Àlex Gutiérrez Páez
Barcelona, 16 jul (EFE).- El tiempo pasa más lento para Pepita Bernat. A sus 107 años recién cumplidos, asegura que la edad no es un obstáculo para acudir sin falta todos los domingos a la sala de baile La Paloma de Barcelona y, para disipar dudas, ha celebrado su cumpleaños rodeada de familiares, amigos y 'drag queens'.
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"Estoy espléndida", confiesa en una entrevista con EFE la supercentenaria, estrella de una fiesta sorpresa organizada por sus familiares en el Divine, un céntrico restaurante de Barcelona, a la que han asistido decenas de amigos y familiares.
Sentada en una silla, pero con más energía que todos los presentes juntos, Pepita no duda en arrebatarle el micrófono a la 'drag queen' que actúa para cantar 'Gitana hechicera', de Peret: "¡Barcelona es poderosa, Barcelona tiene poder!", grita con un ímpetu arrebatador.
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La cita no es para menos y por ello no han faltado representantes del Departamento de Derechos Sociales e Inclusión, que le han hecho entrega de una medalla centenaria y una carta firmada por la consellera Mònica Martínez Bravo.
En ella, sólo recibe elogios por su longevidad y por haber sido pionera en una época en la que las mujeres no gozaban de la libertad que ella tanto persiguió.
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Nacida en Barbens, un pequeño pueblo en Lleida, Pepita fue la única de siete hermanos en crecer en Barcelona, donde desarrolló una vida marcada por un matrimonio insatisfactorio con un hombre que la privaba de la libertad que ella tanto ansiaba.
"Me casé mal casada, pero a los 73 años -ya viuda- me enamoré. Y me duró nueve años", cuenta Pepita.
Su inquietud y aspiraciones la llevaron a desafiar los roles de género y a apostar por emprender, abriendo negocios como un chiringuito en Cubelles o dos restaurantes en Barcelona.
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Incluso llegó a formar parte de un grupo de cazadores, llevando pantalones cuando era algo socialmente inconcebible para una mujer: "Mi marido era de un grupo de cazadores y yo le dije que o me iba a cazar con ellos o me iba con mis amigos. Desde entonces me puse pantalones hasta que la gente ya los llevaba", relata.
Alejada ya de aquellos tiempos y rodeada de personas que sí que abrazan su libertad, la supercentenaria sigue rompiendo todo tipo de esquemas y mantiene una rutina que lleva décadas repitiendo, marcada por el baile y las ganas de salir de fiesta.
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"A mí me gusta la fiesta. De noche y de día. ¿Mi secreto? Bailar siempre. Yo en mi casa bailo, meneando la olla o fregando los platos", afirma Pepita, quien también recomienda no aposentarse en una silla demasiado tiempo, una actividad que personalmente no soporta.
Aunque trae mala suerte explicar un deseo de cumpleaños, Pepita reta a la mala suerte y se anima a compartir el suyo: "Este domingo celebraré mi cumpleaños en La Paloma y procuraré hacerlo hasta los 110 o 120 años. Si estoy bien, más o menos como ahora, seguiré haciéndolo". EFE
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(Foto) (Vídeo)
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