El compositor que tras 12 años ha conseguido los derechos de todas sus letras, entre ellos temas de Bisbal, Chenoa o Bustamante: “He recuperado la libertad de todas mis canciones”

El catálogo recuperado incluye temas como ‘Esclavo de sus besos’, de David Bisbal o ‘La mala costumbre’, de Pastora Soler

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David Bisbal llega a la gala 'Persona del Año', en el marco de los actos relacionados con la 25.ª edición de los Premios Grammy Latinos, en Miami, Florida (EE. UU.), el 13 de noviembre de 2024. (REUTERS/Marco Bello)
David Bisbal llega a la gala 'Persona del Año', en el marco de los actos relacionados con la 25.ª edición de los Premios Grammy Latinos, en Miami, Florida (EE. UU.), el 13 de noviembre de 2024. (REUTERS/Marco Bello)

El compositor y productor sevillano José Abraham ha logrado recuperar el control total sobre su obra tras más de una década de litigio judicial. La decisión de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo le devuelve los derechos económicos de 80 canciones que han marcado el pop español en las últimas dos décadas, interpretadas por artistas como David Bisbal, Pastora Soler, David Bustamante y Chenoa.

El fallo, adelantado por Europa Press, establece un precedente relevante en la industria musical: cuando una editorial incumple sus obligaciones contractuales, el autor puede recuperar los derechos sobre su catálogo. En este caso, el Supremo ha anulado los contratos editoriales firmados por Abraham tras considerar probado un “incumplimiento reiterado” por parte del editor.

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Las irregularidades señaladas por el alto tribunal incluyen la falta de rendición de cuentas, la ausencia de información sobre la reproducción y distribución de las obras, y la inexistencia de liquidaciones de royalties. Según recoge la sentencia, esta opacidad impidió al compositor conocer los ingresos reales generados por sus canciones durante años.

35 discos de platino, doce de oro y millones de reproducciones

El catálogo recuperado incluye temas de gran éxito como El alma en pie, de Chenoa y David Bisbal; Esclavo de sus besos, de este último; La mala costumbre, de Pastora Soler o Cobarde, de David Bustamante, difundidos en más de 40 países. En conjunto, estas composiciones han logrado 35 discos de platino, doce de oro y millones de reproducciones en plataformas digitales, además de formar parte de más de tres millones de discos vendidos.

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El origen del conflicto se remonta a las sospechas del autor sobre un desequilibrio entre los ingresos obtenidos en España y en el extranjero a través de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). La falta de liquidaciones por parte de la editorial y la escasa transparencia en la gestión de derechos llevaron a Abraham a investigar posibles irregularidades y a iniciar un proceso judicial que se ha prolongado durante doce años.

Chenoa en la gala final tras la final de OT 2025

En el plano judicial, la sentencia del Supremo revoca el fallo de la Audiencia Provincial de Sevilla, que en 2022 había dado la razón a la editorial al alegar “serias dudas de hecho y de derecho”. De este modo, el alto tribunal confirma la resolución inicial del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Sevilla, que en 2019 ya había respaldado al compositor.

Además, el tribunal valida la decisión de Abraham de resolver unilateralmente los contratos en julio de 2014, al considerar acreditados los incumplimientos sucesivos de la editorial. Esta resolución implica la nulidad de todos los contratos editoriales firmados hasta esa fecha.

Uno de los aspectos clave del fallo es la interpretación de la Ley de Propiedad Intelectual. El Supremo subraya que, aunque la normativa no fija un límite temporal para la cesión de derechos en contratos de edición musical, esta cesión debe ir acompañada de garantías claras para el autor. Entre ellas, la obligación del editor de informar sobre la explotación de las obras, perseguir usos ilícitos y liquidar los ingresos correspondientes.

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“La negativa a rendir cuentas impidió al autor reclamar cantidades debidas”, señala el tribunal, destacando la dificultad de exigir pagos cuando quien debe proporcionar la información se niega a hacerlo.

Para José Abraham, la sentencia supone mucho más que una victoria personal. “He recuperado la libertad de todas mis canciones”, ha señalado en Instagram, subrayando que el fallo abre una vía para que otros compositores revisen sus contratos y reclamen sus derechos en situaciones similares.

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