Carlos Cenalmor, psiquiatra: “Las relaciones tóxicas en el trabajo son uno de los factores que más estrés nos generan”

El especialista explica varias recomendaciones para lidiar con una persona “que te saca de quicio” en el entorno laboral

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Un hombre y una mujer sentados frente a la mesa en una oficina. El hombre se frota los ojos y la mujer muestra un semblante visiblemente molesto
Las relaciones tóxicas en el trabajo generan mucho estrés. (Magnific)

El trabajo ocupa una parte muy importante de nuestra vida. De lunes a viernes, muchas personas pasan alrededor de ocho horas al día en su puesto, compartiendo espacio, objetivos y responsabilidades con compañeros a los que ven incluso más que a familiares o amigos. No es extraño, por tanto, que el entorno laboral termine convirtiéndose en una especie de segunda casa.

Precisamente por esa convivencia tan intensa, las relaciones interpersonales adquieren un peso enorme en el bienestar diario. Un buen ambiente favorece la colaboración y reduce el estrés, mientras que los desacuerdos constantes, los malentendidos o la convivencia con personas conflictivas pueden hacer que cada jornada se convierta en un desafío emocional.

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Aunque no siempre es posible elegir con quién trabajar, sí existen estrategias para evitar que esos conflictos acaben afectando a la salud mental. Aprender a gestionar las emociones y a mantener la profesionalidad puede marcar la diferencia entre soportar una situación desgastante o afrontarla de una manera mucho más saludable.

El psiquiatra Carlos Cenalmor (@dr.carloscenalmor en TikTok) advierte de que “las relaciones tóxicas en el trabajo son uno de los factores que más estrés nos generan a los humanos”. No se trata de una molestia pasajera, sino que, cuando el conflicto se prolonga en el tiempo, el organismo permanece en un estado de alerta casi permanente. “Estar ocho horas al día con el sistema nervioso hiperactivo poco a poco va destruyendo tu salud”, explica el especialista.

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Dos mujeres y un hombre sentados frente a una mesa en una oficina o biblioteca. La mujer de la izquierda, con garras, se frota las sienes, molesta o con dolor de cabeza. Las otras dos persona atienden a la pantalla de un portátil con una actitud más positiva o neutra.
El psiquiatra Carlos Cenalmor recomienda algunas pautas para lidiar con persona que "te sacan de quicio en el trabajo". (Magnific)

Cómo lidiar con personas problemáticas en el trabajo

Cenalmor explica algunos consejos para lidiar con una persona “que te saca de quicio en el trabajo”. El objetivo no debe ser intentar cambiar la personalidad de quien genera el conflicto ni aspirar a mantener una relación cercana con esa persona, sino rebajar expectativas y a centrar los esfuerzos donde realmente pueden tener efecto. “Como psiquiatra, te digo que no tienes por qué llevarte bien con esa persona, pero sí mantenerte profesional”, afirma.

La primera herramienta que propone consiste en separar el problema de las emociones. En lugar de responder desde el enfado o el resentimiento, recomienda centrar la conversación en aquello que debe resolverse. “Primero: habla desde el rol, pero no desde la emoción”, señala. “Cuando te dejas llevar por lo personal, el mensaje se desvirtúa y eso, además, le da poder a la persona sobre ti”.

Por ello, aconseja mantener siempre el foco en la tarea. En vez de recurrir a reproches personales, propone un planteamiento mucho más práctico. “Así que mantén el foco en la tarea. No digas: ‘Es que contigo siempre pasa lo mismo’, sino: ‘Esto es lo que necesitamos para resolver el problema’”.

Otra de las recomendaciones del psiquiatra es ser más conciso en las conversaciones. En situaciones de tensión es habitual sentir la necesidad de justificarse o de ofrecer explicaciones largas para defender la propia postura. Sin embargo, considera que esa estrategia suele jugar en contra. “Segundo: habla menos, pero sé más directo”, aconseja.

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“Con personas difíciles, hablar de más es un error, porque te lleva a justificarte y entrar al conflicto”. Por eso insiste en que “hablar lo justo y no explicar de más sirve para controlar la situación y para poner límites”. La claridad y la brevedad ayudan a reducir las posibilidades de que la conversación derive hacia una discusión personal.

El tercer pilar es mantener una actitud emocionalmente neutra. No se trata de mostrarse frío o distante, sino de evitar que las emociones marquen el rumbo de la interacción. “Tercero: neutralidad emocional. Ni amable de más ni cortante”, resume. Además, subraya que “esto es clave desde la psicología”, pues “cuando mantienes la calma, la otra persona pierde capacidad para influir”.

“El problema no es la persona difícil, porque personas difíciles va a haber siempre. El problema es no tener herramientas para gestionar”, concluye. En ese sentido, recuerda que desarrollar habilidades de comunicación, autocontrol y gestión emocional permite afrontar con mayor seguridad este tipo de situaciones. Al fin y al cabo, como resume el especialista, “tú tienes mucho poder si sabes jugar bien tus cartas”.

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