La llegada de José Mourinho al Real Madrid parece inminente. Muchos ya lo dan por hecho, aunque el técnico insiste en que no hay nada firmado. Un fichaje que parece en stand by por las elecciones. Hasta que no se conozca si Enrique Riquelme se presenta a las urnas y quién será el nuevo presidente blanco, parece que nadie quiere mover ficha. Aunque la llegada del portugués para liderar el banquillo se retrasase, los motivos son claros: solucionar los problemas internos del vestuario y romper la hegemonía del FC Barcelona. Unos motivos que ya le llevaron a dirigir el banquillo entre el año 2010 y el 2013 y ahora parece que volverán a traerle de vuelta.
“Aún no he oído nada del Real Madrid, pero ninguno de nosotros es tonto, y hay conversaciones entre Jorge Mendes (su agente), el presidente, y la directiva del club“, aseguraba Mourinho hace tan solo unos días. Y añadió: ”Creo que habrá contactos conmigo la próxima semana (por esta), porque la próxima semana debo decidir mi futuro”. Florentino Pérez le quiere, aunque parece que podría esperar a conocer si Enrique Riquelme se presenta a la presidencia, lo que podría retrasar el anuncio oficial, aunque el asunto parece resuelto en términos de condiciones.
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El club blanco tiene claro que necesita cambios. Necesita un líder que se ponga al frente de un vestuario completamente roto. Los nueve incendios de las últimas semanas lo evidenciaron. El viaje a Italia de Mbappé con Ester Expósito, la confesión de Álvaro Carreras sobre el tortazo de Rüdiger, el altercado entre Valverde y Tchouaméni que acabó con el uruguayo en el hospital, la foto del francés durante el Clásico y sus polémicas palabras hacia Arbeloa o la rueda de prensa de Florentino y la convocatoria de elecciones a la presidencia. Una lista de situación que han tensado la cuerda blanca. La grada del Bernabéu ya evidenció su malestar con el equipo durante el último partido en el templo y ahora esperan soluciones.

La solución parece pasar por Mourinho o, al menos, eso debe pensar Florentino. Quiere que el técnico portugués imponga el orden en las filas blancas a la par que soluciona los problemas deportivos. El Real Madrid cerrará este sábado su segunda temporada vacía de títulos. Una situación inaceptable para un club que suele aspirar a ganarlo todo. A ello se suma que el FC Barcelona lleva dos años como rey y señor del fútbol español.
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Desde que Hansi Flick llegó al club azulgrana, no hay quien se les acerque. El técnico alemán ha conseguido monopolizar todos los títulos nacionales. En solo dos años ha sumado cinco títulos de seis disputados. El único que se le ha resistido ha sido la Copa del Rey de esta temporada, donde el Atlético de Madrid consiguió doblegar al FC Barcelona y frustrar su pleno de títulos. Fue una eliminatoria donde cerca estuvieron los culés de remontar el 4-0 que sellaron los rojiblancos en el partido de ida. Con 3-0 se quedaron a las puertas de la final.
El FC Barcelona de Guardiola y el Real Madrid de Mourinho
Una hegemonía que recuerda y mucho al FC Barcelona de hace años, el que provocó la llegada del técnico portugués al Real Madrid por primera vez. Era el año 2008, el club azulgrana acaba de cerrar una temporada en blanco y necesitaba cambios. Prescindió de Frank Rijkaard y decidió apostar por Pep Guardiola. Su aterrizaje en la ciudad condal no pudo ser mejor: Copa del Rey, LaLiga y la Champions. Un año después hicieron historia logrando el sextete. Con un Barça incontestable, los blancos decidieron tomar medidas y fichar a José Mourinho para poner fin a la etapa de éxito del eterno rival.
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El vestuario del Real Madrid es un auténtico polvorín. Un fuerte encontronazo entre Tchouaméni y Valverde ha obligado al club a tomar medidas urgentes. Se habla desde multas económicas hasta la separación del grupo.
Sus primeros partidos no fueron sencillos. Hubo dudas y escasos resultados. Aunque el golpe más duro fue el 5-0 ante el FC Barcelona. A partir de ese momento, los blancos resurgieron y comenzaron a meter todos los goles que encuentros atrás se les resistían. También certificaron su venganza ante los azulgranas. Fue en abril de 2011, cuando ganaron la final de la Copa del Rey ante el Barça gracias a un cabezazo histórico de Cristiano Ronaldo. En 2012, se alzarían también con LaLiga tras vencer al FC Barcelona en el Camp Nou por 1-2, lo que dejaba a los culés a siete puntos del Real Madrid.
El tercer título del técnico portugués llegó con la Supercopa de España, una vez más ante el eterno rival. Los blancos comenzaron perdiendo con un 3-2 firmado en el Camp Nou, que consiguieron remontar en el Santiago Bernabéu certificando un 2-1. La diferencia de goles hizo el resto. Ahora, la historia vuelve a repetirse, el FC Barcelona se ha convertido en rey del fútbol español, acaparando todo tipo de títulos, aunque podría extender su feudo a la competición europea. Mourinho sabe lo que es poner fin a la hegemonía azulgrana y parece destinado a volver a hacerlo.
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