuchar a su cantante favorito. El impacto de Bad Bunny va mucho más allá de la capital: no todos vienen de Madrid, sino que algunos han volado desde Canarias, Holanda o Italia. “Llegué a Madrid hace dos días y ya me quedo a pasar el finde para aprovechar el viaje”, cuenta entusiasmado uno de los fans, cerveza en mano.

Con los precios de las entradas oscilando entre los 80 y los 400 euros, conseguir un pase para el evento ha sido una auténtica odisea. En esta experiencia, la paciencia a veces es la mejor virtud. En las puertas del estadio, algunos afortunados cuentan que consiguieron su entrada hace tan solo una semana, gracias “a un amigo de un amigo”, teniendo que improvisar el viaje y el ‘outfit’ a toda prisa. Otros, los más previsores, llevan con las entradas compradas desde el mismo día de la venta oficial hace ya un año, contando los meses, las semanas y los días en el calendario para este momento. Porque, al final, para muchos el esfuerzo económico queda en segundo plano. “El dinero va y viene, pero el tiempo no”, resume un fan que ha viajado expresamente para ver al puertorriqueño.

Predominan los sombreros de paja y las camisas abiertas de par en par al más puro estilo de Benito. El despliegue de moda en la explanada es un espectáculo en sí mismo. No faltan los más entregados que han diseñado o comprado camisetas con las citas más virales de sus canciones, como “Mientras uno esté vivo, cualquier cosa puede pasar”, de su éxito Baile Inolvidable. A su vez, las marcas comerciales más potentes no han dudado en aprovechar el tirón mediático del puertorriqueño para promocionarse y ganarse al público joven con campañas de lo más originales. Es el caso de una conocida cadena de pollo frito que ha regalado sillas de plástico, un guiño directo a la icónica portada del álbum.

Aficionadas asisten al concierto de Bad Bunny en el Estadio Metropolitano
Aficionadas asisten al concierto de Bad Bunny en el Estadio Metropolitano

El ambiente previo también está cargado de expectativas. Buena parte de las conversaciones giran en torno a la misma pregunta: ¿a quién sacará Bad Bunny como invitado sorpresa? “Obviamente, queremos a Quevedo”, responden varias asistentes. “Hoy es el Día de Canarias, tendría que traer a un artista canario”, insisten. Otros nombres también resuenan, como Rauw Alejandro, Anuel, Rosalía o, para los más soñadores, Metrika.

En cuanto al repertorio, las preferencias se reparten entre la nostalgia y los éxitos más recientes. “Yo quería ‘Otra noche en Miami’, pero ya la cantó... aunque cualquier otra me vale”, reconoce una fan. “La que más voy a gritar es ‘Safaera’”, asegura otra sin dudar. Para algunos, sin embargo, la emoción pesa más que la fiesta: “Me voy a quedar afónica con ‘Baile Inolvidable’”, relatan. Mientras tanto, otros piden una sorpresa con sabor a los primeros años de Benito: “Ojalá cante algo más antiguo, alguna de trap para bailar”.

Mientras los fans ultiman las apuestas sobre los invitados sorpresa y ensayan los estribillos que gritarán dentro del estadio, fuera queda claro que la dimensión del fenómeno va mucho más allá de la música. La llegada de Bad Bunny ha movilizado a cientos de miles de personas y ha convertido sus conciertos en un auténtico acontecimiento turístico y económico para las ciudades que visita.

Diez conciertos y 600.000 entradas

Bad Bunny ha convertido Madrid y Barcelona en dos polos de atracción turística con 12 conciertos en España que han coincidido con un repunte de vuelos, trenes, hoteles y reservas en restaurantes, según un informe de Amadeus Insights. La gira marca además su regreso al país casi siete años después y lo sitúa como el primer artista, hasta la llegada en septiembre de Shakira, capaz de sostener una residencia de 10 actuaciones en el Metropolitano.

Las 600.000 entradas vendidas por el puertorriqueño han elevado la ocupación hotelera en Barcelona hasta el 59% el pasado fin de semana, 8,1% más que un año antes, mientras que Madrid prevé un alza del 5,1% durante los conciertos, de acuerdo con Amadeus Insights, en datos recogidos por EFE.

Aficionadas asisten al concierto en el Estadio Metropolitano
Aficionadas asisten al concierto en el Estadio Metropolitano

La capital catalana ha acogido ya dos espectáculos en formato estadio, antes de que el artista arranque en Madrid una serie de 10 fechas en el Metropolitano: 30 y 31 de mayo, 2, 3, 6, 7, 10, 11, 14 y 15 de junio.

La vuelta de Benito Antonio Martínez Ocasio, nacido en Bayamón en 1994, llega en un momento de máxima exposición internacional. El artista ha ganado tres Grammy en la última edición, incluido el de álbum del año por Debí tirar más fotos (2025), el primer disco en castellano que logra ese reconocimiento. La gira española incorpora un repertorio de unas dos horas y media con espacio para las sorpresas. El formato incluye una canción distinta en cada concierto y un segmento central en la ya conocida “casita”, un escenario situado en mitad de la pista por el que en Barcelona pasaron numerosos invitados como Lamine Yamal e Ibai Llanos.

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