
Emilia Clarke ha anunciado que no regresará al género de fantasía después de su paso por Juego de tronos, una serie que la catapultó a la fama mundial al interpretar a Daenerys Targaryen, la Madre de Dragones. En una entrevista reciente con The New York Times durante la promoción de su nueva serie de espionaje Ponies, Clarke fue tajante: “Es muy poco probable que me vean subir a un dragón, o siquiera en el mismo plano que un dragón, nunca más”. Esta declaración marca un punto de inflexión en su carrera y refleja el profundo efecto que tuvo en ella la experiencia en la producción de HBO.
Durante los ocho años que dio vida a Daenerys, Clarke fue nominada en cuatro ocasiones al Emmy y se convirtió en uno de los rostros más emblemáticos de la televisión contemporánea. Sin embargo, el desenlace de su personaje en la última temporada de la serie no solo sorprendió al público, sino que también dejó una huella emocional en la actriz. Al recibir los guiones finales, Clarke confesó que quedó “absolutamente anonadada” por la dirección que tomaba su personaje. “¿Qué, qué, qué, QUÉ?”, recordó haber exclamado al leer la muerte de Daenerys. “Porque surge de la nada. Estoy pasmada. Jamás vi venir eso. Lloré. Salí de la casa con mis llaves y mi teléfono, caminé hasta hacerme ampollas en los pies. No volví durante cinco horas. Pensaba: ‘¿Cómo voy a hacer esto?’”.
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La actriz relató que la noticia la afectó tanto que llamó a su madre en busca de consuelo, sin poder revelar detalles pero pidiéndole ayuda para sobrellevar la situación. “Leí los guiones y no quiero contarte qué pasa, pero ¿puedes tranquilizarme? Realmente me descolocó”, le dijo a su madre, según relató. También compartió que discutió con su familia cuestiones sobre la moralidad de Daenerys, inquietudes que se reflejaron en preguntas inusuales: “¿Tú crees que Daenerys es una buena persona? ¿Por qué te importa lo que la gente piense de ella? ¿Estás bien?”, le respondieron sus familiares.
La transformación de Daenerys en una villana en el tramo final de la serie generó una ola de controversia entre los seguidores de Juego de tronos. Muchos espectadores criticaron la rapidez con la que el personaje pasó de ser una heroína a convertirse en la “Reina Loca”, y expresaron su decepción por lo que consideraron un desarrollo precipitado y poco justificado. La reacción del público fue tan intensa que se convirtió en uno de los temas más debatidos en redes sociales y foros especializados tras la emisión del último episodio.
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A vueltas con el final
Clarke también ha sido crítica con la manera en que se resolvió la última temporada. En declaraciones a The Sunday Times en 2020, manifestó que le molestó que la producción priorizara las escenas de acción y los efectos especiales por encima del desarrollo de los personajes y el diálogo. “Me molestó que la serie priorizara las escenas espectaculares sobre el trabajo de los personajes”, dijo entonces, subrayando la importancia que tuvo para ella el proceso interpretativo durante una década de trabajo en la serie.
Pese a la controversia y el impacto emocional, Clarke aseguró en una entrevista con The Hollywood Reporter que, con el paso del tiempo, ha logrado reconciliarse con el desenlace y el legado de la serie. “Creo que me va a tomar hasta los noventa años poder ver objetivamente qué fue Juego de tronos, porque hay demasiada parte de mí allí”, admitió la actriz. “Tengo demasiadas reacciones emocionales a lo que Emilia, como persona, vivía en ese momento mientras filmábamos. Miro una escena y pienso: ‘Ah, eso fue cuando pasó tal cosa’, que no se ve en pantalla. Creo que hay algo oportuno en que ahora surjan las precuelas y la continuación de la historia. Lo miro y pienso: ‘Vaya, sí’. Así que solo lo veo con paz”.
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En otra conversación con MTV, Clarke se mostró comprensiva con la frustración de los fans, pero reafirmó su compromiso con el personaje. “Entiendo por qué la gente está enfadada”, reconoció. “Pero, siendo la actriz, no puedes hacer justicia al personaje al que le dedicaste tu sangre, sudor y lágrimas durante una década sin ponerte en sintonía. No iba a estar allí simplemente diciendo: ‘Vale, haré la escena, lo que sea. Estoy tan enfadada’. Tienes que comprometerte”. La decisión de Emilia Clarke de cerrar la puerta al género de fantasía y a cualquier vínculo con dragones subraya el peso de su paso por Juego de tronos, tanto en lo profesional como en lo personal. Mientras avanza hacia nuevos proyectos, la actriz deja atrás una etapa de enorme visibilidad y controversia, marcada por el reto emocional de encarnar a uno de los personajes más complejos y debatidos de la televisión reciente.
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