Por qué las enseñanzas de Simone Weil siguen tan vigentes en nuestros días: “La violencia conduce a la destrucción de vencedores y vencidos”

La editorial Paidós ha recopilado dos textos esenciales de la autora en ‘Escribir contra la fuerza’ que recogen ideas que siguen ayudando a entender la realidad

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'Escribir contra la fuerza. Textos seleccionados', de Simone Weil (Paidós)
'Escribir contra la fuerza. Textos seleccionados', de Simone Weil (Paidós)

En los últimos años la figura de Simone Weil ha experimentado una especie de ‘redescubrimiento’, sobre todo por parte de las nuevas generaciones. En 2023 se ‘reeditó’ Echar raíces, una obra que sirvió para diagnosticar el malestar social, político, intelectual e, incluso espiritual, del siglo XX. Y, ahí, empezó todo.

Poco a poco se han ido recuperando sus obras, como ahora ocurre con Escribir contra la fuerza (Paidós) que reúne dos de sus más célebres ensayos: Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social y La Ilíada o el poema de la fuerza, en la que reflexiona a partir del poema homérico en torno a la violencia y la deshumanización.

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Simone Weil tuvo una vida tan breve como intensa. Trabajó como obrera industrial, participó en una columna anarquista durante la Guerra Civil Española donde sufrió un grave accidente, e integró la Resistencia francesa. Falleció con tan solo 34 años.

La reivindicación de la obra de Simone Weil

Todas esas experiencias vitales las vertió en sus escritos, de carácter tan filosófico como sociológico que entroncan a la perfección con nuestros tiempos convulsos. Escribió ensayos, cartas y cuadernos que se editaros póstumamente gracias a la labor de Albert Camus, que se encargó de recopilarlos.

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Simone Weil hablaba de temas que son perfectamente trasladables a la actualidad, por eso, cada vez es más apreciada, por su capacidad de hablar en torno a la precariedad social a través de una sensibilidad moral aguda.

'Escribir contra la fuerza. Textos seleccionados', de Simone Weil (Paidós)
'Escribir contra la fuerza. Textos seleccionados', de Simone Weil (Paidós)

No es casual que figuras relevantes de la actualidad como la reciente galardonada con el premio Princesa de Asturias de las Artes, Patti Smith o la cantante Rosalía, reivindiquen la figura de Simone Weil como referente. La primera por sacrificar su vida por el servicio público y, la segunda, por su perfil místico y espiritual.

Más allá de todo eso, ahí están sus textos para ratificar su talento y su inteligencia en momentos convulsos de los que supo extraer toda la esencia de las contradicciones inherentes a su tiempo.

La obra que ahora se publica, Escribir contra la fuerza, aglutina dos textos que giran en torno a la idea de cómo la fuerza, es decir, el poder humano para someter, manipular y aniquilar supone una cuestión que marca el destino de la humanidad a través de la violencia.

Por esa razón, sus textos, resultan tan ‘epifánicos’ en nuestros días. Lo que propone Weil es que tanto los vencedores como los vencidos, tendrán la misma suerte, que será devastadora.

Del sindicalismo a ‘La Ilíada’

En Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social se recopilan algunas ideas fundamentales de Weil tras su paso por el sindicalismo revolucionario. En él la autora expone que la opresión está arraigada en las condiciones materiales de la organización social y propone que solo mediante el materialismo —considerado por Weil como el legado más vital de Marx— puede identificarse el verdadero origen de la dominación: la estructura fabril y la división funcional, en vez del régimen de propiedad.

Simone Weil
Una imagen de Simone Weil

En pleno auge de los totalitarismos, Weil desafía la “religión de las fuerzas productivas” y el dogma del progreso como catalizador revolucionario, plasmando los principios para una nueva ciencia social centrada en la lucha por el poder y la fuerza estructural. Su objetivo final es delinear las condiciones necesarias para fundar una sociedad libre, en la que el espíritu metódico y la acción reflexiva individual superen la inercia de la colectividad y la maquinaria social.

Desde 1914, Simone Weil sostuvo una atención constante sobre la guerra, como confesó en una de sus últimas cartas: “la guerra no se ha apartado nunca de mi pensamiento”. Pacifista de convicción, la filósofa francesa vivió de primera mano la guerra civil española y documentó esa experiencia en una carta dirigida a Georges Bernanos. Posteriormente, abordó esas vivencias a través de sus traducciones y comentarios sobre La Ilíada, el poema griego centrado en el conflicto de Troya.

Al analizar los versos de La Ilíada, Weil identifica la fuerza como un elemento capaz de oprimir tanto a los que ganan como a los que pierden. No obstante, su interpretación destaca ocasiones excepcionales donde, pese al dominio de la fuerza, surge la piedad: esos breves episodios permiten atisbar la posibilidad de la compasión frente a la fragilidad humana, según Weil.

Con estas dos piezas, Simone Weil, habla del pasado adelantándose al futuro, trenzando un paralelismo entre los mitos y la realidad de nuestro tiempo.

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